domingo, 8 de noviembre de 2015

Escritura programática

Un seminario taller focalizado en la redacción de proyectos artísticos
Comienzo: 18/11/2015
Duración: 5 encuentros
Miércoles de 17 a 19 hs. (sujeto a cambios)
Lugar: Laprida 627, Rosario

Destinado a estudiantes, artistas y operadores culturales interesados en incursionar en las teorías de análisis del texto, desde la lógica de la enunciación, a través de la lectura, la investigación y la práctica, con el fin de aplicarlas en el proceso de redacción y puesta en página de proyectos artísticos. 



¿Cuál es la dimensión enunciativa de nuestros proyectos artísticos?
¿Qué interlocutores estamos imaginando en el proceso de producción de un texto que se constituirá en el epicentro de la puesta en página de un proyecto?
Considerando la importancia del discurso desde la perspectiva de las teorías de la enunciación, este seminario-taller propone un ámbito de lectura, análisis y redacción. Un lugar de pensamiento crítico cuyo desafío será invertir la tendencia intransitiva de aquellos textos propios, a partir de herramientas que enriquezcan su concepción y escritura.
Siendo el objetivo principal la puesta en página de un proyecto artístico, se trabajará sobre los componentes descriptivos, didácticos, prescriptivos y programáticos del enunciado.
En este sentido, se analizarán discursos políticos (históricos y actuales), fallos judiciales y textos culturales (manifiestos, textos literarios, críticos, investigaciones, proyectos artísticos).
Asimismo, se trabajará sobre el/los proyecto/s propio/s, aplicando las herramientas de cada encuentro para pulir y perfilar las condiciones estéticas de nuestro lenguaje.

martes, 1 de septiembre de 2015

Ten cuidado / Ciclo El borde de sí mismo

Ten cuidado
Dirección: Mauro Guzmán
Intérpretes: Nancy Rojas, Luciano Ciarrocca, Mauro Guzmán
Libreto: Nancy Rojas
Escenografía: Mauro Guzmán
Visuales | Fotografía: Rafael Beltrán
Funciones: 04/09 20.00 hs. | 05/09 16.00 hs. | 06/09 18.30 hs. | 10/09 20.00 hs. | 11/09 18.30 hs.

En el marco del ciclo El borde de sí mismo. Ensayos entre el teatro y las artes visuales | Jérôme Bel (Francia), Ariel Farace (Argentina), Bruno Gruppalli & Daniel Joglar (Argentina), Mauro Guzmán & Nancy Rojas (Argentina), Silvio Lang (Argentina), Richard Maxwell (Estados Unidos), Liliana Porter (Argentina), Rubén Szuchmacher (Argentina) | Curaduría: Javier Villa y Alejandro Tantanian | Del 14/08 al 27/09 de 2015 | Museo de Arte Moderno de Buenos Aires | Av. San Juan 350 - Buenos Aires - Argentina

Ten cuidado es un proyecto que toma al género del biodrama como punto de partida, interpelado por la idea de la biografía como ficción generadora de una puesta en escena expandida. [*]
Se trata de un ensayo escénico constituido por una suma de textos basados en la historia personal de una agente del campo del arte, documentos de archivo, acciones e imágenes cinematográficas interpretadas en voz alta. Un work in progress con flashbacks subjetivos, alusivos a cierto escenario artístico y socio-cultural argentino, que expone la pulsión entre construcción y quebrantamiento de una identidad familiar, social y de género.
En escena, una curadora, ensayista y productora de arte asume el rol de intérprete. Es dirigida y, por ende, situada en un espacio de negociación con su propia biografía. Dispone su cuerpo para jugar narrativamente con los aspectos de la identidad, atravesando diferentes tópicos que van desde la propiedad del nombre como alegoría de una autoría inestable hasta la relación entre poder y desigualdad.
Tácticamente, la propuesta procura ahondar en complejidades escénicas experimentales e inconclusas, haciendo de la performance un módulo de alteración espacial, dispuesto a subvertir la actuación guionizada.
Conceptualmente, en tanto presentada dentro de un museo, esta producción habla de la curaduría como manifiesto y como drama, y también del drama como curaduría. Dentro y fuera de estos límites, explora los alcances de la interpretación y la dirección teatral como fases experimentales de lo curatorial.

[*] Surgió en el marco del seminario-taller de Biodrama, dictado por Vivi Tellas en Rosario, en 2013, organizado por el Centro Cultural Parque España/AECID y La Comedia Teatro Municipal de Rosario.

Entradas: en la recepción del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires o en Alternativa Teatral (www.alternativateatral.com)

miércoles, 29 de julio de 2015

Precursores / Sesentas - dos mil uno

Precursores / Sesentas - dos mil uno
Charla abierta
29 de Julio de 2015, a las 18 hs
Facultad de Humanidades y Artes
Rosario - Argentina
Invitan: Taller La Basurita del Fondo Nacional de las Artes y Universidad Nacional de Rosario

En el campo del arte argentino, la crisis de 2001 puede ser leída como uno de los principales focos de irradiación de una sensibilidad cultural vinculada con el prototipo de la gestión artística.
Sin embargo, la gestión en el campo del arte cuenta con una serie de precursores, entre los que resulta ineludible mencionar al Grupo de Rosario, motor del proyecto Tucumán Arde (1968); al que le siguieron distintas iniciativas desarrolladas entre los años 70, 80 y 90. Propuestas que propiciaron espacios pioneros de construcción colectiva forjando nuevos arquetipos de productividad cultural, intercambio y asociación.
Estos precursores son los que nos permiten pensar a la gestión como uno de los avatares de la cultura contemporánea, pero también como una normativa histórica, alentadora de una perspectiva artística crítica con respecto al contexto vigente.
En este sentido, son estos precursores los que abrieron el camino a la actual condición expansiva de lo que podríamos llamar una cultura de la gestión. Un modelo social destinado a trabajar con relaciones corporativas entre sujeto y utopía, manipulado en función de acciones artísticas pensadas y dirigidas.

lunes, 1 de junio de 2015

El almacén del tiempo como laboratorio

Hacia 1967, María Teresa Gramuglio señalaba: “se oye decir que el arte contemporáneo está en crisis, cuando en realidad se trata de un proceso de reconsideración crítica de las formas artísticas. Nuevas formas, una actitud constante de investigación y experimentación: estas son las vías elegidas para replantear el problema de la expresión artística. Pero todo lo nuevo no sólo sorprende e impacta, sino que hasta produce rechazo. ¿Cómo, entonces, se puede abordar la experiencia tan controvertida del arte contemporáneo?” [1]
La creación del Macro (Museo de Arte Contemporáneo de Rosario), producto de un largo proceso iniciado en los comienzos de este milenio, se enmarcó en un contexto cultural donde parecía que algunas de aquellas mismas sensaciones de los años 60 continuaban en vigencia.
Ante la pregunta acerca de cómo abordar la experiencia controvertida del arte contemporáneo el Museo Castagnino concibió dos posibles respuestas. La primera fue la creación de una colección de arte contemporáneo, destinada a convertirse en un acervo representativo a nivel nacional tanto por su espíritu federal como por su capacidad de redención histórica. La segunda: crear un museo que la albergue y que acoja los flujos artísticos del presente.
En el marco del décimo aniversario del Macro,  la propuesta curatorial Construcción de un museo de Federico Baeza, Claudia del Río, Leandro Tartaglia y Santiago Villanueva invita a revisitar esta institución, y también a realizar lecturas críticas, hoy completamente necesarias. En este sentido, reactiva la discusión en torno al rol de este museo, desplegándose sobre el imaginario del museo de arte contemporáneo como un laboratorio de reflexión colectiva.
La exposición se presenta en seis pisos del edificio. El primero muestra los títulos de las obras que integran la colección de arte contemporáneo Castagnino+macro. El segundo, el cuarto y el sexto disponen los muros de las salas convertidos en pizarras, partiendo de Pieza-Pizarrón (2006-2012) de Claudia del Río, en diálogo con producciones icónicas de este patrimonio, como las de Liliana Maresca, Roberto Jacoby y Víctor Grippo-Jorge Gamarra-A. Rossi. En el tercero se exhiben papeles de Alberto Pedrotti donados en 1980, y en el quinto, el archivo del Departamento de Educación.
El recorrido se desarrolla como un texto crítico en varios volúmenes: cada uno con sus obras, espacios liberados, escrituras del público y documentación. 
Bajo una plataforma abierta a la intervención del visitante, visualiza la compleja figura del Macro, la pone en escena y la resignifica a la luz de las no pocas propuestas que en el presente han tomado a su historia como referencia.

10 años atrás
La apertura del Macro fue, sin duda, emblemática de una época. Fue simultánea al surgimiento de numerosas instituciones y proyectos de gestión que, creados muchos de ellos fuera de las capitales culturales mundiales, ocuparon roles importantes en la discusión sobre el fenómeno de la globalización en el campo cultural. En Argentina, la efervescencia del espacio/proyecto alternativo y los diversos debates en torno a la gestión independiente crecieron notablemente luego de la crisis de 2001. Situación que el Macro también aprovechó para proponer una redefinición de los parámetros históricos y geográficos con que se leía el arte argentino hasta ese momento, a raíz de que Buenos Aires operaba como polo cultural dominante y ordenador de los discursos. 
La historia del Macro se remonta a una iniciativa de la Fundación Antorchas (1985-2006). En el año 2000, esta entidad decidió donar obras de 27 artistas a un museo del interior del país, para lo cual abrió una convocatoria a concurso pidiendo una propuesta de contraprestación a cada establecimiento inscripto. El entonces ganador ―el Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca— no cumplió con lo acordado y Antorchas lanzó, a fines de 2002, un nuevo llamado. Esta vez lo dirigió solamente al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires y al Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino. 
Elegido para recibir la donación, el Castagnino, bajo la dirección de Fernando Farina, se propuso la incorporación de 100 obras con la finalidad de conformar una colección de arte argentino contemporáneo. Dicha tarea fue completada en pocos meses sobrepasando el acuerdo inicial. Se cumplió gracias al apoyo de los artistas, que aceptaron sumarse al proyecto, y al respaldo de la Fundación Castagnino y de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. El compromiso de los artistas implicó la donación de obra recibiendo una suma de dinero equitativa, simbólica, en concepto de gastos de producción. 
La consecuencia de estas acciones fue la cesión de los ex silos Davis por parte de la Municipalidad de Rosario al Castagnino, para hacer realidad el sueño del nuevo museo de arte contemporáneo. 
El Macro abrió sus puertas emblemáticamente en 2003, con una exposición de corta duración que permitió que el proyecto quedase inaugurado oficialmente por el entonces intendente Hermes Binner un día antes de que terminase su mandato. Durante un año, el Castagnino trabajó en la definición de los parámetros del nuevo museo, en la formación de su equipo, en la gestión de sus necesidades como edificio y en la ampliación de su colección. 
El martes 16 de noviembre de 2004, un día antes de la apertura en Rosario del III Congreso Internacional de la Lengua Española y con grandes expectativas, el Macro quedó abierto al público general con una exposición donde se mostró un recorte de la colección, que por entonces ya contaba con alrededor de 250 obras. En esa oportunidad al equipo curatorial, dirigido por Roberto Echen, se sumó como invitado el artista Román Vitali. Se trabajó aprovechando la estructura vertical del edificio de 10 pisos presentando en el primero una muestra de Lucio Fontana, en los posteriores piezas contemporáneas del nuevo patrimonio (de Marcelo Pombo, Omar Schiliro, Ariadna Pastorini, Liliana Porter, Dino Bruzzone, Román Vitali, Cristina Schiavi, Sergio Avello, Lucio Dorr, Benito Laren, Julio Le Parc, Roberto Aizenberg, Guillermo Kuitca, León Ferrari, Daniel Joglar, Víctor Grippo, Ernesto Ballesteros, Elba Bairon, Lucio Fontana, Juan José Cambre y Mónica Girón), en el piso 7 una instalación con obras de la colección que simulaba la idea de depósito y en el 9 intervenciones de Luján Castellani, Leo Battistelli, Marcelo Villegas y Mauro Machado. La inauguración estuvo acompañada por el lanzamiento de Arte Argentino Contemporáneo. Una publicación de más de 300 páginas que, previo trabajo de documentación, se convirtió en ese momento en una referencia bibliográfica importante para reforzar y, en algunos casos, proporcionar legitimidad a un conjunto importante de creadores argentinos.
Con una mirada retrospectiva, la trayectoria de este museo, llevado adelante hasta ahora por tres gestiones directivas (la de Fernando Farina, la de Carlos Herrera y la actual de Marcela Römer), pone a la luz el complejo proceso de institucionalización del arte contemporáneo en nuestro país, la cambiante relación entre el arte y las políticas oficiales y el espacio crítico que, en este milenio, sigue ocupando la cultura.
Con algunos proyectos memorables, en sus comienzos, el Macro intentó posicionar al arte contemporáneo en un lugar incierto pero necesario para poner en primer plano a aquellas producciones que incorporaban la interdisciplinariedad, el riesgo, la reedición de la historia y la valorización de los procesos en la elaboración de la obra, entre otras condiciones. Intentó redoblar su apuesta inicial para convertirse en una institución significativa, no sólo a nivel local sino también nacional, sosteniendo una meta que probablemente en los últimos años ha sido difícil de visualizar: presentar pero también discutir el arte del presente.

La fábrica hoy
Alegóricamente, la muestra Construcción de un museo puede ser leída como un oxímoron. Se oxigena con el aire de una ciudad a orillas del río y vuelve a plantear a este mismo museo como almacén de obras y discursos y, al mismo tiempo, como una máquina de experimentación. Es decir, el proyecto se repliega sobre la idea original de fábrica en construcción con la que se auto-representó esta institución en 2004, para versar sobre la existencia necesaria y contingente de los museos de arte contemporáneo en el presente, sobre la relación entre el espectador y las desgastadas instituciones artísticas, sobre las políticas públicas, sobre la cultura y también sobre el patrimonio como espacio posible de redención, entre otros temas. 
En este plano, esta muestra habilita ese deseado intersticio para la participación colectiva. Y lo hace re-escribiendo curatorialmente, una vez más, la historia de las tareas que los museos, espacios independientes y galerías han asumido en el milenio actual: posicionar la producción artística vigente, releer los discursos olvidados del pasado, re-editar las historias del arte, valorar los procesos de realización de obra, entre otras.
En su reflexión intrínseca sobre el acceso público a la cultura, esta propuesta también ofrece una mirada deconstructiva. Pone en discusión cierta estructura institucional que ha hecho del arte contemporáneo un fenómeno alejado de la sociedad. A través de sus pizarras, Construcción de un museo apuesta a discutir el arte “con el público”, haciendo dialogar a las ya legitimadas obras con las ideas que aquellos espectadores han querido expresar abiertamente. Memorias, saludos, locuciones mundanas, insultos, solicitudes, notas felices y también tristes, trazan una “otra” imagen del museo, como un espacio afín a la mirada crítica y a la circulación del arte más allá del arte. Y a la vez, anuncian su fragilidad. La misma por la que se lo lee como una entidad provista también de falencias, contradicciones, e inclusive de problemas estructurales, como los presupuestarios y edilicios.
Lo cierto es que pese a cualquier debilidad, el Macro hoy cuenta con una de las más importantes colecciones de arte argentino contemporáneo ―casi 500 artistas, diseñadores y colectivos se hallan representados—. Hacia 1997, Pontus Hultén (1924-2006), quien fuera uno de los curadores más importantes de la escena internacional, decía: “La colección es la espina dorsal de las instituciones; les permite sobrevivir a los momentos difíciles”.[2] El proyecto Construcción de un museo refuerza esta idea, y también la trasciende.

Nancy Rojas

NOTAS

[1] María Teresa Gramuglio, “Arte Nuevo. Viernes 11 de agosto. 22.05 hs”, Rosario, 1967.  En: Guillermo Fantoni, Arte, vanguardia y política en los años ’60. Conversaciones con Juan Pablo Renzi, Buenos Aires, Ediciones El cielo por asalto, 1998, p. 94.
[2] Entrevista de Hans Ulrich Obrist, en: Hans Ulrich Obrist, Breve historia del comisariado, Madrid, Exit, 2010, p. 55.

Publicado en: Baeza, Federico ... [et al.], Construcción de un museo, Rosario, Ediciones Castagnino/macro, núm. 5, 2015, pp. 22-27. Descargar publicación completa: click aquí.

Crédito fotográfico: Museo Castagnino+macro, Rosario.

viernes, 15 de mayo de 2015

#espaisdejoc

[…] Sólo en el recuerdo persiste con insistencia el vacío […]
Andreas Huyssen

En este universo móvil, habitado por sujetos y memorias inestables, el retrato ha dejado de ser cada vez más una táctica reveladora de la identidad. En este sentido, los espacios de identificación, al menos desde el campo socio-cultural, se han constituido en entramados estratégicos, sensibles a la necesidad de procesos de deconstrucción y, en algunos casos, de disolución.
El proyecto #espaisdejoc (Espacios de juego) de Juanjo Clausell transita esta derivación, concibiendo a la masculinidad como una figura circular. Una puesta ficticia donde la imagen del sujeto recupera un entorno perdido en el mismo momento en que este entorno rescata al sujeto, pero no como una identidad normativizada.
Nacido en 1978, Clausell pone el foco de su cámara en la generación gestada durante los primeros años del siglo XXI. Adolescentes auto-producidos bajo el imperio del eros electrónico, en un mundo arrasado por las tecnologías de información y comunicación. Ante la cámara, estos individuos delatan la fragilidad de las estructuras individuales, en tanto forman parte de una misma industria de la imagen, hoy encarnada por numerosas puestas de cine independiente. La industria de una masculinidad en la que convergen melancolía y erotismo, aquí puesta en tensión con lugares portadores de memoria: campos de juego abandonados. 
Cuando Andreas Huyssen habla de la existencia de centros urbanos, paisajes y pueblos enteros devenidos en monumentos como fenómeno de los últimos años, alude a una política de la memoria que ha conducido a la musealización del mundo como práctica y como estética.[1] La propuesta de Clausell recae diagonalmente sobre este argumento, pero dentro de esa amplia concepción, su búsqueda no gira en torno a la idea de urbe, sino a la de vacío rememorado. Lo que entendemos como un espacio en blanco ―ese campo de fútbol o de básquet ubicado en la provincia de Castellón―, cuya condición histórica tiende a desafiar la suerte artificial de los no lugares [2] del presente. En cada pieza de este proyecto, estas zonas marginales se hallan ocupadas por la presencia de unos cuerpos-relatos; retratos ficcionales y nostálgicos de los usos que hacía en el pasado un género en un contexto determinado. 
Cada una de las producciones fotográficas y audiovisuales de esta propuesta constituyen una escena manipulada en función de la sistematización de un tipo de extrañamiento, dado por el encuentro entre el cuerpo joven y el arcaísmo propio del campo de juego elegido. Operan ellas como un documento inicial, que se sirve de la idea de instantánea contenida en el lenguaje de las redes sociales, pero también como el indicio de una película destinada a interpelar el vínculo entre este grupo social de adolescentes informatizados de hoy y las formas de habitar-practicar-hacer históricamente convencionales.
De este modo, #espaisdejoc (Espacios de juego) aborda también el uso del cuerpo performativo, para emitir voz en torno a una masculinidad que hoy descansa más que en la idea de pertenencia e identidad, en el devenir de su propia alteridad.

Nancy Rojas

NOTAS

[1] Andreas Huyssen, En busca del futuro perdido. Cultura y memoria en tiempos de globalización, Buenos Aires, Fondo de Cultura económica, 2007.
[2] Término acuñado por Marc Augé, para hablar de aquellos espacios de anonimato, instalaciones necesarias para la circulación acelerada de personas y de bienes. “El no lugar es lo contrario de un domicilio, de una residencia, de un lugar en el sentido corriente del término”. Marc Augé, Los no lugares. Espacios del anonimato, Barcelona, Gedisa, 1996.

Publicado en: catálogo de la exposición Hàbitat Artístic Castelló 2014-2015 | Osvaldo Montaño, Mónica del Rey Jordá, Alejandro Popoca, Juanjo Clausell Gamón, España, Castellón de la Plana, Espai d'Art Contemporani de Castelló, Centro Municipal de Cultura, del 8 al 29 de mayo de 2015. Enlace a la exposición: click aquí.

Crédito fotográfico: obra de Juanjo Clausell Gamón.

jueves, 25 de septiembre de 2014

La curaduría como modalidad discursiva: convergencias entre la práctica curatorial y artística

Seminario | La curaduría como modalidad discursiva: convergencias entre la práctica curatorial y artística
Dictado por Nancy Rojas en el marco del Programa de talleres y seminarios del Fondo Nacional de las Artes
25, 26 y 27 de Septiembre de 2014
Mac (Museo de Arte Contemporáneo)
Zuviría 90, ciudad de Salta, Argentina

Presentada como uno de los avatares de la cultura contemporánea, actualmente la curaduría opera como una práctica cuyos límites suelen desdibujarse cuando el campo de actuación transmuta hacia otras dimensiones.
Una serie de proyectos curatoriales disponen el perfil mutante de la curaduría como una anti-disciplina, como una modalidad de “producción artística” que incorpora investigación, creación y gestión para mostrar sus alcances como tendencia en vías de reformulación.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Linda Bler and other «flaming creatures»

[1] Por Nancy Rojas

En 2011 Mauro Guzmán conoce a Jack Smith (1932-1989).
El impacto provocado por aquel universo de criaturas flameantes, presentado en Jack Smith: a feast for open eyes[2] arrojó nuevas luces sobre Linda Bler[3] y los monstruos y monstruosidades del proyecto del cual fue protagonista entre 2006 y 2009.
Es también en ese mismo año y en el mismo escenario geográfico, Londres, cuando se tropieza con John Waters, a quien ya admiraba desde hacía tiempo y para quien Smith es el único director de cine verdaderamente underground.[4] El encuentro, completamente casual, se produce en la puerta de uno de los cines Odeon un 11 de septiembre culminando con un selfie y un obsequio. De las manos de Guzmán Waters recibe un regalo: un catálogo cuya tapa es un primerísimo plano de la artista más vomitiva de la historia.[5]
Citar estos acercamientos prodigiosos a dos de los más grandes artífices del trash fundamenta la necesidad de leer la obra de Mauro Guzmán a la luz de ciertas culturas subterráneas -el cine experimental de los años 60, el teatro under argentino de los 80, las prácticas camp de los años 70 en adelante tanto queen como king- y de la propagación libre de imágenes fundada en el éxito de aplicaciones y plataformas online de difusión colaborativa.
Pasaron cinco años del último rodaje del proyecto Linda Bler. Sus películas siguen siendo insoportables. A costa de un método propio, han convertido al error en una cualidad autorizada y admirada. El error, como también el expresionismo de los gritos desenfrenados, el vómito, las malas traducciones y el papel celofán como mar son la clave de la fascinación que provoca Linda Bler. La artista maldita que cambió el destino de una propuesta formulada con las consignas del fracaso. Su trascendencia la convirtió en la frustración de la filosofía looser que alguna vez la había activado.
En esta primera exposición de Guzmán en España, las nueve películas de dicho proyecto se exhiben junto con dos series de piezas recientes, no menos perturbadoras: La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas y las denominadas Obras insoladas.
La primera se halla atravesada por otro fructífero encuentro. Fue hace unos pocos meses, cuando Guzmán descubrió una nueva entidad vegetal con la cual entabló una relación fidedigna: la Guzmania. Planta perenne de la familia de las Bromeliáceas, cuya característica biológica es el hermafroditismo. Su nombre genérico, otorgado en honor de un Guzmán,[6] y su fisonomía le inspiraron las imágenes propicias para la creación de videos, dibujos y fotografías donde su propia identidad fuera nuevamente traficada.
Tal como sucedió con Linda Bler y también con la videoinstalación Autocine Guzmán (2008),[7] La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas vuelve a forjar un espacio de negociación con la ficción de la propia autobiografía.[8] Guzmán es y no es la Guzmania. Y La Guzmania en tanto obra es el escenario de una mascarada, una forma de impunidad donde, bajo el velo de diferentes personajes, se oculta un sujeto barbudo, el artista. Nos hallamos entonces ante una farsa que esta vez redobla la apuesta al engaño a partir de la identificación inevitable entre el nombre de la planta y el apellido de su dueño, su autor.
Todos los relatos de esta producción videográfica objetan lo antitético. Proponen una personalidad múltiple, un universo móvil donde el propio Guzmán, en tanto director y performer, se trasviste y se vuelve intérprete de una serie de personajes genéricamente inclasificables que tienen en común la barba y que hacen las acciones más disparatadas: besar plantas de forma pasional y desesperada, robarlas, masturbarlas, comer bananas, chuparlas. Las figuras específicas son, por un lado, una especie de jeque amante y guardián de su harén, conformado por Guzmanias, y las Guzmanias, muñecas vivientes, verdaderas musas surreales que yacen en una imponente naturaleza tropical.
El guiño es, en este caso, hacia las películas del cine mudo, pero también a un tropicalismo pastoso y delirante. Lo que hace de estas piezas obras excesivas, capaces de dar continuidad a ese imperio de la desmesura iniciado con el proyecto Linda Bler y continuado también en las Obras insoladas.
Éstas últimas fueron realizadas a partir de procesos basados en investigaciones en torno al empleo de la imagen en diálogo con aquellos dispositivos virtuales de transformación que están en boga. El artista somete a las imágenes propias, obras de años anteriores, descartes y fotos de archivo, a situaciones excesivas de manipulación para transponerlas al ámbito de la post-producción. Las quema. Y con esa acción plantea una relación análoga entre el límite al que puede llegar a elevarse la temperatura del color y el grado de furor alcanzado por los conflictos climáticos causados por el calentamiento global.
A nivel iconográfico, son, estas Obras insoladas una acumulación de cuadros fotográficos homo-eróticos de carácter pop. Entre éstos se halla desde el mítico beso entre Superman y Cristo, plasmado originariamente en La historia de amor más bella, más grande y más heroica de todos los tiempos (2007) y ahora en cuatro fotografías de distinta graduación tonal, hasta un conjunto de flores y retratos de encuadre no convencional que dialogan con un repugnante Durazno salvaje.[9]
Las Obras insoladas son fotografías estrictamente trash. En primer lugar, porque guardan una sensibilidad de la sobreinformación y de la sobreproducción baja.[10] Y luego, porque hablan de una apología de lo residual impulsada por el amor al exceso de visualidad. Escenarios convulsos y retorcidos, cuerpos masculinos sensuales y/o moribundos y la materia prima vibrante hacen de este universo un paraíso de la impureza. La misma impureza y hasta cierta obscenidad encontramos en Linda Bler y en La Guzmania. Imágenes también incandescentes con las que su autor se reinventa lejos de la fijeza, en el delirio outsider yendo y volviendo hacia los límites, trasheándolos y problematizándolos.


NOTAS

[1] Flaming creatures es el título de una de las obras más polémicas y trascendentales del ícono de la escena under neoyorkina de los años 60: Jack Smith.
[2] Una quincena de films, eventos y simposios dedicados a Jack Smith, presentados en el ICA (Institute of Contemporary Arts), Londres, del 7 al 18 de septiembre de 2011.
[3] En 2006 Mauro Guzmán se duplica, se traviste y se transforma dando luz a una figura emblemática, a la que da a conocer con el nombre de Linda Bler. Este personaje, que responde a la institución de un alter ego femenino en el campo del arte, protagonizará las tituladas Trilogía del terror (2006-2008), Trilogía del amor trágico (2008) y Trilogía animal (2009), del proyecto Linda Bler. Artista poseída. Tres entregas fílmicas del sello Studio Brócoli que funcionan como eslabones de un circuito determinado por el uso, el abuso y la fisura de ciertos mecanismos de construcción de las artes visuales y el cine. www.proyectolindabler.studiobrocoli.com
[4] Mary Jordan, entrevista con John Waters en: Jack Smith and the destruction of Atlantis, EEUU, Tongue Press Productions, 2006.
[5] Roberta Valenti, “Apéndice”, en: catálogo de la exposición Tríada / Proyecto Linda Bler. Artista poseída, Rosario, Argentina, museo Diario La Capital, 23 de septiembre al 1° de noviembre de 2009.
[6] El español Anastasio Guzmán, farmaceútico y coleccionista de objetos de historia natural.
[7] “La historia familiar cuenta que en el año 1976, en un autocine de la ciudad de Mendoza, durante una luna de miel no autorizada, Ana María Migliazzo de 31 años y Demetrio Guzmán de 39, encargaron a quien sería su primogénito en un autocine. La cigüeña era yo: Mauro Guzmán (1977)”. Este pasaje forma parte del texto que acompaña la instalación Autocine Guzmán, realizada en 2008 y recompensada con el Primer Premio arteBA-Petrobras de Artes Visuales.
[8] Cf. Estrella de Diego, No soy yo. Autobiografía, performance y los nuevos espectadores, Madrid, Ediciones Siruela, 2011.
[9] Durazno salvaje, 2011, video color y sonido, 1 min 30 seg.
[10] Cf. Inés Katzenstein, “Trash: una sensibilidad de la sobreinformación y de la sobreproducción baja”, en: Poéticas contemporáneas: Itinerarios en las artes visuales en la Argentina de los 90 al 2010, Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes, 2010.

Publicado en en el marco de la exposición de Mauro Guzmán Linda Bler y otras obras insoladas, Madrid, La Fresh Gallery, 24 de abril al 30 de mayo de 2014. Enlace a la exposición y descarga del texto en pdf: click aquí.

Datos de la imagen: Mauro Guzmán, La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas, 2014, still, video transferido a DVD, color y sonido, 6 min 26 seg.

domingo, 13 de abril de 2014

Linda Bler y otras obras insoladas

Linda Bler y otras obras insoladas | Mauro Guzmán
Comisaria: Nancy Rojas
Inauguración: 24 de abril de 2014, 19 h
Cierre: 30 de mayo de 2014
La Fresh Gallery
Conde de Aranda, 5 - 28001 - Madrid

Linda Bler y otras obras insoladas es la primera exposición de Mauro Guzmán en España. Presenta al conocido proyecto Linda Bler. Artista poseída junto a las piezas inéditas de La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas y algunas producciones realizadas a partir de procesos de insolación. Procesos basados en investigaciones en torno al empleo de la imagen en diálogo con plataformas virtuales, donde se somete a las imágenes propias de archivo a situaciones excesivas de manipulación para transponerlas al ámbito de la post-producción. Procesos donde la acción de quemar las imágenes es concebida a partir de la relación análoga entre la temperatura desbordante de los colores y el frenesí de los conflictos climáticos. Las obras del proyecto Linda Bler y las fotografías, dibujos y videos de Guzmán aquí reunidos exploran la naturaleza febril del color, el cuerpo y la iconografía bajo el umbral del trash, el pop y las estéticas queer. Tanto en La Guzmania como en Linda Bler, estos universos visuales son extremados en el uso del retrato como instrumento al servicio del tráfico de la propia identidad.

Acerca de Linda Bler
En 2006 Mauro Guzmán se duplica, se traviste y se transforma dando luz a una figura emblemática, a la que da a conocer con el nombre de Linda Bler. En sus intenciones no está el propósito de usar un sobrenombre, sino la creación de un personaje cuyo epígrafe de artista poseída –con referencia al papel de la actriz Linda Blair en El exorcista- responde a la institución de un alter ego femenino en el campo del arte. Encarnado por el autor, este fenómeno protagoniza las tituladas Trilogía del terror (2006-2008), Trilogía del amor trágico (2008) y Trilogía animal (2009). Tres entregas fílmicas del sello Studio Brócoli, que funcionan como eslabones de un circuito determinado por el uso, el abuso y la fisura de ciertos mecanismos de construcción de las artes visuales y el cine.
www.proyectolindabler.studiobrocoli.com

lunes, 24 de junio de 2013

Nancy Foundation Tumblr

Nancy Foundation es mi Tumblr.
Una plataforma que acabo de crear bajo el formato de un archivo personal y público de imágenes, videos, speeches, entrevistas, textos, escenas de películas, personas, libros, temas, referencias y muchas otras cosas que recopilo y edito de blogs, páginas y publicaciones.
Es también una forma caprichosa de ordenar mis pensamientos e intereses en categorías.
Un lugar para situar mi método ideológico de "copy and paste".
Un universo para abordar mi práctica curatorial.
Un sitio íntimo y caótico que se volvió indispensable para pensar, desarrollar y llevar a cabo mis proyectos y works in progress individuales y colectivos.

martes, 21 de mayo de 2013

Acerca del proyecto UM UND UM DIE ZUKUNFT

En 2011 Studio Brócoli comenzó a trabajar en esta pieza escénica junto con Paula Fernández y Anabel Martin, con la idea de hacer confluir lenguajes como el teatro, el cine, la performance, la danza y el objeto escultórico.
En este marco, UM UND UM DIE ZUKUNFT se ha constituido como proyecto de investigación en torno a las disciplinas artísticas que trabajan con el cuerpo, los objetos y el espacio.
El objetivo ha sido poner en práctica el método de trabajo de Studio Brócoli intentando corromper ciertos esquemas de narración y poniendo en el centro de la escena al cuerpo en movimiento en tensión con la abstracción.
Paralelamente, UM UND UM DIE ZUKUNFT se ha formulado como propuesta curatorial para pensar lo escénico desde una perspectiva performativa. Mirada que cuenta con numerosos antecedentes y que permite abandonar ciertas convenciones acerca del hecho teatral, para ubicarnos en un terreno determinado no sólo por las prácticas artísticas sino también por metodologías y líneas de trabajo procedentes de otros campos.
Se ha planteado como un modo de abordar el arte a partir del cuerpo como máquina de interpretar, inscripto en las discusiones sobre los límites del teatro y la performance extendidas de los años 60 en adelante.
En este sentido, UM UND UM DIE ZUKUNFT muestra al teatro como un módulo a editar y a la performance como una manera de replantear las estructuras disciplinares del ámbito cultural. Ensaya y teoriza en torno a la realización escénica como lugar de producción de acontecimiento, como espacio de transacciones, apropiaciones y renovaciones, de tensiones entre la prueba y el resultado final.
UM UND UM DIE ZUKUNFT (alrededor el futuro) | Performance: Paula Fernández Besso - Anabel Martin | Dirección: Mauro Guzmán | Curaduría y producción: Nancy Rojas | Asistencia de dirección: Rocío Martin | Diseño y producción de vestuario: Nicolás Biolatto | Composición musical y performance sonora: Diego Liñan | Fotografía y Diseño gráfico: Georgina Ricci | Registro videográfico: Conrado Gonzalo | Registro fotográfico de funciones en el CEC y en La Toma: Gastón Miranda, Ani Emón Ferri | Estreno: 11 de Mayo de 2013 - CEC (Centro de Expresiones Contemporáneas de Rosario) - Argentina. Sitio web: click aquí.

martes, 22 de enero de 2013


The route of the Brócoli es un proyecto de producción y difusión de Studio Brócoli. Su formato es un boletín que puede recibirse por correo electrónico bajo suscripción a través del siguiente link: click aquí.

lunes, 7 de enero de 2013

CIMAM 2012 Annual Conference Report

One of the ideas that CIMAM 2012 Annual Conference depicted in its program is that in the field of art, the current crisis can be understood as one of the main focuses of irradiation of a cultural sensitivity associated with the prototype of arts management and collaborative projection.
As attendee to the CIMAM's Annual Conference this year, I consider that those lectures dedicated specifically to present a particular space, such as the ones which represented cultural poles like Africa, Latin America, or those that showed a case of study related to the local context of Istanbul, were the most fruitful in establishing connections among the different contexts that nowadays share certain searches in the field of production, reflection and management.
I think about the importance of programs like this, which bring about experiences that stage problems engendered in institutions and art spaces; experiences traversed by exchange and debate. I also value the approximation to other expressions of contemporary art that promoted many of these conferences. Expressions that, from peripheral zones, reveal speeches that display other tactics, with which the risk is really assumed in economic and ideological terms.
For an emerging curator, the approach to these other scenes is essential to think about the development of future projects anchored in a critical and constructive perspective.
In this sense, I believe this has been a stimulating experience to review the own proposals, expand production platforms from the museum where I act, and associate local paradigms (from my own workspace) with other schemes that practice different cultural centers of the world.
Moreover, I think this kind of projects promotes more spaces for communication and discussion, with the ability to adjust the own habits, generating networks of dialogue and interchange in the context of what we could call a culture of management. A fair and accurate model for the complex current cultural scenario, intended to work with collective relations between subject and utopia. A model manipulated according to artistic actions thought and directed.

N. R., November 2012

Personal report as CIMAM Travel Grant beneficiary to attend CIMAM's 2012 Annual Conference Museums Beyond the Crises, that held in Istanbul from November 12 to 14, 2012. This grant was funded by The Fundación Cisneros / Colección Patricia Phels de Cisneros. The site web of CIMAM: www.cimam.org.
View the CIMAM 2012 Annual Conference complete report: click here.

domingo, 1 de julio de 2012

Irradiaciones de un momento cultural determinado por el flujo electoral

Septiembre es, dentro de las agendas, un mes que tiende a mostrar el corolario de los sucesos que decretan los lineamientos anuales de la escena. En este caso, forjando un clima en el que sobresalen las discusiones y los gestos catárticos antes que el impacto de nuevas tendencias o generaciones.
En el marco del desarrollo del calendario electoral, las actividades de este mes en Rosario revelaron la fuerte presencia de un ámbito oficial dependiente de los alcances presupuestarios.
Entre el socialismo y el kirchnerismo, la cultura se mostró susceptible a debates que no se exteriorizaron por medio de las expresiones artísticas, sino principalmente en la esfera social y política de los establecimientos municipales y estatales.
Asimismo, el espíritu de la puesta en práctica de la democracia que tuvo 2011 se trasladó a ciertos organismos. Durante el período que nos ocupa, el alumnado de la Facultad de Humanidades y Artes de las distintas carreras participó de una serie de jornadas de elecciones, establecidas para renovar los cargos de dirección y las comisiones asesoras. En la Escuela de Bellas Artes los resultados divisaron a María Elena Lucero como directora de la próxima gestión.
En este contexto y con un gran interés en la realización de acciones integradoras de otros sectores, las ofertas ajenas al terreno institucional manifestaron algunas necesidades y confluencias marcando la fase preparatoria de futuras revueltas. Lo oficial y lo alternativo pronto volverían a entrar en conflicto en este campo artístico que opera dentro de circuitos debatidos entre las categorías de lo autonomizado (gestado en espacios independientes), lo oficializado (concebido en museos y centros de arte) y lo extremadamente localizado (producido principalmente en casas de artistas y en encuentros nocturnos). Tres componentes de la escena que generaron una atmósfera estética a través de numerosos relatos, algunos de ellos prometedores pero, en lo concreto, desprovistos de sensibilidad, originalidad y calidad conceptual y material. Paralelamente, se vislumbró el crecimiento de una generación joven intermedia que este año actuó mayormente fuera de la ciudad.

Perspectivas colaborativas
Dentro de este escenario, vale destacar la importancia que en los últimos años ha tenido la clínica de obra. Un fenómeno que en Argentina ha crecido en sobreabundancia a partir de este milenio, y que prescribe la necesidad de un lugar para el análisis de la propia práctica a partir del diálogo con profesionales y pares.
Durante 2011, muchos de los espacios y agrupaciones han incorporado a la clínica de obra entre sus propuestas.
Bou, una iniciativa que surgió recientemente, es un ejemplo claro de estas búsquedas. Impulsado por Florencia Laorden, ofrece programas específicos dentro del rango de la enseñanza de las artes, algunos de los cuáles se encuadran dentro de dicho formato.
En Septiembre aquí se llevaron a cabo dos talleres. Uno coordinado por David Nahón y otro de pintura a cargo de Paola Vega. Éste último, como parte del proyecto “Grado siete”, que fue lanzado en conjunto con Cultura Pasajera con la idea de generar encuentros con artistas y apostar al diálogo como fuente de conocimiento y disparador de otros estímulos al momento de plantear un plan de producción.
En esta misma línea, Cultura Pasajera también propuso el ciclo “Art talk”, que consistió en una serie de charlas con los autores que por entonces se encontraban exhibiendo en el Pasaje Pam. Florencia Laorden, Luciana Rondolini y Gise Cortese encabezaron una de estas conversaciones.
Considerando las variables del quehacer creativo, estos talleres, clínicas y encuentros que promueven éstas y otras entidades independientes tienden a cubrir algunos de los baches de las carreras de arte existentes. Pero los múltiples intentos aún no llegan a ser suficientes.
El fomento de la diversidad y el intercambio que han instalado las clínicas es el eje principal de Cultura Pasajera. Hoy en día, una de las estructuras autónomas que más han perdurado. Dirigido por Gabriela Gabelich y Román Rivoire, el histórico Pasaje Pam reunió intervenciones en sus diferentes zonas, invadidas desde el 29/09 por Bruno Guppalli, Juan Sebastián Bruno, Pande Melón -Malena Cocca y Andrés Yeah-, Evangelina Cipriani, Adriana Bustos y Juan Barbieratti. A éstos se sumaron Llavero, una galería itinerante de bolsillo que tuvo como protagonista a Leonardo Cavalcante, y Minilab, una galería virtual que presentó la página web de Lino Divas.
Sujeto a otro tipo de perspectiva colaborativa de trabajo se halla el colectivo autogestionado Cero. Poco conocido en ciertos sectores pero muy concurrido, el 10/09 lanzó el proyecto “Portátil”. Con la ambición de promover situaciones de producción de participación grupal, Cero puso en circulación objetos diseñados por sus integrantes para ser intervenidos por artistas. Este lanzamiento se hizo con un multitudinario evento nocturno que, como es habitual en esta residencia, contó con invitados especiales, que coordinaron un set de improvisación audiovisual, y con música en vivo, esta vez a cargo de Luko.
Las inauguraciones de Iván Rosado también tuvieron lugar en este período. En la misma fecha que Cero, abrió sus puertas para otra de sus citas: “Unión y Amistad” con Lucas Mercado, Nicolás Domínguez Bedini, Lucila Inés y Ediciones 22 Porrón. A pocos meses de cerrar su temporada, esta casa conservó su impronta amistosa y festiva con un perfil muy singular, semejante al de un club de arte.
En colaboración con los promotores de Triple X Acción mutante ―Manuel Brandazza y Virginia Negri-, la noche del 22 Iván Rosado recibió a Fernanda Laguna, que deleitó a los asistentes con una serie de dibujos y con una performance en la trasnoche en el marco del XIX Festival Internacional de Poesía de Rosario. También recitaron entonces Damián Ríos, Lalo Barrubia, Marina Yuszczuk y C. Monti.
Una semana después, Evangelina Cipriani, Pepe Klatt, Magalí Piano, Pilar Almagro Paz, Alejandra Benz, Enzo Campos Córdoba, Irina Garbatzky y Manuela Suárez también fueron huéspedes de esta vivienda que, al igual que Cero, se caracteriza por asumir la necesidad de convertir un lugar doméstico en un paraje para el cruce relajado entre las artes visuales, la música y la poesía.
Con otro enfoque funciona Wip en el Café de la Flor, basándose en un proyecto cuya lógica integradora sobresalió este año dentro de las plataformas independientes. Circunscriptos a la idea de promover experiencias de arte mezcladas con noche, sus gestores ―José Pablo Buzzo, Julio César Quinteros, María Luque y Victoria Ciaffone- convirtieron a este bar en un foco de producciones experimentales, implementando el concepto de "trabajo en progreso" e incluyendo a variados artistas de la ciudad. En el día de la historieta (04/09) WIP hospedó a Mosquil. Dibujante que se constituyó en uno de los grandes animadores de aquella movida underground rosarina que entre fines de la dictadura y principios de la democracia renovó la forma de hacer historieta en la Argentina.
A este complejo circuito, que más que abogar por nuevas y riesgosas guerras de imágenes se sostiene y construye a partir de la creación de iniciativas para forjar relaciones sociales entre artistas, se suman, entre otros, La Herrmana Favorita (colectivo conformado por Ángeles Ascúa, Florencia Caterina y Matías Pepe) y Oficina 26, a cargo de Pauline Fondevila y Ariel Costa.
Con propuestas que van desde la clínica de obra hasta la participación en ferias o en muestras, el común denominador de estos grupos y espacios es el interés por fomentar un hábitat de hermandad e intercambio entre autores. Algo que Beatriz Vignoli ha registrado y apoyado asiduamente desde el suplemento “Rosario 12” del diario “Página 12”, dedicando algunos artículos a sus itinerarios y actividades.
El trabajo de esta profesional resulta indispensable para este contexto que, desde hace un tiempo largo, manifiesta enormes carencias con respecto al terreno de la crítica periodística. Pese al papel que ha tenido Rosario en la decantación de la situación del arte argentino contemporáneo, hoy en día las prácticas locales no tienen un lugar suficiente en los medios. Un periódico de allegada multitudinaria como “La Capital” aún no cuenta con una página dedicada semanalmente a las artes visuales desde que Fernando Farina dejó esta tarea. En las mismas circunstancias se halla el diario “El Ciudadano”, que entre 1998 y 2000 ofreció uno de los compendios culturales más completos que tuvo esta localidad: el suplemento “Grandes líneas” dirigido por Martín Prieto.
Esto da como resultado un panorama pobre con respecto a la difusión y el análisis focalizado en las problemáticas del arte actual. Más allá de las esperadas notas de Vignoli, las pocas publicaciones que circulan generalmente deben atenerse a la tarea primaria de ofrecer un punto de vista condescendiente, aportando una mirada necesariamente descriptiva de los hechos. Algo que, salvando las excepciones, ha desplazado el verdadero espíritu de discusión y la riqueza conceptual en los textos escritos. Últimamente, el debate parece haberse trasladado a Facebook pero de un modo banal e insustancial.
Otra de las grandes falencias de este entorno es la carencia de instancias de comercialización del arte, estimulada por el déficit en materia de galerías, ferias y remates.
En los años recientes, los esfuerzos por agitar una verdadera actividad mercantil los ha concentrado, aunque sin tan buenos resultados, Cultura Pasajera. Es interesante el camino que ha hecho desde su primera época en vigencia, cuando en 2005 impulsó el proyecto MIDA (Mercado Inexistente del Arte) planteando algunas acciones a partir de la ilusión por recuperar una de los dispositivos faltantes del campo artístico: el mercado del arte.
Cabe destacar también la perdurabilidad de la emblemática Krass Artes Plásticas, que una y otra vez resistió a los embates de economía nacional. Luego de reabrir sus puertas en la calle Urquiza 2030, el 02/09 habilitó una exhibición de pinturas de Norberto Moretti. Un artista que además de concebir su lenguaje con relación a las tradiciones pictóricas locales, en todos estos años ha hecho una gran labor de difusión con su programa de cable “El cuento de la buena pipa”.
A ambas iniciativas se suma Darkhaus. Una galería de arte y diseño fundada en 2010 por Cristian Fernández, Nerina Pizzarotti y Silvia Cagnone. Su perfil responde a una búsqueda ambientacionista para privilegiados que desean incorporar piezas de autor a sus contextos. Con una programación paralela dedicada al arte, curada por Lila Siegrist y Pablo Montini, en su repertorio incluyó la muestra “Cuánto pesa el amor”, que pudo verse hasta el 10/09. Una serie de objetos escultóricos de cristal y oro elaborados en la Cristalería San Carlos por el dueto Tru-lalala, integrado por Claudia del Río y Carlos Herrera.
El lugar que Darkhaus le otorga al diseño en la ciudad es una clara prolongación del trabajo efectuado primero por el Salón Diario La Capital, implementado desde el Museo Castagnino+macro, y luego por el Centro de Diseño e Industrias Creativas (Cedic), dependiente de la Secretaría de Producción de la Municipalidad de Rosario. Éste último se inauguró el 14/09, presentándose como una incubadora de diseño destinada a impulsar un lugar de creatividad y labor compartida para emprendedores locales. Bajo la coordinación de Mauro Guzmán, este nuevo centro opera como un eslabón indispensable dentro de este medio, abarcando desde los procesos creativos iniciales hasta la transformación en empresas preparadas para instalarse en la economía y en la sociedad rosarina.
La creación del Cedic posicionó al diseño en forma definitiva como un área prometedora de un desarrollo substancial para la cultura de Rosario. Como una disciplina en vinculación directa y asociativa con las artes visuales. Algo que se viene delineando históricamente desde los remotos tiempos de la Bauhaus, y que tanto Darkaus como el Museo Castagnino+macro y el Cedic han entendido como uno de los aspectos fundamentales de la naturaleza colaborativa de la producción contemporánea.

Acciones institucionales
En los inicios de este siglo, la escena rosarina tenía como fuerte principal a las instituciones públicas, que contaban con el apoyo incondicional de la política gubernamental socialista. Situación destacada dentro del ámbito nacional a partir de importantes avances, entre los que se hallaba el nacimiento de un museo, el macro, con la mejor colección de arte argentino contemporáneo del país.
El escenario hoy es distinto. El vínculo entre lo público y lo privado, que en ese entonces estaba levemente consolidado, se halla en crisis. Principalmente, porque los museos y centros de arte no forman parte de una industria cultural alentada desde la esfera estatal. El impulso y la excelencia en la labor y el apoyo brindado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe no alcanzan para suplir las exigencias de unas artes que piden a gritos la participación de fondos privados. En este sentido, la inexistencia de una ley de mecenazgo en esta provincia agudiza las falencias de este entorno que en 2011 ha sido condicionado por la influencia del calendario electoral en todas las actividades de alcance social.
Por su parte, los artistas no tomaron partido con respecto a estos problemas. Y los centros oficiales de arte desarrollaron sus programas pese a los déficits presupuestarios. Esto, sin embargo, no impidió que se continuara trabajando en proyectos, algunos de los cuáles trascendieron gracias a alianzas e iniciativas de coparticipación. Este es el caso del VIII Congreso Internacional de Museología, al que adhirieron establecimientos de esta localidad y del país a partir de la necesidad de generar un espacio de intercambio de opiniones y pareceres sobre diferentes perspectivas de la disciplina museológica. Se realizó en el Teatro Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque de España y contó con la presencia de reconocidos profesionales, tales como Ángela García Blanco, Juan Carlos Rico Nieto y Américo Castilla, entre otros.
En forma análoga, vale destacar las acciones que en este período llevaron a cabo organismos como el Museo de la Memoria, el Museo Castagnino+macro, el Centro Cultural Parque de España, la Escuela Municipal de Artes Plásticas Manuel Musto y el Museo Diario La Capital.
Dirigido por Rubén Chababo, el primero continuó con su política de trabajo en torno al tema de las memorias post-genocidas configurándose como un verdadero referente en su tipo. Durante este tiempo, acogió al artista argentino Marcelo Brodsky, una charla-debate de Fernando Martín Peña y el taller “Arte, política y memoria” a cargo de Juan Carlos Romero.
Entretanto, el museo Castagnino excedió su capacidad de público con la exposición de Salvador Dalí “Los ojos del surrealismo”, inaugurada el jueves 8. Una muestra criticada por numerosos colegas, pero recibida favorablemente por la prensa local. Se podría decir, un éxito de taquilla del que es posible rescatar una secuencia de charlas, donde disertaron psicoanalistas, filósofos, críticos, artistas y curadores. Entre ellos, Emilio Bellón, Claudia del Río, Roberto Echen, Carlos Kuri y Pablo Zöpke, que tomaron como puntapié la relación entre subjetividad y arte a partir del surrealismo como movimiento revolucionario del siglo XX.
El Castagnino también exhibió cuadros de Jaime Rippa, curados por Marisa Gallo, y la excelente tercera edición del Premio a las Artes Visuales Fundación Andreani, donde fueron premiados Miguel Harte, Hernán Marina y Marisa Rubio.
El macro, circunscripto a la variedad pero de una forma muy horizontal, habilitó tres exposiciones el viernes 9: “Bicicleta de ciudad”, de Leandro Tartaglia, “Los raros”, con fotografías de Robinson Savary curadas por Teo Wainfred y “Gore. El hombre es esta noche”. Ésta última, una propuesta curatorial de Magalí Pallero, donde se vieron obras de Arturo Aguiar, Darío Ares, Marcelo Bordese, Nicola Costantino, Mauro Guzmán, Marcos López, Sebastián Pinciroli, Thaís Zumblick y Oligatega. Más allá de la sagacidad de la temática, el interés de la curadora aquí se centró en indagar en la confluencia entre cine y artes visuales para hablar de la existencia de una estética gore que halla su definición en la representación violenta de la sangre y la muerte. El espíritu de estas pinturas y videos se extendió a una proyección de cortometrajes en 16 mm pertenecientes a la colección de Fabio Manes. Documentales que, con previas advertencias al público general, revelaron el perfil perturbador y ambivalente del gore.
El Centro Cultural Parque de España también tuvo protagonismo ya que realizó una gran individual de Aurelio García. Bajo el título de “Sonrisas y lágrimas”, este conjunto de pinturas inéditas realizadas entre 2009 y 2011 privilegió las iconografías religiosas y políticas, acentuando un rasgo habitual del discurso de este autor. “Son obras figurativas, de un humor posmoderno, eruditas pero comprensibles para cualquiera con alguna cultura general en imágenes”, señalaba Vignoli desde el suplemento Rosario 12.1
Dentro de este itinerario, también se destacó el Teatro El Círculo, cuyo ciclo de artes visuales desarrollado en la sala “Dr. Juan J. Trillas” incluyó una muestra de los reconocidos Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía. Con un título jocoso ―“¡Me arruinaste el dibujo!, Dibujos a cuatro manos”-, esta experiencia contó con la curaduría de Rosa María Ravera. Reunió así a tres importantes agentes del arte argentino en un diálogo imprescindible para reconocerlos como figuras representativas de ciertas tendencias actuales.
Con una oferta educativa acreditada e iniciativas propias, la Escuela Musto merece ser incorporada en este recorrido. Desde 2008, ha multiplicado sus responsabilidades optimizando el funcionamiento de sus talleres y promoviendo distintas actividades como: edición de material pedagógico, producción de objetos de diseño propio, organización de viajes, exhibiciones y encuentros. Dentro de estos últimos, se halla la presentación del rosarino Ismael Zuanigh en el hall de ingreso, basada en una instalación con collages.
Si hay algo que caracterizó en años anteriores a muchas de las entidades de Rosario, es el interés por incorporar a artistas emergentes en sus programas. La “emergencia” como género de las artes ha sido desplazada para dar curso a otros proyectos. La excepción la constituyen el Centro Cultural Parque de España y el Museo Diario La Capital. Sin embargo, ninguno de los dos creó nuevas apuestas con la “emergencia” como objeto y sujeto, sino que cada uno continuó con sus ciclos ya comenzados en años anteriores.
Así es como “Joven y Efímero” volvió a estar en cartelera presentando a 5 de sus propuestas seleccionadas, pertenecientes a Elisabet Veliscek, Gabriel Chaile, Azul Ventura, Maraña Gestual y Towemalmi.
Asimismo, el Museo Diario La Capital prolongó en 2011 el concurso “Menos Treinta”, dedicando una de sus salas a un artista menor de 30 años que, en esta instancia, fue tomada por Guillermo Carrasco.
El Centro de Expresiones Contemporáneas, que ahora tiene entre sus ideólogos a Roberto Echen, se halla vinculado naturalmente con el rango de la emergencia. Los días 21 de septiembre suelen convertirse en un lugar de encuentro preferido por ciertos “emergentes”. Con las actividades generadas en torno al evento “Primavera en los galpones”, que abarca la Franja Joven del río (Río Paraná desde La Fluvial hasta el Parque de España), formó parte de una zona que operó como escenario de una festiva jornada con espectáculos, recitales, ferias de diseño, intervenciones urbanas, zonas para dibujar, armar stickers y pintar murales.
Este paseo ribereño, que se extiende también hasta el macro, concentra a aquellos transeúntes para los cuales el Paraná es el principal testigo de las más diversas experiencias al aire libre. Desde una activa pista patinaje hasta un galpón para skaters, estos recorridos ofician como señalamientos de otras prácticas culturales de la vida urbana adoptadas por las generaciones más recientes.

Otras proyecciones de la escena
Cabe señalar en esta crónica a aquellos artistas que a lo largo del año estuvieron trabajando dentro de este campo, pero con otro tipo de proyección. Comenzando con la presencia de Adrián Villar Rojas en la 54ª Bienal de Venecia, varios rosarinos de la generación que empezó a irrumpir al principio de este milenio se anunciaron más allá del contexto local.
A estos creadores, Rosario como locación les ha propiciado una situación ambigua respecto de la vieja condición periférica que tenía esta metrópoli. Sin embargo, a expensas de la inexistencia de un mercado y en un medio reticente a la idea de avalar producciones que cuesten un poco más que lo acostumbrado a cuando se trabaja con modos más tradicionales, hoy se destacan con discursos a veces solitarios pero marcadamente consistentes.
Sólo algunos casos de esta proyección hacia afuera tienen resonancia en el período que nos ocupa. Uno de ellos es el Club del Dibujo, que con la presencia de Claudia del Río participó en El Encuentro Internacional de Medellín 2011, en Colombia. Un proyecto liderado y propulsado por el Museo de Antioquia que estuvo vigente entre septiembre y diciembre. Asimismo, Carlos Herrera y Mauro Guzmán, exponentes rosarinos de la Beca kuitca / UTDT 2010-2011, han hecho circular sus obras más allá del ámbito nacional. El primero participando en la 12ª Bienal de Estambul, Turkía, inaugurada el 17/09, y el segundo en el marco de una residencia en Gasworks, Londres, donde realizó varias presentaciones, entre ellas, la performance “Linda Bler: Possessed Artist” el 23/09.
Mariana Tellería, que también tuvo un 2011 con acciones concretadas más allá del perímetro de esta ciudad, se destacó en este tiempo por llevar a cabo una de las individuales más sólidas del año. Emplazada en el Museo Diario La Capital desde el 21/09 bajo el título de “La mujer serruchada”, esta exhibición, curada por Fernando Farina, ahondó sobre la imagen del ilusionismo. Con gran desparpajo de su sensibilidad, Tellería jugó con la estructura espacial del museo haciendo uso de los supuestos de la magia.
Poéticas y discutidas entre sí, las piezas de esta gran instalación gravitaron en las salas transformando por completo al espacio en un sinfín idílico a través de signos escritos exclusivamente para el ojo sensible. Su obra habla de los sentimientos, de la posibilidad y la imposibilidad, de los contrapuntos formales y materiales pero, sobre todo, de la intervención y de la ficción como soportes de un lenguaje que se sostiene desde el deseo de engañar.
Por este juego con la alucinación y el desarrollo de una construcción transformista de su entorno, es imprescindible remarcar a esta exposición, que proyecta una posición autoral y decidida desde el arte. Una muestra consistente pero silente, capaz de insertarse en los intersticios menos evidentes de una escena que se debate mayormente entre la legitimación institucional y la auto-acreditación de un grupo variado pero hermanado de exponentes.

NOTAS

[1] Beatriz Vignoli, “Revelaciones y revoluciones”, Rosario, sección Cultura / Espectáculos del suplemento Rosario 12, diario Página 12, martes 20 de septiembre de 2011.

Publicado en: Anuario: registro de acciones artísticas, Rosario 2011, editores Lila Siegrist, Pablo Montini, Georgina Ricci, Rosario, Anuario, 2012, pp. 126-135. Descargar publicación completa: click aquí.