miércoles, 28 de mayo de 2014

Linda Bler and other «flaming creatures»

[1] Por Nancy Rojas

En 2011 Mauro Guzmán conoce a Jack Smith (1932-1989).
El impacto provocado por aquel universo de criaturas flameantes, presentado en Jack Smith: a feast for open eyes[2] arrojó nuevas luces sobre Linda Bler[3] y los monstruos y monstruosidades del proyecto del cual fue protagonista entre 2006 y 2009.
Es también en ese mismo año y en el mismo escenario geográfico, Londres, cuando se tropieza con John Waters, a quien ya admiraba desde hacía tiempo y para quien Smith es el único director de cine verdaderamente underground.[4] El encuentro, completamente casual, se produce en la puerta de uno de los cines Odeon un 11 de septiembre culminando con un selfie y un obsequio. De las manos de Guzmán Waters recibe un regalo: un catálogo cuya tapa es un primerísimo plano de la artista más vomitiva de la historia.[5]
Citar estos acercamientos prodigiosos a dos de los más grandes artífices del trash fundamenta la necesidad de leer la obra de Mauro Guzmán a la luz de ciertas culturas subterráneas -el cine experimental de los años 60, el teatro under argentino de los 80, las prácticas camp de los años 70 en adelante tanto queen como king- y de la propagación libre de imágenes fundada en el éxito de aplicaciones y plataformas online de difusión colaborativa.
Pasaron cinco años del último rodaje del proyecto Linda Bler. Sus películas siguen siendo insoportables. A costa de un método propio, han convertido al error en una cualidad autorizada y admirada. El error, como también el expresionismo de los gritos desenfrenados, el vómito, las malas traducciones y el papel celofán como mar son la clave de la fascinación que provoca Linda Bler. La artista maldita que cambió el destino de una propuesta formulada con las consignas del fracaso. Su trascendencia la convirtió en la frustración de la filosofía looser que alguna vez la había activado.
En esta primera exposición de Guzmán en España, las nueve películas de dicho proyecto se exhiben junto con dos series de piezas recientes, no menos perturbadoras: La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas y las denominadas Obras insoladas.
La primera se halla atravesada por otro fructífero encuentro. Fue hace unos pocos meses, cuando Guzmán descubrió una nueva entidad vegetal con la cual entabló una relación fidedigna: la Guzmania. Planta perenne de la familia de las Bromeliáceas, cuya característica biológica es el hermafroditismo. Su nombre genérico, otorgado en honor de un Guzmán,[6] y su fisonomía le inspiraron las imágenes propicias para la creación de videos, dibujos y fotografías donde su propia identidad fuera nuevamente traficada.
Tal como sucedió con Linda Bler y también con la videoinstalación Autocine Guzmán (2008),[7] La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas vuelve a forjar un espacio de negociación con la ficción de la propia autobiografía.[8] Guzmán es y no es la Guzmania. Y La Guzmania en tanto obra es el escenario de una mascarada, una forma de impunidad donde, bajo el velo de diferentes personajes, se oculta un sujeto barbudo, el artista. Nos hallamos entonces ante una farsa que esta vez redobla la apuesta al engaño a partir de la identificación inevitable entre el nombre de la planta y el apellido de su dueño, su autor.
Todos los relatos de esta producción videográfica objetan lo antitético. Proponen una personalidad múltiple, un universo móvil donde el propio Guzmán, en tanto director y performer, se trasviste y se vuelve intérprete de una serie de personajes genéricamente inclasificables que tienen en común la barba y que hacen las acciones más disparatadas: besar plantas de forma pasional y desesperada, robarlas, masturbarlas, comer bananas, chuparlas. Las figuras específicas son, por un lado, una especie de jeque amante y guardián de su harén, conformado por Guzmanias, y las Guzmanias, muñecas vivientes, verdaderas musas surreales que yacen en una imponente naturaleza tropical.
El guiño es, en este caso, hacia las películas del cine mudo, pero también a un tropicalismo pastoso y delirante. Lo que hace de estas piezas obras excesivas, capaces de dar continuidad a ese imperio de la desmesura iniciado con el proyecto Linda Bler y continuado también en las Obras insoladas.
Éstas últimas fueron realizadas a partir de procesos basados en investigaciones en torno al empleo de la imagen en diálogo con aquellos dispositivos virtuales de transformación que están en boga. El artista somete a las imágenes propias, obras de años anteriores, descartes y fotos de archivo, a situaciones excesivas de manipulación para transponerlas al ámbito de la post-producción. Las quema. Y con esa acción plantea una relación análoga entre el límite al que puede llegar a elevarse la temperatura del color y el grado de furor alcanzado por los conflictos climáticos causados por el calentamiento global.
A nivel iconográfico, son, estas Obras insoladas una acumulación de cuadros fotográficos homo-eróticos de carácter pop. Entre éstos se halla desde el mítico beso entre Superman y Cristo, plasmado originariamente en La historia de amor más bella, más grande y más heroica de todos los tiempos (2007) y ahora en cuatro fotografías de distinta graduación tonal, hasta un conjunto de flores y retratos de encuadre no convencional que dialogan con un repugnante Durazno salvaje.[9]
Las Obras insoladas son fotografías estrictamente trash. En primer lugar, porque guardan una sensibilidad de la sobreinformación y de la sobreproducción baja.[10] Y luego, porque hablan de una apología de lo residual impulsada por el amor al exceso de visualidad. Escenarios convulsos y retorcidos, cuerpos masculinos sensuales y/o moribundos y la materia prima vibrante hacen de este universo un paraíso de la impureza. La misma impureza y hasta cierta obscenidad encontramos en Linda Bler y en La Guzmania. Imágenes también incandescentes con las que su autor se reinventa lejos de la fijeza, en el delirio outsider yendo y volviendo hacia los límites, trasheándolos y problematizándolos.


NOTAS

[1] Flaming creatures es el título de una de las obras más polémicas y trascendentales del ícono de la escena under neoyorkina de los años 60: Jack Smith.
[2] Una quincena de films, eventos y simposios dedicados a Jack Smith, presentados en el ICA (Institute of Contemporary Arts), Londres, del 7 al 18 de septiembre de 2011.
[3] En 2006 Mauro Guzmán se duplica, se traviste y se transforma dando luz a una figura emblemática, a la que da a conocer con el nombre de Linda Bler. Este personaje, que responde a la institución de un alter ego femenino en el campo del arte, protagonizará las tituladas Trilogía del terror (2006-2008), Trilogía del amor trágico (2008) y Trilogía animal (2009), del proyecto Linda Bler. Artista poseída. Tres entregas fílmicas del sello Studio Brócoli que funcionan como eslabones de un circuito determinado por el uso, el abuso y la fisura de ciertos mecanismos de construcción de las artes visuales y el cine. www.proyectolindabler.studiobrocoli.com
[4] Mary Jordan, entrevista con John Waters en: Jack Smith and the destruction of Atlantis, EEUU, Tongue Press Productions, 2006.
[5] Roberta Valenti, “Apéndice”, en: catálogo de la exposición Tríada / Proyecto Linda Bler. Artista poseída, Rosario, Argentina, museo Diario La Capital, 23 de septiembre al 1° de noviembre de 2009.
[6] El español Anastasio Guzmán, farmaceútico y coleccionista de objetos de historia natural.
[7] “La historia familiar cuenta que en el año 1976, en un autocine de la ciudad de Mendoza, durante una luna de miel no autorizada, Ana María Migliazzo de 31 años y Demetrio Guzmán de 39, encargaron a quien sería su primogénito en un autocine. La cigüeña era yo: Mauro Guzmán (1977)”. Este pasaje forma parte del texto que acompaña la instalación Autocine Guzmán, realizada en 2008 y recompensada con el Primer Premio arteBA-Petrobras de Artes Visuales.
[8] Cf. Estrella de Diego, No soy yo. Autobiografía, performance y los nuevos espectadores, Madrid, Ediciones Siruela, 2011.
[9] Durazno salvaje, 2011, video color y sonido, 1 min 30 seg.
[10] Cf. Inés Katzenstein, “Trash: una sensibilidad de la sobreinformación y de la sobreproducción baja”, en: Poéticas contemporáneas: Itinerarios en las artes visuales en la Argentina de los 90 al 2010, Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes, 2010.

Publicado en en el marco de la exposición de Mauro Guzmán Linda Bler y otras obras insoladas, Madrid, La Fresh Gallery, 24 de abril al 30 de mayo de 2014. Enlace a la exposición y descarga del texto en pdf: click aquí.

domingo, 13 de abril de 2014

Linda Bler y otras obras insoladas

Linda Bler y otras obras insoladas | Mauro Guzmán
Comisaria: Nancy Rojas
Inauguración: 24 de abril de 2014, 19 h
Cierre: 30 de mayo de 2014
La Fresh Gallery
Conde de Aranda, 5 - 28001 - Madrid

Linda Bler y otras obras insoladas es la primera exposición de Mauro Guzmán en España. Presenta al conocido proyecto Linda Bler. Artista poseída junto a las piezas inéditas de La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas y algunas producciones realizadas a partir de procesos de insolación. Procesos basados en investigaciones en torno al empleo de la imagen en diálogo con plataformas virtuales, donde se somete a las imágenes propias de archivo a situaciones excesivas de manipulación para transponerlas al ámbito de la post-producción. Procesos donde la acción de quemar las imágenes es concebida a partir de la relación análoga entre la temperatura desbordante de los colores y el frenesí de los conflictos climáticos.
Las obras del proyecto Linda Bler y las fotografías, dibujos y videos de Guzmán aquí reunidos exploran la naturaleza febril del color, el cuerpo y la iconografía bajo el umbral del trash, el pop y las estéticas queer. Tanto en La Guzmania como en Linda Bler, estos universos visuales son extremados en el uso del retrato como instrumento al servicio del tráfico de la propia identidad.

Acerca de Linda Bler
En 2006 Mauro Guzmán se duplica, se traviste y se transforma dando luz a una figura emblemática, a la que da a conocer con el nombre de Linda Bler. En sus intenciones no está el propósito de usar un sobrenombre, sino la creación de un personaje cuyo epígrafe de artista poseída –con referencia al papel de la actriz Linda Blair en El exorcista- responde a la institución de un alter ego femenino en el campo del arte. Encarnado por el autor, este fenómeno protagoniza las tituladas Trilogía del terror (2006-2008), Trilogía del amor trágico (2008) y Trilogía animal (2009). Tres entregas fílmicas del sello Studio Brócoli, que funcionan como eslabones de un circuito determinado por el uso, el abuso y la fisura de ciertos mecanismos de construcción de las artes visuales y el cine.
www.proyectolindabler.studiobrocoli.com

lunes, 24 de junio de 2013

Nancy Foundation Tumblr

Nancy Foundation es mi Tumblr.
Una plataforma que acabo de crear bajo el formato de un archivo personal y público de imágenes, videos, speeches, entrevistas, textos, escenas de películas, personas, libros, temas, referencias y muchas otras cosas que recopilo y edito de blogs, páginas y publicaciones.
Es también una forma caprichosa de ordenar mis pensamientos e intereses en categorías.
Un lugar para situar mi método ideológico de "copy and paste".
Un universo para abordar mi práctica curatorial.
Un sitio íntimo y caótico que se volvió indispensable para pensar, desarrollar y llevar a cabo mis proyectos y works in progress individuales y colectivos.

  www.nancyfoundation.tumblr.com

martes, 21 de mayo de 2013

Acerca del proyecto UM UND UM DIE ZUKUNFT

En 2011 Studio Brócoli comenzó a trabajar en esta pieza escénica utilizando herramientas estéticas provenientes de las vanguardias históricas del siglo XX, para terminar produciendo la confluencia de lenguajes como el teatro, el cine, la performance, la danza y el objeto escultórico.
En este marco, UM UND UM DIE ZUKUNFT se ha constituido como proyecto de investigación en torno a las disciplinas artísticas que trabajan con el cuerpo, los objetos y el espacio.
El objetivo ha sido poner en práctica el método de trabajo de Studio Brócoli intentando corromper ciertos esquemas de narración y poniendo en el centro de la escena al cuerpo en movimiento en tensión con la abstracción.
Paralelamente, UM UND UM DIE ZUKUNFT se ha formulado como propuesta curatorial para pensar lo escénico desde una perspectiva performativa. Mirada que cuenta con numerosos antecedentes y que permite abandonar ciertas convenciones acerca del hecho teatral, para ubicarnos en un terreno determinado no sólo por las prácticas artísticas sino también por metodologías y líneas de trabajo procedentes de otros campos.
Se ha planteado como un modo de abordar el arte a partir del cuerpo como máquina de interpretar, inscripto en las discusiones sobre los límites del teatro y la performance extendidas de los años 60 en adelante.
En este sentido, UM UND UM DIE ZUKUNFT muestra al teatro como un módulo a editar y a la performance como una manera de replantear las estructuras disciplinares del ámbito cultural. Ensaya y teoriza en torno a la realización escénica como lugar de producción de acontecimiento, como espacio de transacciones, apropiaciones y renovaciones, de tensiones entre la prueba y el resultado final.
UM UND UM DIE ZUKUNFT (alrededor el futuro) | Performance: Paula Fernández Besso - Anabel Martin | Dirección: Mauro Guzmán | Curaduría y producción: Nancy Rojas | Asistencia de dirección: Rocío Martin | Diseño y producción de vestuario: Nicolás Biolatto | Composición musical y performance sonora: Diego Liñan | Fotografía y Diseño gráfico: Georgina Ricci | Estreno: 11 de Mayo de 2013 - CEC (Centro de Expresiones Contemporáneas de Rosario) - Argentina. Sitio web: click aquí.

martes, 22 de enero de 2013


The route of the Brócoli es un proyecto de producción y difusión de Studio Brócoli. Su formato es un boletín que puede recibirse por correo electrónico bajo suscripción a través del siguiente link: click aquí.

lunes, 7 de enero de 2013

CIMAM 2012 Annual Conference Report

One of the ideas that CIMAM 2012 Annual Conference depicted in its program is that in the field of art, the current crisis can be understood as one of the main focuses of irradiation of a cultural sensitivity associated with the prototype of arts management and collaborative projection.
As attendee to the CIMAM's Annual Conference this year, I consider that those lectures dedicated specifically to present a particular space, such as the ones which represented cultural poles like Africa, Latin America, or those that showed a case of study related to the local context of Istanbul, were the most fruitful in establishing connections among the different contexts that nowadays share certain searches in the field of production, reflection and management.
I think about the importance of programs like this, which bring about experiences that stage problems engendered in institutions and art spaces; experiences traversed by exchange and debate. I also value the approximation to other expressions of contemporary art that promoted many of these conferences. Expressions that, from peripheral zones, reveal speeches that display other tactics, with which the risk is really assumed in economic and ideological terms.
For an emerging curator, the approach to these other scenes is essential to think about the development of future projects anchored in a critical and constructive perspective.
In this sense, I believe this has been a stimulating experience to review the own proposals, expand production platforms from the museum where I act, and associate local paradigms (from my own workspace) with other schemes that practice different cultural centers of the world.
Moreover, I think this kind of projects promotes more spaces for communication and discussion, with the ability to adjust the own habits, generating networks of dialogue and interchange in the context of what we could call a culture of management. A fair and accurate model for the complex current cultural scenario, intended to work with collective relations between subject and utopia. A model manipulated according to artistic actions thought and directed.

N. R., November 2012

Personal report as CIMAM Travel Grant beneficiary to attend CIMAM's 2012 Annual Conference Museums Beyond the Crises, that held in Istanbul from November 12 to 14, 2012. This grant was funded by The Fundación Cisneros / Colección Patricia Phels de Cisneros. The site web of CIMAM: www.cimam.org.
View the CIMAM 2012 Annual Conference complete report: click here.

domingo, 1 de julio de 2012

Irradiaciones de un momento cultural determinado por el flujo electoral

Septiembre es, dentro de las agendas, un mes que tiende a mostrar el corolario de los sucesos que decretan los lineamientos anuales de la escena. En este caso, forjando un clima en el que sobresalen las discusiones y los gestos catárticos antes que el impacto de nuevas tendencias o generaciones.
En el marco del desarrollo del calendario electoral, las actividades de este mes en Rosario revelaron la fuerte presencia de un ámbito oficial dependiente de los alcances presupuestarios.
Entre el socialismo y el kirchnerismo, la cultura se mostró susceptible a debates que no se exteriorizaron por medio de las expresiones artísticas, sino principalmente en la esfera social y política de los establecimientos municipales y estatales.
Asimismo, el espíritu de la puesta en práctica de la democracia que tuvo 2011 se trasladó a ciertos organismos. Durante el período que nos ocupa, el alumnado de la Facultad de Humanidades y Artes de las distintas carreras participó de una serie de jornadas de elecciones, establecidas para renovar los cargos de dirección y las comisiones asesoras. En la Escuela de Bellas Artes los resultados divisaron a María Elena Lucero como directora de la próxima gestión.
En este contexto y con un gran interés en la realización de acciones integradoras de otros sectores, las ofertas ajenas al terreno institucional manifestaron algunas necesidades y confluencias marcando la fase preparatoria de futuras revueltas. Lo oficial y lo alternativo pronto volverían a entrar en conflicto en este campo artístico que opera dentro de circuitos debatidos entre las categorías de lo autonomizado (gestado en espacios independientes), lo oficializado (concebido en museos y centros de arte) y lo extremadamente localizado (producido principalmente en casas de artistas y en encuentros nocturnos). Tres componentes de la escena que generaron una atmósfera estética a través de numerosos relatos, algunos de ellos prometedores pero, en lo concreto, desprovistos de sensibilidad, originalidad y calidad conceptual y material. Paralelamente, se vislumbró el crecimiento de una generación joven intermedia que este año actuó mayormente fuera de la ciudad.

Perspectivas colaborativas
Dentro de este escenario, vale destacar la importancia que en los últimos años ha tenido la clínica de obra. Un fenómeno que en Argentina ha crecido en sobreabundancia a partir de este milenio, y que prescribe la necesidad de un lugar para el análisis de la propia práctica a partir del diálogo con profesionales y pares.
Durante 2011, muchos de los espacios y agrupaciones han incorporado a la clínica de obra entre sus propuestas.
Bou, una iniciativa que surgió recientemente, es un ejemplo claro de estas búsquedas. Impulsado por Florencia Laorden, ofrece programas específicos dentro del rango de la enseñanza de las artes, algunos de los cuáles se encuadran dentro de dicho formato.
En Septiembre aquí se llevaron a cabo dos talleres. Uno coordinado por David Nahón y otro de pintura a cargo de Paola Vega. Éste último, como parte del proyecto “Grado siete”, que fue lanzado en conjunto con Cultura Pasajera con la idea de generar encuentros con artistas y apostar al diálogo como fuente de conocimiento y disparador de otros estímulos al momento de plantear un plan de producción.
En esta misma línea, Cultura Pasajera también propuso el ciclo “Art talk”, que consistió en una serie de charlas con los autores que por entonces se encontraban exhibiendo en el Pasaje Pam. Florencia Laorden, Luciana Rondolini y Gise Cortese encabezaron una de estas conversaciones.
Considerando las variables del quehacer creativo, estos talleres, clínicas y encuentros que promueven éstas y otras entidades independientes tienden a cubrir algunos de los baches de las carreras de arte existentes. Pero los múltiples intentos aún no llegan a ser suficientes.
El fomento de la diversidad y el intercambio que han instalado las clínicas es el eje principal de Cultura Pasajera. Hoy en día, una de las estructuras autónomas que más han perdurado. Dirigido por Gabriela Gabelich y Román Rivoire, el histórico Pasaje Pam reunió intervenciones en sus diferentes zonas, invadidas desde el 29/09 por Bruno Guppalli, Juan Sebastián Bruno, Pande Melón -Malena Cocca y Andrés Yeah-, Evangelina Cipriani, Adriana Bustos y Juan Barbieratti. A éstos se sumaron Llavero, una galería itinerante de bolsillo que tuvo como protagonista a Leonardo Cavalcante, y Minilab, una galería virtual que presentó la página web de Lino Divas.
Sujeto a otro tipo de perspectiva colaborativa de trabajo se halla el colectivo autogestionado Cero. Poco conocido en ciertos sectores pero muy concurrido, el 10/09 lanzó el proyecto “Portátil”. Con la ambición de promover situaciones de producción de participación grupal, Cero puso en circulación objetos diseñados por sus integrantes para ser intervenidos por artistas. Este lanzamiento se hizo con un multitudinario evento nocturno que, como es habitual en esta residencia, contó con invitados especiales, que coordinaron un set de improvisación audiovisual, y con música en vivo, esta vez a cargo de Luko.
Las inauguraciones de Iván Rosado también tuvieron lugar en este período. En la misma fecha que Cero, abrió sus puertas para otra de sus citas: “Unión y Amistad” con Lucas Mercado, Nicolás Domínguez Bedini, Lucila Inés y Ediciones 22 Porrón. A pocos meses de cerrar su temporada, esta casa conservó su impronta amistosa y festiva con un perfil muy singular, semejante al de un club de arte.
En colaboración con los promotores de Triple X Acción mutante ―Manuel Brandazza y Virginia Negri-, la noche del 22 Iván Rosado recibió a Fernanda Laguna, que deleitó a los asistentes con una serie de dibujos y con una performance en la trasnoche en el marco del XIX Festival Internacional de Poesía de Rosario. También recitaron entonces Damián Ríos, Lalo Barrubia, Marina Yuszczuk y C. Monti.
Una semana después, Evangelina Cipriani, Pepe Klatt, Magalí Piano, Pilar Almagro Paz, Alejandra Benz, Enzo Campos Córdoba, Irina Garbatzky y Manuela Suárez también fueron huéspedes de esta vivienda que, al igual que Cero, se caracteriza por asumir la necesidad de convertir un lugar doméstico en un paraje para el cruce relajado entre las artes visuales, la música y la poesía.
Con otro enfoque funciona Wip en el Café de la Flor, basándose en un proyecto cuya lógica integradora sobresalió este año dentro de las plataformas independientes. Circunscriptos a la idea de promover experiencias de arte mezcladas con noche, sus gestores ―José Pablo Buzzo, Julio César Quinteros, María Luque y Victoria Ciaffone- convirtieron a este bar en un foco de producciones experimentales, implementando el concepto de "trabajo en progreso" e incluyendo a variados artistas de la ciudad. En el día de la historieta (04/09) WIP hospedó a Mosquil. Dibujante que se constituyó en uno de los grandes animadores de aquella movida underground rosarina que entre fines de la dictadura y principios de la democracia renovó la forma de hacer historieta en la Argentina.
A este complejo circuito, que más que abogar por nuevas y riesgosas guerras de imágenes se sostiene y construye a partir de la creación de iniciativas para forjar relaciones sociales entre artistas, se suman, entre otros, La Herrmana Favorita (colectivo conformado por Ángeles Ascúa, Florencia Caterina y Matías Pepe) y Oficina 26, a cargo de Pauline Fondevila y Ariel Costa.
Con propuestas que van desde la clínica de obra hasta la participación en ferias o en muestras, el común denominador de estos grupos y espacios es el interés por fomentar un hábitat de hermandad e intercambio entre autores. Algo que Beatriz Vignoli ha registrado y apoyado asiduamente desde el suplemento “Rosario 12” del diario “Página 12”, dedicando algunos artículos a sus itinerarios y actividades.
El trabajo de esta profesional resulta indispensable para este contexto que, desde hace un tiempo largo, manifiesta enormes carencias con respecto al terreno de la crítica periodística. Pese al papel que ha tenido Rosario en la decantación de la situación del arte argentino contemporáneo, hoy en día las prácticas locales no tienen un lugar suficiente en los medios. Un periódico de allegada multitudinaria como “La Capital” aún no cuenta con una página dedicada semanalmente a las artes visuales desde que Fernando Farina dejó esta tarea. En las mismas circunstancias se halla el diario “El Ciudadano”, que entre 1998 y 2000 ofreció uno de los compendios culturales más completos que tuvo esta localidad: el suplemento “Grandes líneas” dirigido por Martín Prieto.
Esto da como resultado un panorama pobre con respecto a la difusión y el análisis focalizado en las problemáticas del arte actual. Más allá de las esperadas notas de Vignoli, las pocas publicaciones que circulan generalmente deben atenerse a la tarea primaria de ofrecer un punto de vista condescendiente, aportando una mirada necesariamente descriptiva de los hechos. Algo que, salvando las excepciones, ha desplazado el verdadero espíritu de discusión y la riqueza conceptual en los textos escritos. Últimamente, el debate parece haberse trasladado a Facebook pero de un modo banal e insustancial.
Otra de las grandes falencias de este entorno es la carencia de instancias de comercialización del arte, estimulada por el déficit en materia de galerías, ferias y remates.
En los años recientes, los esfuerzos por agitar una verdadera actividad mercantil los ha concentrado, aunque sin tan buenos resultados, Cultura Pasajera. Es interesante el camino que ha hecho desde su primera época en vigencia, cuando en 2005 impulsó el proyecto MIDA (Mercado Inexistente del Arte) planteando algunas acciones a partir de la ilusión por recuperar una de los dispositivos faltantes del campo artístico: el mercado del arte.
Cabe destacar también la perdurabilidad de la emblemática Krass Artes Plásticas, que una y otra vez resistió a los embates de economía nacional. Luego de reabrir sus puertas en la calle Urquiza 2030, el 02/09 habilitó una exhibición de pinturas de Norberto Moretti. Un artista que además de concebir su lenguaje con relación a las tradiciones pictóricas locales, en todos estos años ha hecho una gran labor de difusión con su programa de cable “El cuento de la buena pipa”.
A ambas iniciativas se suma Darkhaus. Una galería de arte y diseño fundada en 2010 por Cristian Fernández, Nerina Pizzarotti y Silvia Cagnone. Su perfil responde a una búsqueda ambientacionista para privilegiados que desean incorporar piezas de autor a sus contextos. Con una programación paralela dedicada al arte, curada por Lila Siegrist y Pablo Montini, en su repertorio incluyó la muestra “Cuánto pesa el amor”, que pudo verse hasta el 10/09. Una serie de objetos escultóricos de cristal y oro elaborados en la Cristalería San Carlos por el dueto Tru-lalala, integrado por Claudia del Río y Carlos Herrera.
El lugar que Darkhaus le otorga al diseño en la ciudad es una clara prolongación del trabajo efectuado primero por el Salón Diario La Capital, implementado desde el Museo Castagnino+macro, y luego por el Centro de Diseño e Industrias Creativas (Cedic), dependiente de la Secretaría de Producción de la Municipalidad de Rosario. Éste último se inauguró el 14/09, presentándose como una incubadora de diseño destinada a impulsar un lugar de creatividad y labor compartida para emprendedores locales. Bajo la coordinación de Mauro Guzmán, este nuevo centro opera como un eslabón indispensable dentro de este medio, abarcando desde los procesos creativos iniciales hasta la transformación en empresas preparadas para instalarse en la economía y en la sociedad rosarina.
La creación del Cedic posicionó al diseño en forma definitiva como un área prometedora de un desarrollo substancial para la cultura de Rosario. Como una disciplina en vinculación directa y asociativa con las artes visuales. Algo que se viene delineando históricamente desde los remotos tiempos de la Bauhaus, y que tanto Darkaus como el Museo Castagnino+macro y el Cedic han entendido como uno de los aspectos fundamentales de la naturaleza colaborativa de la producción contemporánea.

Acciones institucionales
En los inicios de este siglo, la escena rosarina tenía como fuerte principal a las instituciones públicas, que contaban con el apoyo incondicional de la política gubernamental socialista. Situación destacada dentro del ámbito nacional a partir de importantes avances, entre los que se hallaba el nacimiento de un museo, el macro, con la mejor colección de arte argentino contemporáneo del país.
El escenario hoy es distinto. El vínculo entre lo público y lo privado, que en ese entonces estaba levemente consolidado, se halla en crisis. Principalmente, porque los museos y centros de arte no forman parte de una industria cultural alentada desde la esfera estatal. El impulso y la excelencia en la labor y el apoyo brindado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe no alcanzan para suplir las exigencias de unas artes que piden a gritos la participación de fondos privados. En este sentido, la inexistencia de una ley de mecenazgo en esta provincia agudiza las falencias de este entorno que en 2011 ha sido condicionado por la influencia del calendario electoral en todas las actividades de alcance social.
Por su parte, los artistas no tomaron partido con respecto a estos problemas. Y los centros oficiales de arte desarrollaron sus programas pese a los déficits presupuestarios. Esto, sin embargo, no impidió que se continuara trabajando en proyectos, algunos de los cuáles trascendieron gracias a alianzas e iniciativas de coparticipación. Este es el caso del VIII Congreso Internacional de Museología, al que adhirieron establecimientos de esta localidad y del país a partir de la necesidad de generar un espacio de intercambio de opiniones y pareceres sobre diferentes perspectivas de la disciplina museológica. Se realizó en el Teatro Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque de España y contó con la presencia de reconocidos profesionales, tales como Ángela García Blanco, Juan Carlos Rico Nieto y Américo Castilla, entre otros.
En forma análoga, vale destacar las acciones que en este período llevaron a cabo organismos como el Museo de la Memoria, el Museo Castagnino+macro, el Centro Cultural Parque de España, la Escuela Municipal de Artes Plásticas Manuel Musto y el Museo Diario La Capital.
Dirigido por Rubén Chababo, el primero continuó con su política de trabajo en torno al tema de las memorias post-genocidas configurándose como un verdadero referente en su tipo. Durante este tiempo, acogió al artista argentino Marcelo Brodsky, una charla-debate de Fernando Martín Peña y el taller “Arte, política y memoria” a cargo de Juan Carlos Romero.
Entretanto, el museo Castagnino excedió su capacidad de público con la exposición de Salvador Dalí “Los ojos del surrealismo”, inaugurada el jueves 8. Una muestra criticada por numerosos colegas, pero recibida favorablemente por la prensa local. Se podría decir, un éxito de taquilla del que es posible rescatar una secuencia de charlas, donde disertaron psicoanalistas, filósofos, críticos, artistas y curadores. Entre ellos, Emilio Bellón, Claudia del Río, Roberto Echen, Carlos Kuri y Pablo Zöpke, que tomaron como puntapié la relación entre subjetividad y arte a partir del surrealismo como movimiento revolucionario del siglo XX.
El Castagnino también exhibió cuadros de Jaime Rippa, curados por Marisa Gallo, y la excelente tercera edición del Premio a las Artes Visuales Fundación Andreani, donde fueron premiados Miguel Harte, Hernán Marina y Marisa Rubio.
El macro, circunscripto a la variedad pero de una forma muy horizontal, habilitó tres exposiciones el viernes 9: “Bicicleta de ciudad”, de Leandro Tartaglia, “Los raros”, con fotografías de Robinson Savary curadas por Teo Wainfred y “Gore. El hombre es esta noche”. Ésta última, una propuesta curatorial de Magalí Pallero, donde se vieron obras de Arturo Aguiar, Darío Ares, Marcelo Bordese, Nicola Costantino, Mauro Guzmán, Marcos López, Sebastián Pinciroli, Thaís Zumblick y Oligatega. Más allá de la sagacidad de la temática, el interés de la curadora aquí se centró en indagar en la confluencia entre cine y artes visuales para hablar de la existencia de una estética gore que halla su definición en la representación violenta de la sangre y la muerte. El espíritu de estas pinturas y videos se extendió a una proyección de cortometrajes en 16 mm pertenecientes a la colección de Fabio Manes. Documentales que, con previas advertencias al público general, revelaron el perfil perturbador y ambivalente del gore.
El Centro Cultural Parque de España también tuvo protagonismo ya que realizó una gran individual de Aurelio García. Bajo el título de “Sonrisas y lágrimas”, este conjunto de pinturas inéditas realizadas entre 2009 y 2011 privilegió las iconografías religiosas y políticas, acentuando un rasgo habitual del discurso de este autor. “Son obras figurativas, de un humor posmoderno, eruditas pero comprensibles para cualquiera con alguna cultura general en imágenes”, señalaba Vignoli desde el suplemento Rosario 12.1
Dentro de este itinerario, también se destacó el Teatro El Círculo, cuyo ciclo de artes visuales desarrollado en la sala “Dr. Juan J. Trillas” incluyó una muestra de los reconocidos Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía. Con un título jocoso ―“¡Me arruinaste el dibujo!, Dibujos a cuatro manos”-, esta experiencia contó con la curaduría de Rosa María Ravera. Reunió así a tres importantes agentes del arte argentino en un diálogo imprescindible para reconocerlos como figuras representativas de ciertas tendencias actuales.
Con una oferta educativa acreditada e iniciativas propias, la Escuela Musto merece ser incorporada en este recorrido. Desde 2008, ha multiplicado sus responsabilidades optimizando el funcionamiento de sus talleres y promoviendo distintas actividades como: edición de material pedagógico, producción de objetos de diseño propio, organización de viajes, exhibiciones y encuentros. Dentro de estos últimos, se halla la presentación del rosarino Ismael Zuanigh en el hall de ingreso, basada en una instalación con collages.
Si hay algo que caracterizó en años anteriores a muchas de las entidades de Rosario, es el interés por incorporar a artistas emergentes en sus programas. La “emergencia” como género de las artes ha sido desplazada para dar curso a otros proyectos. La excepción la constituyen el Centro Cultural Parque de España y el Museo Diario La Capital. Sin embargo, ninguno de los dos creó nuevas apuestas con la “emergencia” como objeto y sujeto, sino que cada uno continuó con sus ciclos ya comenzados en años anteriores.
Así es como “Joven y Efímero” volvió a estar en cartelera presentando a 5 de sus propuestas seleccionadas, pertenecientes a Elisabet Veliscek, Gabriel Chaile, Azul Ventura, Maraña Gestual y Towemalmi.
Asimismo, el Museo Diario La Capital prolongó en 2011 el concurso “Menos Treinta”, dedicando una de sus salas a un artista menor de 30 años que, en esta instancia, fue tomada por Guillermo Carrasco.
El Centro de Expresiones Contemporáneas, que ahora tiene entre sus ideólogos a Roberto Echen, se halla vinculado naturalmente con el rango de la emergencia. Los días 21 de septiembre suelen convertirse en un lugar de encuentro preferido por ciertos “emergentes”. Con las actividades generadas en torno al evento “Primavera en los galpones”, que abarca la Franja Joven del río (Río Paraná desde La Fluvial hasta el Parque de España), formó parte de una zona que operó como escenario de una festiva jornada con espectáculos, recitales, ferias de diseño, intervenciones urbanas, zonas para dibujar, armar stickers y pintar murales.
Este paseo ribereño, que se extiende también hasta el macro, concentra a aquellos transeúntes para los cuales el Paraná es el principal testigo de las más diversas experiencias al aire libre. Desde una activa pista patinaje hasta un galpón para skaters, estos recorridos ofician como señalamientos de otras prácticas culturales de la vida urbana adoptadas por las generaciones más recientes.

Otras proyecciones de la escena
Cabe señalar en esta crónica a aquellos artistas que a lo largo del año estuvieron trabajando dentro de este campo, pero con otro tipo de proyección. Comenzando con la presencia de Adrián Villar Rojas en la 54ª Bienal de Venecia, varios rosarinos de la generación que empezó a irrumpir al principio de este milenio se anunciaron más allá del contexto local.
A estos creadores, Rosario como locación les ha propiciado una situación ambigua respecto de la vieja condición periférica que tenía esta metrópoli. Sin embargo, a expensas de la inexistencia de un mercado y en un medio reticente a la idea de avalar producciones que cuesten un poco más que lo acostumbrado a cuando se trabaja con modos más tradicionales, hoy se destacan con discursos a veces solitarios pero marcadamente consistentes.
Sólo algunos casos de esta proyección hacia afuera tienen resonancia en el período que nos ocupa. Uno de ellos es el Club del Dibujo, que con la presencia de Claudia del Río participó en El Encuentro Internacional de Medellín 2011, en Colombia. Un proyecto liderado y propulsado por el Museo de Antioquia que estuvo vigente entre septiembre y diciembre. Asimismo, Carlos Herrera y Mauro Guzmán, exponentes rosarinos de la Beca kuitca / UTDT 2010-2011, han hecho circular sus obras más allá del ámbito nacional. El primero participando en la 12ª Bienal de Estambul, Turkía, inaugurada el 17/09, y el segundo en el marco de una residencia en Gasworks, Londres, donde realizó varias presentaciones, entre ellas, la performance “Linda Bler: Possessed Artist” el 23/09.
Mariana Tellería, que también tuvo un 2011 con acciones concretadas más allá del perímetro de esta ciudad, se destacó en este tiempo por llevar a cabo una de las individuales más sólidas del año. Emplazada en el Museo Diario La Capital desde el 21/09 bajo el título de “La mujer serruchada”, esta exhibición, curada por Fernando Farina, ahondó sobre la imagen del ilusionismo. Con gran desparpajo de su sensibilidad, Tellería jugó con la estructura espacial del museo haciendo uso de los supuestos de la magia.
Poéticas y discutidas entre sí, las piezas de esta gran instalación gravitaron en las salas transformando por completo al espacio en un sinfín idílico a través de signos escritos exclusivamente para el ojo sensible. Su obra habla de los sentimientos, de la posibilidad y la imposibilidad, de los contrapuntos formales y materiales pero, sobre todo, de la intervención y de la ficción como soportes de un lenguaje que se sostiene desde el deseo de engañar.
Por este juego con la alucinación y el desarrollo de una construcción transformista de su entorno, es imprescindible remarcar a esta exposición, que proyecta una posición autoral y decidida desde el arte. Una muestra consistente pero silente, capaz de insertarse en los intersticios menos evidentes de una escena que se debate mayormente entre la legitimación institucional y la auto-acreditación de un grupo variado pero hermanado de exponentes.

NOTAS

[1] Beatriz Vignoli, “Revelaciones y revoluciones”, Rosario, sección Cultura / Espectáculos del suplemento Rosario 12, diario Página 12, martes 20 de septiembre de 2011.

Publicado en: Anuario: registro de acciones artísticas, Rosario 2011, editores Lila Siegrist, Pablo Montini, Georgina Ricci, Rosario, Anuario, 2012, pp. 126-135. Descargar publicación completa: click aquí.

viernes, 1 de junio de 2012

El diseño como patrimonio

En el proceso consciente de «fabricación y representación» de un patrimonio que define al llamado «nuevo museo»,1 el Diseño ocupa un lugar significativo. 
Desde fines del milenio pasado se habla de un «nuevo museo», diferente del museo tradicional porque jerarquiza el paradigma de la pluridisciplinariedad e incorpora las necesidades de la comunidad. Su función es ser un instrumento de desarrollo sociocultural que arrase con el mito de la homogeneidad.2
Acuñamos este término justamente por el enfoque interdisciplinar y ecológico de esta museología, que prioriza las relaciones entre el hombre y su medio ambiente natural y cultural. Una perspectiva que nos permite leer al Diseño como parte del proceso de renovación del museo Castagnino+macro.
La historia de esta entidad está atravesada radicalmente por las discusiones en torno a su colección, visualizada como una plataforma donde poner en juego consideraciones ideológicas y estéticas. Una de las más recientes fue la que indujo a la inauguración de un nuevo núcleo dentro del Programa de Incorporaciones, conforme con la ambición de formalizar la inscripción del Diseño a nivel institucional. Esta acción fue propulsada en 2010, en el marco de la creación del área de Diseño Contemporáneo dentro del organigrama del museo.3
Desde entonces, asumir la idea del Diseño como patrimonio se ha convertido en una tarea pendiente. 
Néstor García Canclini define al patrimonio no precisamente como «un conjunto de bienes estables y neutros, con valores y sentidos fijados de una vez para siempre, sino como un proceso social que, como el otro capital, se acumula, se reconvierte, produce rendimientos y es apropiado en forma desigual por diversos sectores».4
Esta concepción es útil para desplazar cualquier idea de colección ligada a un significado raso, partiendo del historial etimológico (del latín collectio = conjunto, reunión). En esta dirección, pretendemos abordar la colección no sólo como patrimonio material sino también inmaterial, natural y cultural.
Que esta hoy llamada Colección de Diseño Contemporáneo sea formulada en términos patrimoniales implica un profundo nivel de concientización respecto del patrimonio del museo y del lugar del Diseño en el campo cultural argentino.
El Diseño se ha convertido en una de las disciplinas abordadas en los estudios recientes sobre industrias culturales en Argentina. Industrias que conjugan «creación, producción y comercialización de bienes y servicios basados en contenidos intangibles de carácter cultural, generalmente protegidos por el derecho de autor».5
Como parte de estas industrias, el Diseño se presenta como un espacio de producción de objetos, pero también de contenidos intangibles, simbólicos, destinados a satisfacer y promover demandas culturales, contribuyendo al mismo tiempo a la construcción de identidades.6
Estas características son las que hacen del Diseño una práctica que puede ser observada y museificada para poner en foco los modos, las políticas y las labores existentes en el proceso de desarrollo cultural y social.
La Colección de Diseño Contemporáneo Castagnino+macro es pensada como un paradigma de este planteo. Actualmente se halla conformada por las piezas que desde 2005 hasta el presente, fueron premiadas en el Salón Diario La Capital y luego donadas por la Fundación Diario La Capital al museo. Tienen en común la iniciativa de responder a ciertas inquietudes del Diseño desde el lugar de la emergencia. Son producciones regidas por un plan, un concepto, un proceso y un resultado. Algo que las convierte en proyectos debatidos entre la técnica, la estética y la innovación. Tres factores imprescindibles para visualizar a través de sus creadores, los diseñadores, las operatorias de construcción empleadas, las tendencias instauradas y los rasgos de singularidad e identidad logrados.
Hoy estas piezas operan como basamento de un proyecto patrimonial que tiende a mostrar y poner en debate los parámetros visuales y conceptuales del Diseño a nivel nacional. Asimismo, abren el camino para analizar el lugar histórico del Diseño argentino como parte de los avances del Diseño en el campo cultural internacional.

N. R. junio de 2012

NOTAS

[1] Cf. Luis Alonso Fernández, “Museo, patrimonio y comunidad”, en: Introducción a la nueva museología, Madrid, Editorial Alianza, 2003, pp. 137-158.
[2] Op. cit., pp. 138-141.
[3] Promovida y coordinada desde ese momento y actualmente por Mauro Guzmán.
[4] García Canclini, Néstor, “El porvenir del pasado”, Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad, cap. 4, Buenos Aires, Paidós, 2001, p. 187.
[5] Cf. Fernando Arias, Gabriel Mateu, Liliana Moyano y Gabriel Rotbaum, “Las industrias culturales: su significación política, económica y social”, en: Observatorio. Industrias Culturales de la Ciudad de Buenos Aires, dossier Economía y Cultura, año 1, núm. 1, Subsecretaria de Gestión e Industrias Culturales de la Secretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, octubre de 2004, pp. 30-37.
[6] Cf. Sergio S. de Pietro y Pablo Hamra, cap. 1 “Definiciones y sentidos”, en: Diseñar hoy. Visión y gestión estratégica del diseño, Buenos Aires, Nobuko, 2010, pp. 21-36.

Texto publicado en el catálogo XI Salón Diario La Capital, Rosario, Ediciones Castagnino+macro, 2012, pp. 14-15. Descargar catálogo en versión PDF.

jueves, 24 de mayo de 2012

Ciclo La trastienda del curador / Edición V

La curaduría como tendencia productiva: del espacio oficial al ámbito privado y viceversa

Considerada como uno de los avatares de la cultura contemporánea, actualmente la curaduría opera como una práctica cuyos límites suelen desdibujarse cuando el campo de actuación transmuta hacia otras dimensiones.
En esta conferencia presento una serie de proyectos curatoriales, que muestran el perfil mutante de la curaduría como una anti-disciplina, como una modalidad de “producción artística” que incorpora investigación, creación y gestión para revelar sus alcances como tendencia en vías de reformulación.

Jueves 24 de mayo de 2012 - 18.30 a 20 hs. - Cedip (Centro de Documentación, Investigación y Publicaciones del Centro Cultural Recoleta) - Junín 930 - Buenos Aires.
Ciclo organizado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte y el Centro Cultural Recoleta.

viernes, 11 de mayo de 2012

Fader. Imágenes y contrapuntos


Las obras de Fernando Fader pertenecientes a la colección del museo Castagnino+macro fueron incorporadas durante los años donde se cristalizaron los debates que abrieron camino al desarrollo del arte moderno en Argentina.
Fechadas entre 1905 y 1926, estas pinturas constituyen el punto de partida de una exposición que indaga sobre algunas de las tramas, debates y correspondencias del arte en nuestro país en los comienzos del siglo XX. La puesta curatorial se completa con una selección de piezas de autores que también protagonizaron esta instancia decisiva para la formación del campo artístico argentino.  
Cabe señalar, en primer término, que los artistas incluidos se circunscriben históricamente a una pregunta recurrente en aquellos años: ¿qué es lo nacional en arte? Una inquietud que perduró en los discursos de críticos e historiadores, y que aquí aparece desplegada para ofrecer un panorama recortado pero complejo. Pues fueron diferentes las vertientes de la búsqueda de la argentinidad que llevó a los creadores de entonces a asumir, a través de géneros como el paisaje, el retrato, el desnudo o la naturaleza muerta, posiciones estéticas e ideológicas contrastadas del llamado nacionalismo cultural. 
Es inevitable mencionar dentro de esta muestra las resonancias del grupo Nexus considerando la presencia de varios de sus integrantes (el propio Fader, Martín Malharro, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Carlos Ripamonte y Pío Collivadino). Pero el intento es ir más allá de los focos tradicionalistas y advertir también, a través de piezas emblemáticas como las pertenecientes a la serie de La vida de un día, otras preocupaciones latentes en dicha época que dieron cabida a discusiones específicamente estéticas.
En este sentido, el diálogo aquí expuesto entre Fader y figuras como Malharro, Eduardo Sívori, Ramón Silva, De Quirós, Ernesto de la Cárcova, Walter de Navazio, Manuel Musto y Collivadino, nos acerca a esa zona de la colección útil para mostrar procesos arraigados en los aportes del impresionismo. Son, justamente estos autores, los que han engendrado en este ámbito un interés por los efectos de la luz en función de conceptos pictóricos fundadores de rasgos sensoriales en el lienzo.
La tentativa de plasmar la impresión visual, el momento, es una constante de varios de los paisajes de los artistas recién nombrados. Clásicos como La mañanita, de Fader, Nocturno, de Malharro, Arco Iris, de Sívori, Palermo, de Silva y Álamos de De Navazio hoy figuran como creaciones arquetípicas del museo en este plano. Son cuadros indicadores ya sea de un espacio vibrante o bien de un temperamento romántico que en casos como en el Nocturno de Malharro deriva lógicamente hacia una atmósfera simbolista.
Entre los retratos exhibidos, el de Emilio Pettoruti brinda una versión confrontada tanto con los mencionados paisajes como con los desnudos de Fader, Alfredo Guido y Musto. En la vereda de un nacionalismo asociado a una actitud más cosmopolita, en los años 20 Pettoruti se identificó con el concepto de lo nuevo. En tanto introductor del cubismo en Argentina, instaló el camino hacia la abstracción instaurando un espacio en sintonía con los postulados de las vanguardias europeas. El pintor Xul Solar fue realizado en 1920. Aquí Pettoruti abogó por la utilización de formas geométricas superpuestas que evocan los rasgos del retratado a través de un contraste de tintes acentuado por la modulación de la luz.
En La paz moderna de José Malanca también se lee una búsqueda constructiva, que confluye en la estructuración geométrica de formas alusivas a un paisaje oriundo de Bolivia. En el marco de un postimpresionismo de raíz americana, este autor trabajó cada plano del cuadro recurriendo a una paleta de colores intensos y aplicando la técnica del puntillismo, reflejando así su afinidad con el italiano Giovanni Segantini.
Dentro de este compendio de imágenes y contrapuntos, los desnudos de Alfredo Guido y Manuel Musto proponen puntos de vista diferenciados, no sólo con relación a la temática y al lenguaje sino también porque aportan una mirada local del arte moderno. Junto con Augusto Schiavoni, estos artistas rosarinos se destacan dentro del desarrollo de los modernismos en la plástica argentina. 
Entre los lineamientos estéticos de Fader y la tendencia hacia la abstracción de Pettoruti, Schiavoni irrumpió con una perspectiva intimista, en cierto modo aislada, pero sólida en cuanto a la adopción de un sistema de producción alejado de cualquier pretensión naturalista y reservado a la construcción de un relato propio. 
El camino que transitó su obra durante las primeras décadas del siglo XX se caracterizó por el culto al dibujo, a la línea, y por la elección de una paleta sobria y reducida que compuso en planos apenas modulados. Asimismo, sus realizaciones materializaron claras referencias primitivistas a través de una simplificación formal tendiente a diluir la idea de volumen.
Musto es otro exponente que surgió entre aquellos dos polos señalados. En la muestra se presentan dos óleos de su autoría: Mañana de Otoño y El descanso de la modelo. Dos casos singulares para revisar la valoración que la crítica de la época hizo de sus paisajes en detrimento de su trabajo con la figura humana. Es que existe una gran diferencia en el tratamiento de ambos. “En el primero jugaba con la luz y con la división de la paleta en toques que fragmentaban la superficie para captar el instante particular, ese estado transitorio de la naturaleza que pronto se desvanecería (…) En los desnudos puede advertirse la morosidad del pincel recorriendo la superficie de la piel: predominan el detenimiento y el encuadre para mostrar cuerpos extendidos de modelos descansando”.1
En otro desnudo, La chola de Alfredo Guido, aparece otro tipo de resolución con respecto a la confección de la figura humana. “Si Musto podría remitir a Gauguin o a Matisse, Guido lo hace a la tradición española de la maja desnuda de Goya (…)”.2 Premiada en el Salón Nacional de Buenos Aires en 1924, e incorporada en esta colección en 1925, esta pintura pondera el carácter americanista que definió a otra de las posturas nacionalistas de nuestro país, poniendo de manifiesto una forma de conjugar la apropiación de la iconografía indígena con el reciclaje de elementos de la estética colonial. 
Esta versión del nacionalismo de Guido, difundida también a través de su trabajo como co-director de la revista de El Círculo entre 1923 y 1925, se enmarcó en las ideas que Ricardo Rojas plasmó en Eurindia intentando conformar un programa de acción en respuesta al fenómeno de la inmigración. Rojas proponía a la fusión y a la síntesis como operaciones que permitirían superar los vaivenes entre indianismo y exotismo en una totalidad armónica.3 Algo que subyace en esta imagen, donde aparece una mujer acompañada por un plato de frutas tropicales descansando sobre telas estampadas cuyos motivos rememoran los diseños de Gustav Klimt al mismo tiempo que remiten a tejidos norteños. 
Frente a estos desnudos, el de Fader, fechado en 1921, completa este itinerario desplegado entre la producción al aire libre, plasmada en los paisajes, y la pintura dentro del taller.  
Los desnudos de Fader nacieron justamente como consecuencia de su necesidad de suspender las incursiones al aire libre por su estado de salud y por las condiciones climáticas. Con empastes y pinceladas sólidas, el que pertenece a esta colección pone en escena otro de los modos del arte moderno: el expresionismo. Una estética que asocia a este pintor con las vanguardias alemanas, y que también se descubre en su Autorretrato de 1925.
De alguna manera, el recorte ensayado en esta exhibición se definió con el afán de mostrar aquella batalla por la modernidad que en los primeros decenios del siglo XX quedó librada principalmente en el paisaje, el desnudo y el retrato. Más allá de los lineamientos aquí esbozados, cabe subrayar que estas piezas de la colección Castagnino+macro abordan también otros conceptos estéticos cardinales para leer nuestra historia del arte que en esta instancia no han sido remarcados. En este caso, preferimos centrar la mirada en figuras que junto con Fader nos permitieran reconstruir un relato parcial en torno a ciertas formas, temáticas y tácticas que, entre otras, han sentado las bases para poner en crisis los parámetros de la figuración naturalista en el marco de la afirmación de un nacionalismo cultural que tiñó las discusiones de entonces. En diversas claves, esta crisis ha sido la que fomentó un espacio para el nacimiento de una conciencia sobre la pintura como lenguaje y como fundamento ideológico de posicionamientos artísticos sujetos a nuevas investigaciones. 

N. R. mayo de 2012

NOTAS

[1] Giunta, Andrea, “Aislados y malditos: la modernidad hecha ficción”, en: AA.VV., La Sociedad de los Artistas. Historias y debates de Rosario, Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino, 2004, p. 38.
[2] Ibídem.
[3] Armando, Adriana, “Entre los Andes y el Paraná: La Revista de El Círculo de Rosario”, Cuadernos del CIESAL, año 4, núm. 5, Rosario, UNR, 1998, p. 82.

Texto publicado en el catálogo de la exposición Fader y sus contemporáneos, San Juan, Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, curaduría de Fernando Farina y Nancy Rojas, 11 de mayo a fines de junio de 2012, pp. 24-40.

domingo, 11 de marzo de 2012

No al copy & paste: consultorios para el arte

Studio Brócoli y BOU espacio de arte presentan No al copy & paste. Clínica destinada a artistas interesados en trabajar sus proyectos en un contexto de análisis y discusión.
A cargo de Mauro Guzmán y Nancy Rojas.

Inicio: última semana de marzo de 2012

Características:
La dinámica de esta clínica comprende un encuentro grupal semanal, donde los artistas dispondrán de sus proyectos en función de un abordaje colectivo, que comprenderá instancias de intercambio tanto en el plano de la práctica como en el aspecto discursivo.

Líneas de trabajo:
Desarrollo de la capacidad de análisis, producción y reformulación crítica del propio proyecto.
Revisión de las estructuras de concepción y puesta en marcha de una idea hacia la definición de las instancias de materialización y escritura de una propuesta.
Apoyo teórico y conceptual para elaborar un discurso sobre la propia obra.
Abordaje curatorial de la propia producción.
Acercamiento desde la propia obra hacia otras disciplinas.
Intercambio con otros productores.

Duración: 4 meses, 20 encuentros
Periodicidad: un encuentro por semana de aproximadamente dos horas y media cada uno 
Días y horarios: martes, 19:00 hs.
Lugar: Bou, Mitre 981, Rosario, Argentina.
Inscripciones: espaciobou@gmail.com
Teléfono: 03492- 15671536

sábado, 22 de octubre de 2011

Música de artistas / Recital en el marco de la 7SAR

La Macarena – Sarmiento 1037 - Rosario
21 de octubre de 2011

Música de artistas forma parte de las acciones de SDF. Un proyecto colectivo que se propone como objetivo investigar y reflexionar, a través de propuestas curatoriales y de gestión colaborativa, sobre programas artísticos desarrollados más allá de los cánones de circulación y difusión de los perfiles constitutivos de la producción contemporánea.
Trabajamos en la posibilidad de una performance colectiva reuniendo a distintos artistas visuales en un recital sin precedentes en la ciudad de Rosario.
El escenario de La Macarena, un espacio nocturno del under rosarino, sirvió de plataforma de trabajo y desafío de esta puesta, con presentaciones en vivo a cargo de: Agustín González - Cecilia Lenardón, Gabriela Gabelich, Lila Siegrist, Ariel Costa - Amadeo González, Matías Pepe - Cristian Jerez, Florencia Caterina - Mimi Laquidara - Martín Giménez, Beatriz Vignoli, Adrián Villar Rojas, Virginia Negri - Agustín González - Ángeles Ascúa, Fernando Farina - Roberto Echen, Virginia Negri y Paula Córdoba.
La conducción fue realizada por Norberto Puzzolo, artista emblemático que tuvo el reto de introducir cada una de las performances de la noche, las cuales incluyeron diferentes géneros musicales (tango, música electrónica, rock, baladas) y también sesiones vinculadas con la poesía y el pole dance.
Asimismo, se proyectó una selección de videos de artistas nacionales e internacionales que a partir de los años 60 incursionaron en la música desde el arte: Yoko Ono, Laurie Anderson, Pipilotti Rist, Polonia, Martin Creed, Jorge de la Vega y Federico Peralta Ramos, entre otros. 
Además de las performances en vivo, los artistas Carlos Herrera, Leticia El Halli Obeid, Claudia del Río, Román Vitali, Esteban Álvarez, el dúo Linda Bler - Ariel Mora y Darío Ares fueron invitados a participar con videos característicos de una fuerte conexión entre la música y el arte.

Música de artistas es un proyecto de Noël Lieber, Nancy Rojas y Noelia Ferretti.
Más información: http://sindomiciliofijo.wordpress.com/

martes, 13 de septiembre de 2011

Concepto espacial Vol. 1

Fondo Nacional de las Artes 
Alsina 673, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Inauguración: 13 de septiembre de 2011.
Cierre: 11 de octubre de 2011.
Artistas: Raúl Flores, Luciana Paoletti, Cecilia Szalkowicz, Sofía Bohtlingk, Mauro Guzmán, Marcelo Galindo y Nicolás Mastracchio. 
Curaduría: Nancy Rojas.

Concepto espacial es un proyecto de curaduría en serie, pensado a partir de la tradición espacialista instaurada por Lucio Fontana en el siglo XX.
Frente al desafío de poner en jaque el desarrollo del concepto de espacio en las imágenes actuales, hace hincapié en aquellos discursos que procesan anárquicamente dicha noción desde diferentes campos de pensamiento y producción.
Solamente una premisa se repite en la puesta en práctica de esta idea-programa: la imposición de un eje. Una especie de pista que tiende a operar como relato moderador exponiendo datos indicadores de otras dimensiones en cada instancia de trabajo.

Delante: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, fotografía enmarcada / Sin título, 2010, fotografía enmarcada / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón. Detrás: Nicolás Mastracchio / Memento Mori, 2011, c-print / Espejo, 2011, DVD color- 39" en loop.
Centro: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón / Sin título, 2010, fotografía, marco con pie. Pared lateral: Nicolás Mastracchio / Memento Mori, 2011, c-print / Espejo, 2011, DVD color- 39" en loop.
Pared fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.

Pautas del proyecto:
1. A modo de código, una pieza de carácter ajeno intervendrá el campo expositivo impactando sobre su perfil visual narrativo.
2. La naturaleza reguladora de esta pieza con relación al resto deberá permitir la fluidez de una versión desplazada de la denominada guerra de las imágenes.1
3. Serán, éstos, combates ya sea moderados o desequilibrados, diseñados para advertir la presencia de conceptos espaciales producidos con lenguajes actuales.
4. Cada resultante será considerada un terreno ávido para la proyección de planteos estéticos curatorialmente empíricos y divergentes.
5. Estos planteos quedarán supeditados a los factores dominadores de cada conjunto de obras.

Delante: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón / Sin título, 2010, fotografía, marco con pie. Pared fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.
Nicolás Mastracchio / Memento Mori, 2011, c-print / Espejo, 2011, DVD color- 39" en loop.


Volúmen 1


Punto de referencia:
“[…] he aquí mi búsqueda más allá del plano usual del cuadro, hacia una nueva dimensión. El espacio. Un gesto de ruptura con los límites impuestos por la costumbre, por los usos, por la tradición, pero —que sea claro- madurada en el honesto conocimiento de la tradición, en el uso académico del escalpelo, del lápiz, del pincel, del color.
Hace tiempo, un cirujano que vino a mi estudio me dijo que ‘esos agujeros’ podía hacerlos él perfectamente. Le contesté que yo también sé cortar una pierna, pero después el paciente muere. Si la corta él, en cambio, el asunto es distinto. Fundamentalmente distinto.” 2

Delante: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón. Pared: Luciana Paoletti / Mi fiesta de cumpleaños, 2009, registro microbiológico de la fiesta de cumpleaños de Luciana Paoletti realizada el 30 de abril de 2009, a partir del aislamiento y crecimiento de las bacterias y hongos presentes en el aire durante el transcurso del evento, fotografía digital, 12 piezas.
Pared lateral izquierda: Sofía Bohtlingk / Letra, 2011, óleo sobre tela. Centro: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, fotografía, marco con pie. Fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.

Desarrollo:
La proyección de un partido de tenis femenino de los años 703 opera como código inicial de esta partida curatorial.
Dentro de un espectro heterogéneo, la propuesta especula con obras de siete artistas que, a través de la fotografía, el video, la pintura, el objeto y la instalación, desarrollan discursos de distinta índole creando ámbitos propios de circulación narrativa y conceptual.
Espacios expansivos, inestables, fluidos, articulados, estáticos y opresivos —categorías de la Arquitectura- aparecen expresados en este despliegue de contenidos abiertos respaldado por el espíritu de la tradición espacialista.
En este sentido, se ha pensado en los tagli como una faltante codiciada pero también en ciertas escenas cinematográficas que harían eco de una visualidad fragmentada.

Campeonato de Wimbledon 1978 (individual femenino) / Partido final, Martina Navratilova vs. Chris Evert, proyección manipulada.

El contexto ha forjado la necesidad de pensar cada obra-núcleo en función de una disposición que permita ahondar en la posibilidad de una espacialidad organizada en torno a los vicios de la mirada ilusionista. Aquella que es capaz de evocar el artificio y la venida de nuevas dimensiones.
En la era del 3D, de eso trata esta puesta en escena. Y también de un presente que sincroniza con esos tantos niveles de ficción que los espectadores crean y reinventan para salvar al mundo de las realidades adversas.
En este caso, Raúl Flores, Cecilia Szalkowicz, Luciana Paoletti, Nicolás Mastracchio, Mauro Guzmán, Sofía Bohtlingk y Marcelo Galindo son los encargados de recalar en la idea de la ilusión como argumento y de la acción como basamento. Situaciones, ambas, trasladables a aquel histórico partido de tenis y a cualquier relación que implique desplazamientos, coexistencia, enfrentamientos, utopías y la irradiación de múltiples dimensiones en el espacio.



NOTAS

[1] Idea introducida por Serge Gruzinski en su libro La guerra de las imágenes. De Cristóbal Colón a Blade Runner (1492-2019), México, Fondo de Cultura Económica, 2003 (primera edición: 1990).
[2] Lucio Fontana, fragmento del artículo “Defiendo mis tajos”, publicado originalmente en: Una domanda sull'arte contemporanea. Perchè non capiamo?, en La Nazione, Florencia, 24 de junio de 1966, Supplemento núm. 1 - L'uomo - le arti - il sapere, p. 21.
[3] Martina Navratilova vs. Chris Evert. Partido final del Campeonato de Wimbledon 1978, en la categoría individual femenino.

Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.
Mauro Guzmán / Venus y Marte, 2009, foto-performance, toma directa con intervención digital, impresión color sobre lona.
Marcelo Galindo / GALINDO 2006, 2006, video monocanal, DVD color y sonido- 26' 3''.

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