domingo, 11 de marzo de 2012

No al copy & paste: consultorios para el arte

Studio Brócoli y BOU espacio de arte presentan No al copy & paste. Clínica destinada a artistas interesados en trabajar sus proyectos en un contexto de análisis y discusión.
A cargo de Mauro Guzmán y Nancy Rojas.

Inicio: última semana de marzo de 2012

Características:
La dinámica de esta clínica comprende un encuentro grupal semanal, donde los artistas dispondrán de sus proyectos en función de un abordaje colectivo, que comprenderá instancias de intercambio tanto en el plano de la práctica como en el aspecto discursivo.

Líneas de trabajo:
Desarrollo de la capacidad de análisis, producción y reformulación crítica del propio proyecto.
Revisión de las estructuras de concepción y puesta en marcha de una idea hacia la definición de las instancias de materialización y escritura de una propuesta.
Apoyo teórico y conceptual para elaborar un discurso sobre la propia obra.
Abordaje curatorial de la propia producción.
Acercamiento desde la propia obra hacia otras disciplinas.
Intercambio con otros productores.

Duración: 4 meses, 20 encuentros
Periodicidad: un encuentro por semana de aproximadamente dos horas y media cada uno 
Días y horarios: martes, 19:00 hs.
Lugar: Bou, Mitre 981, Rosario, Argentina.
Inscripciones: espaciobou@gmail.com
Teléfono: 03492- 15671536

martes, 13 de septiembre de 2011

Concepto espacial Vol. 1

Fondo Nacional de las Artes 
Alsina 673, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Inauguración: 13 de septiembre de 2011.
Cierre: 11 de octubre de 2011.
Artistas: Raúl Flores, Luciana Paoletti, Cecilia Szalkowicz, Sofía Bohtlingk, Mauro Guzmán, Marcelo Galindo y Nicolás Mastracchio. 
Curaduría: Nancy Rojas.

Concepto espacial es un proyecto de curaduría en serie, pensado a partir de la tradición espacialista instaurada por Lucio Fontana en el siglo XX.
Frente al desafío de poner en jaque el desarrollo del concepto de espacio en las imágenes actuales, hace hincapié en aquellos discursos que procesan anárquicamente dicha noción desde diferentes campos de pensamiento y producción.
Solamente una premisa se repite en la puesta en práctica de esta idea-programa: la imposición de un eje. Una especie de pista que tiende a operar como relato moderador exponiendo datos indicadores de otras dimensiones en cada instancia de trabajo.

Delante: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, fotografía enmarcada / Sin título, 2010, fotografía enmarcada / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón. Detrás: Nicolás Mastracchio / Memento Mori, 2011, c-print / Espejo, 2011, DVD color- 39" en loop.
Centro: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón / Sin título, 2010, fotografía, marco con pie. Pared lateral: Nicolás Mastracchio / Memento Mori, 2011, c-print / Espejo, 2011, DVD color- 39" en loop.
Pared fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.

Pautas del proyecto:
1. A modo de código, una pieza de carácter ajeno intervendrá el campo expositivo impactando sobre su perfil visual narrativo.
2. La naturaleza reguladora de esta pieza con relación al resto deberá permitir la fluidez de una versión desplazada de la denominada guerra de las imágenes.1
3. Serán, éstos, combates ya sea moderados o desequilibrados, diseñados para advertir la presencia de conceptos espaciales producidos con lenguajes actuales.
4. Cada resultante será considerada un terreno ávido para la proyección de planteos estéticos curatorialmente empíricos y divergentes.
5. Estos planteos quedarán supeditados a los factores dominadores de cada conjunto de obras.

Delante: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón / Sin título, 2010, fotografía, marco con pie. Pared fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.
Nicolás Mastracchio / Memento Mori, 2011, c-print / Espejo, 2011, DVD color- 39" en loop.


Volúmen 1


Punto de referencia:
“[…] he aquí mi búsqueda más allá del plano usual del cuadro, hacia una nueva dimensión. El espacio. Un gesto de ruptura con los límites impuestos por la costumbre, por los usos, por la tradición, pero —que sea claro- madurada en el honesto conocimiento de la tradición, en el uso académico del escalpelo, del lápiz, del pincel, del color.
Hace tiempo, un cirujano que vino a mi estudio me dijo que ‘esos agujeros’ podía hacerlos él perfectamente. Le contesté que yo también sé cortar una pierna, pero después el paciente muere. Si la corta él, en cambio, el asunto es distinto. Fundamentalmente distinto.” 2

Delante: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón. Pared: Luciana Paoletti / Mi fiesta de cumpleaños, 2009, registro microbiológico de la fiesta de cumpleaños de Luciana Paoletti realizada el 30 de abril de 2009, a partir del aislamiento y crecimiento de las bacterias y hongos presentes en el aire durante el transcurso del evento, fotografía digital, 12 piezas.
Pared lateral izquierda: Sofía Bohtlingk / Letra, 2011, óleo sobre tela. Centro: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, fotografía, marco con pie. Fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.

Desarrollo:
La proyección de un partido de tenis femenino de los años 703 opera como código inicial de esta partida curatorial.
Dentro de un espectro heterogéneo, la propuesta especula con obras de siete artistas que, a través de la fotografía, el video, la pintura, el objeto y la instalación, desarrollan discursos de distinta índole creando ámbitos propios de circulación narrativa y conceptual.
Espacios expansivos, inestables, fluidos, articulados, estáticos y opresivos —categorías de la Arquitectura- aparecen expresados en este despliegue de contenidos abiertos respaldado por el espíritu de la tradición espacialista.
En este sentido, se ha pensado en los tagli como una faltante codiciada pero también en ciertas escenas cinematográficas que harían eco de una visualidad fragmentada.

Campeonato de Wimbledon 1978 (individual femenino) / Partido final, Martina Navratilova vs. Chris Evert, proyección manipulada.

El contexto ha forjado la necesidad de pensar cada obra-núcleo en función de una disposición que permita ahondar en la posibilidad de una espacialidad organizada en torno a los vicios de la mirada ilusionista. Aquella que es capaz de evocar el artificio y la venida de nuevas dimensiones.
En la era del 3D, de eso trata esta puesta en escena. Y también de un presente que sincroniza con esos tantos niveles de ficción que los espectadores crean y reinventan para salvar al mundo de las realidades adversas.
En este caso, Raúl Flores, Cecilia Szalkowicz, Luciana Paoletti, Nicolás Mastracchio, Mauro Guzmán, Sofía Bohtlingk y Marcelo Galindo son los encargados de recalar en la idea de la ilusión como argumento y de la acción como basamento. Situaciones, ambas, trasladables a aquel histórico partido de tenis y a cualquier relación que implique desplazamientos, coexistencia, enfrentamientos, utopías y la irradiación de múltiples dimensiones en el espacio.



NOTAS

[1] Idea introducida por Serge Gruzinski en su libro La guerra de las imágenes. De Cristóbal Colón a Blade Runner (1492-2019), México, Fondo de Cultura Económica, 2003 (primera edición: 1990).
[2] Lucio Fontana, fragmento del artículo “Defiendo mis tajos”, publicado originalmente en: Una domanda sull'arte contemporanea. Perchè non capiamo?, en La Nazione, Florencia, 24 de junio de 1966, Supplemento núm. 1 - L'uomo - le arti - il sapere, p. 21.
[3] Martina Navratilova vs. Chris Evert. Partido final del Campeonato de Wimbledon 1978, en la categoría individual femenino.

Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.
Mauro Guzmán / Venus y Marte, 2009, foto-performance, toma directa con intervención digital, impresión color sobre lona.
Marcelo Galindo / GALINDO 2006, 2006, video monocanal, DVD color y sonido- 26' 3''.

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jueves, 8 de septiembre de 2011

Juan Grela. Del realismo intimista a la abstracción total

Complejo de Salas San Martín, 4 de Enero 1510, Santa Fe, Argentina.
Inauguración: 8 de septiembre de 2011.
Cierre: 9 de octubre de 2011.
Curaduría: Nancy Rojas.
Coordinación general: Nadia Insaurralde.
Entidad organizadora: Gobierno de Santa Fe, Ministerio de Innovación y Cultura.
Colecciones presentadas: familia Grela Correa, Emilio Ellena, Edith Busleiman y Rodolfo Elizalde, familia D’ Aloisio, familia D’ Ambroggio, Leónidas Hugo Gambartes, Emilio Ghilioni y Norma Giorgetti, familia Messing, Adolfo Nigro, Mario Schujman, Mele Bruniard y Eduardo Serón, museo Castagnino+macro, Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez.
Esta muestra se completa con un libro, que cuenta con textos de Emilio Ellena, Guillermo Fantoni, Andrea Giunta, Nadia Insaurralde y Nancy Rojas, a los que se suma una cronología de Yanina Bossus. Dicha publicación se halla actualmente en proceso de edición.


Acerca de la exposición
Juan Grela es uno de los referentes de la historia del arte de Santa Fe. Su obra se define en el contexto de un proceso cultural específico del siglo XX en la Argentina; aquel que manifestó un cambio en las producciones artísticas a partir de una serie de búsquedas determinantes para la consolidación de los lenguajes modernos en el campo del arte.
Esta exhibición cumple con la aspiración de volver a presentar la producción de este gran maestro en uno de los museos de la ciudad que lo recibió en variadas oportunidades.
La selección de obras responde a la decisión de exponer sus principales etapas de creación y su posición ideológica frente a los avatares de la modernidad. Asimismo, hace hincapié en las inquietudes y contradicciones del artista a la hora de definir sus elecciones en materia de lenguaje y de tendencias políticas.
Las piezas, pertenecientes a distintas colecciones públicas y privadas, nos permiten visualizar un recorrido desarrollado desde una suerte de realismo intimista hacia una concepción estética basada en las pautas de una abstracción total. Junto a estas obras, presentamos también algunos documentos pertenecientes al archivo Grela, relacionados con su participación en dos de las formaciones artísticas más importantes de Rosario: la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos, en los 30, y el grupo Litoral, en los 50.
El guión curatorial consiente una posible interpretación sobre la funcionalidad de ciertas líneas de referencia que, como el universalismo constructivo enunciado por Joaquín Torres García, definieron su discurso volcándolo hacia una versión inaudita del arte moderno argentino.


Juan Grela nace en Tucumán en 1914 y en 1925 se radica en Rosario, ciudad donde muere en 1992. Desde 1939 participa en numerosas exposiciones individuales, colectivas y salones en varias provincias. Realizó una importante labor en el campo de la enseñanza en su casa-taller, por donde pasaron varias generaciones de artistas. Recibió numerosos premios, entre los que se hallan el Premio Emilio Pettoruti en pintura, otorgado por el Fondo Nacional de las Artes y el Premio Rosario discernido por la Academia Nacional de Bellas Artes e instituido por la Fundación del Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino, ambos de 1982. Integró la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos de Rosario (1934-1937) y co-fundó el Grupo Litoral (1950-1959). En la formulación de su discurso estético-crítico tomó como referente a Antonio Berni, su maestro inicial y padre de la Mutualidad, y a Joaquín Torres García, de quien aprehendió las premisas estético-filosóficas del Universalismo Constructivo las cuáles guiaron su producción entre mediados de la década del 50 y durante los años 60.

Datos de la obra reproducida: La negrita, 1947, óleo sobre madera, 55 x 45,5 cm, colección familia Grela Correa.

Crédito fotográfico: Norberto Puzzolo.

viernes, 1 de julio de 2011

Acciones en contexto

Los treintaiún días que se suceden en la ciudad, en julio de 2010, reúnen una serie de manifestaciones artísticas ancladas en la vigencia de las políticas y propuestas que los museos, espacios y centros culturales existentes promueven desde el comienzo y a lo largo de todo el año.
No obstante, el período subraya especialmente la permanencia de los circuitos abiertos por los festejos patrios, que tuvieron su inicio con la histórica celebración de los 200 años de la Revolución de mayo y continuaron el 9 de julio. Así es como desde entonces y durante todo el ciclo 2010, muchos de los agentes del campo del arte decidieron redefinir sus programas en torno a la conmemoración del Bicentenario argentino.
En este contexto, Rosario cristalizó una extensa oferta cultural. Puso de manifiesto la convergencia de discursos signados por una diversidad que esta vez iba a tener como correlato la aprobación de la ley de matrimonio gay el 15 de julio. Ese día el Senado de la Nación convirtió en norma el plan de modificar el Código Civil para habilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo; lo que convirtió a la Argentina en el primer país de América Latina en legalizarlo.
Con la proliferación de los debates sobre la igualdad de derechos, el espectro socio-cultural dio un vuelco productivo. Se recalcaron ideas como la imposibilidad de la libertad de expresión sin equidad, que se infiltraron en la gestación de ciertos procesos madurados en los últimos tiempos. Entre ellos: la visibilidad aumentada de los espacios emergentes, el reinado prolongado de la gestión artística, el crecimiento de los vínculos de cooperación mutua entre proyectos alternativos y oficiales, y la ampliación de perspectivas contemporáneas con los nuevos lazos entre las artes visuales, el diseño, el cine, la moda, la literatura y la música.

Los sucesos de julio1
El itinerario artístico de orden institucional comenzó con una individual del dibujante argentino Ricardo Liniers en el Centro Cultural Parque de España (01/07 al 05/08). La muestra, titulada Liniers es Macanudismo, fue curada por Rafael Cippolini quien dispuso de una amplia selección de piezas desplegadas a modo de retrospectiva.
Paralelamente, el Museo Castagnino+macro iniciaba su programa mensual con el IX Salón Diario La Capital. La apertura del mismo se hizo el 02/07, en el contexto de una gran fiesta que contó con la presencia del cantante Leo García.
Con la exposición y las acciones pensadas en el marco del certamen, el museo se propuso ofrecer una panorámica de la producción basada en el diseño contemporáneo de objetos. Consecuentemente, a las piezas del concurso se sumaron obras de la colección Castagnino+macro y las resultantes del taller desarrollado por Satorilab (a cargo de Alejandro Sarmiento y Luján Cambariere) en el Centro Cultural El Obrador del barrio Toba.
Al mismo tiempo, el Museo Diario La Capital brindó una semana de capacitación con la idea de aportar conocimientos y experiencias sobre distintos aspectos del diseño, considerando tanto la faceta de elaboración como la de comercialización y colocación en el mercado. Estos cursos y conferencias fueron impartidos por profesionales del área, entre los que se hallan: Laureano Mon, Dolores Navarro Ocampo, Arturo Grimaldi, Patricia Jablonka y Javier González King, entre otros.
Con estas actividades, la IX edición de este salón tendía a convertirse en un referente para el ámbito del diseño argentino. Pauta sobre la que el Museo Castagnino+macro venía trabajando con más empeño desde que inauguró un nuevo núcleo dentro del Programa de Incorporaciones en su colección, conforme con la ambición de cristalizar la experiencia del diseño como otra veta de lo contemporáneo.
El interés por el diseño es un rasgo latente de muchas propuestas surgidas recientemente. A nivel global y de manera progresiva, este campo de trabajo ha ganado un papel central en la civilización capitalista constituyéndose en uno de los ejes de la cultura asociada a la industria y al consumo.
Cabe señalar que, con perspectivas relacionadas, varias realizaciones independientes revisan el concepto adorniano de industria de la cultura instaurando sus propios regímenes de creación y difusión y estableciendo otro tipo de consumo.
Podríamos ubicar dentro de este parámetro a Iván Rosado y al espacio Cero, que han ampliado el circuito iniciado hace varios años por Cultura Pasajera.
A cargo de Ana Wandzik y Maximiliano Masuelli, Iván Rosado se ha consagrado con búsquedas alineadas en torno a ejes históricos y emergentes, plasmadas con un modelo curatorial propio que incluye prácticas editoriales alternativas. El 02/07, este también denominado almacén de libros, discos y fanzines lanzó una muestra con las piezas del concurso Gráfica Vodkamiel 2010. Una iniciativa derivada del proyecto Compartiendo Capital, concebido por Inés Martino y Fabricio Caiazza como una plataforma destinada a fomentar el libre intercambio de conocimientos y procesos.
Por su parte, Cero adoptó la noción de colectivo transdisciplinario incorporando a sus exposiciones y acontecimientos música, indumentaria, diseño y literatura. Durante este período, sus gestores promovieron nuevas colecciones y organizaron el encuentro Tardes modoté, el 29/07. Una cita con revistas, té, tortas y una proyección fílmica.
En otra dimensión se ubica Studio Brócoli, que opera a partir de otra alianza: las artes visuales, la performance y el cine. El mismo día de los festejos por la independencia argentina esta firma estrenó virtualmente su obra más reciente: el Trailer para amantes de Studio Brocoli. Dirigido por Mauro Guzmán, este film reunió por primera vez en su elenco a artistas como Claudia del Río, Román Vitali, Virginia Negri y Luis Berneri, y a personajes efímeros como Freddie Perdeedah.
Con gran ímpetu, en los últimos años ha triunfado el dibujo. Desde 2008, tiene un lugar en Oficina 26, que funciona en el taller de Pauline Fondevilla y Ariel Costa ubicado en la planta alta de la galería Pasaje Pam. El 07/07 aquí se concretó la primera exposición en Argentina de la artista francesa Fleur Noguera. Titulada Hypnose légere, la misma contó con una serie de dibujos exhibidos en paralelo con la presentación de las ediciones de la Fundación 30km/s, hechas en Barcelona entre 2003 y 2007.
El 15/07, en la planta baja del mismo establecimiento los promotores de Cultura Pasajera –Gabriela Gabelich, Lía Miceli y Román Rivoire- continuaron con la programación habitual de inauguraciones simultáneas en cinco zonas determinadas por situaciones estéticas diversas. El Cubo, intervenido por Inés Martino; la Vitrina, por Noel Llieber; la marquería Ribuar, ocupada por Gastón Herrera; la Vitrina Xs, con un video de Leticia El Halli Obeid, y el área del proyecto Monoambiente –de Georgina Ieraci-, que esta vez tuvo a Virginia Negri como invitada.
Tal como lo expresa Cultura Pasajera, la emergencia ha pasado a ser uno de los estatutos de la gestión practicada en forma independiente. Se ha convertido en un lineamiento conceptual y generador de diversos paradigmas experimentales. El colectivo La Herrmana Favorita –conformado por Ángeles Ascúa, Florencia Caterina y Matías Pepe- ha prosperado con este soporte, delineando sus acciones en torno al cruce entre gestión, curaduría, producción visual e intelectual. Esta intersección es ejercida con una periodicidad programada en La Antesala del Centro Cultural Lavardén, donde esta agrupación plantea exhibiciones como la de Bernardo Duville, inaugurada el 22/07 con texto de Ernesto Ballesteros.
Con otro tipo de régimen curatorial, la Biblioteca Alfonsina Storni propone un ámbito para la joven generación. Allí, al finalizar julio un grupo de dibujantes constituido por Lisandro Arévalo, Juan Barbieratti, Matías Chianea, Gastón Herrera, Romina Pedrazzoli y Sebastián Schvarztman presentó T.E.D. (Táctica y estrategia del Dibujo). Una muestra donde los artistas trabajaron in situ para plasmar a escala humana su concepción del milenario arte del dibujo.
También el Museo Diario La Capital reserva una plaza para la emergencia con la sala Menos 30. Desde el 23/07 ésta albergó una serie de dibujos, pinturas y objetos intervenidos de Carlos Mariano Aguirre.
El CEC (Centro de Expresiones Contemporáneas) también se ha alimentado de estos arquetipos expositivos ya que, por entonces, formulaba un ciclo dedicado a fotógrafos emergentes curado por Andrea Ostera. Cabe señalar la participación de Ostera, coordinadora de un taller de esta especialidad con Laura Glusman. El mismo se ha convertido en una de las instancias de formación más activas de la ciudad para aquellos creadores que basan su labor en esta práctica.
Como correlato de este panorama aparecen los programas museales, que tienen su anclaje principal en la memoria como contenido.
Primeramente se destaca el Museo de la Memoria, que en este tiempo, luego de años de esperas y debates, preparaba desde el 23 de marzo su traslado definitivo al edificio donde funcionó el Comando del II Cuerpo del Ejército durante la última dictadura militar (1976-1983).
Luego están aquellas instituciones que continuaban el curso de sus agendas comprometidas con los festejos por el Bicentenario.
En este sentido, en el Museo de la Ciudad seguía en vigencia la puesta documental histórica Ciudad de Rosario: Episodio I. Asimismo, en forma simultánea en la sede Castagnino del Museo Castagnino+macro y en el Museo Histórico Provincial Dr. Julio Marc permanecía en cartelera Entre Centenarios: El arte “nacional” en la configuración del campo artístico rosarino 1910-1925. Emprendedores de un gran trabajo de investigación, durante este mes los curadores María de la Paz López Carvajal y Pablo Montini complementaron la escena visual de este proyecto con conferencias a cargo de las especialistas María Isabel Baldasarre (15/07) y Valeria Príncipe (29/07), y con una visita a la residencia del Dr. Teodoro Fracassi, proyectada en 1925 por el arquitecto Ángel Guido (17/07).
Por su parte, el macro se integraba a esta programación oficial con otra perspectiva, coherente con su naturaleza. Afincado en el terreno móvil del arte contemporáneo, en este momento albergaba la colectiva itinerante Variaciones tecnológicas, llevada a cabo por la Fundación Telefónica de Buenos Aires. Con obras de Diego Alberti, Nicolás Bacal, Fabián Nonino y Leo Núñez, esta exhibición lideraba el escenario de aquellas curadurías sujetas al vínculo entre arte, ciencia y tecnología.
En el mismo establecimiento tenía lugar, desde el 08/07, parte del repertorio del Festival de la Luz que había llegado a su edición número XVI. Bajo el lema de Identidades en tránsito, este evento expuso los relatos fotográficos de Gustavo Groh y Andrea Mendes.

Cultura nocturna
Hay entornos que permiten desglosar la idea de una emergencia asumida y manifestada en la eventualidad, en la transición absoluta. La noche es uno de esos contextos, pues muchas de las acciones que en ella transcurren certifican la existencia de una cultura específica. Un paradigma subyacente que reúne propuestas diferentes en el marco de una concepción amplificada de la noche como zona experimental.
El grupo Rollex, comandado por Federico Leites (voz), e integrado también por Martín González (bajo y batería) y Martín Laurencena (guitarra) surgió en este medio. Desde hace algunos años, esta banda de reversiones, poesía y performance hace shows en distintos espacios, ubicándose alternativamente con una particular mezcla géneros y estilos artísticos. Esculturas, proyecciones y vestuarios ornamentales forman parte de estas puestas en escena, que en esta etapa fueron montadas en tres ocasiones. El 03/07 en el Bar del Mar, donde el equipo planteó la mixtura del espectáculo con un desfile del diseñador Manuel Brandazza, y el 09/07 y el 20/07 en McNamara.
Con una modalidad más efímera apareció en esta época el colectivo Ejército de Vanguardia. Una agrupación de trece chicas que el 24/07 realizó la fiesta Gold Nite en La Macarena Club, con los Djs Pareja y Ana Helder como invitados. Con un ímpetu festivo, hoy las integrantes se identifican con la figura del ejército de salvación para producir también una serie de ferias americanas con subastas de prendas y accesorios intervenidos.
En la trasnoche, también se suman otras opciones vigentes incluso hasta ahora, tales como la Bizarre Party, las fiestas de Planeta X, las sesiones electro-pop del Café de la Flor y la 808 Indie Pop en La Macarena. Justamente por su permanencia, estas iniciativas han forjado un circuito lateral divulgado y prolongado en Facebook. La conocida red social que oficia como escenario global de una multitud de expresiones subterráneas que, pese a su condición ficcional, se ha convertido en una constante de la amplísima plataforma cultural de la Rosario actual.

NOTAS

[1] En este apartado y en el siguiente se hace mención sólo de algunas de las manifestaciones artísticas surgidas en julio, con la intención de registrar más que una cronología de sucesos un panorama generalizado con algunas particularidades propias de la situación cultural vigente.

Publicado en: Anuario: registro de acciones artísticas, Rosario 2010, editores Lila Siegrist, Pablo Montini, Georgina Ricci, Rosario, Anuario, 2011, pp. 74-83. Ver publicación completa online: click aquí.

viernes, 3 de junio de 2011

Abstracciones/ Un recorte en la colección Castagnino+macro

Museo Castagnino+macro, Rosario, Argentina.
Inauguración: 3 de junio de 2011, sede Castagnino, planta baja, Av. Pellegrini 2202.
Curaduría: equipo curatorial Castagnino+macro conformado por María de la Paz López Carvajal, Nancy Rojas, Leandro Comba y Marcelo Villegas.
Artistas: Emilio Pettoruti - Pablo Curatella Manes - Gyula Kosice - Marcelo Bonevardi - Claudio Girola - Julio Vanzo - Enio Iommi - Lucio Fontana - Julio le Parc - Eduardo Serón - Carmelo Arden Quin - Juan Melé - Ary Brizzi - María Suardi - Raúl Lozza - Yente (Eugenia Crenovich) - Roberto Aizenberg - Pablo Siquier - Magdalena Jitrik - Fabián Burgos - Graciela Hasper - Jorge Gumier Maier - Sergio Avello - Nicolás Guagnini - Fabio Kacero - Nicolás García Uriburu - Marta Minujín - Rubén Naranjo - Oscar Herrero Miranda - Kasuya Sakai - Raquel Forner - Juan Del Prete - Gowland Moreno - Kenneth Kemble - Clorindo Testa - Esteban Lisa - Víctor Magariños - Domingo Candia - Fernando Espino - Alfredo Hlito - Claudia del Río - Guillermo Kuitca - Ernesto Ballesteros - Eduardo Stupía - Roberto Elía - León Ferrari.

Abstracciones/ Un recorte en la colección Castagnino+macro reúne a un conjunto de pinturas, dibujos, esculturas y grabados, con los que intentamos desplegar aspectos de la relación de los artistas argentinos con los principios y fundamentos del concepto de abstracción a lo largo del siglo XX y en los inicios del siglo XXI.
Asumiendo inevitables omisiones y lejos del propósito del relato historiográfico, la aspiración de esta propuesta no es otra que trabajar curatorialmente la colección del museo para revelar y descubrir correspondencias, interpretaciones, apropiaciones, reelaboraciones y derivaciones formuladas por los artistas argentinos en torno a algunas de las vanguardias y modernismos estéticos medulares en la historia del arte.

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viernes, 27 de mayo de 2011

Entrevista / Portal XTRart

Entrevista realizada por Alma Ramas López –miembro de la Asociación madrileña de Críticos de Arte (AMCA) y actualmente directora de la Fundación Fondo internacional de las Artes (FiART)- para el portal español XTRart. Fecha: 26 de mayo de 2011. Enlace al sitio: click aquí.

Pareciera que actualmente la figura del curador es imprescindible para el éxito o el fracaso de un artista. ¿Comparte esta visión?
Hay que reconocer que el curador se convirtió en un agente imprescindible en los procesos de legitimación de la producción artística contemporánea. Se tomó el trabajo de desarrollar una re-estructuración de los modos de circulación de la creación artística. Y se convirtió en una alternativa a la hora de buscar parámetros de contención de los lenguajes de la actualidad posibilitando lecturas históricas y actualizadas, articuladoras y proyectuales, abriendo variados debates en torno al arte como un eslabón indispensable de la cultura.
Ahora bien, no creo que el rol adquirido por el curador, la sobrevaluación de su figura ni tampoco los efectos colaterales que esto trajo –la bienalización del arte, por ejemplo- incidan en el éxito o en el fracaso de un artista.
Pienso que el horizonte utópico de las conquistas artísticas hoy es tan amplio que las perspectivas concentradas en torno a la posibilidad del éxito en el campo del arte son sólo parte de un imaginario. Es decir, los artistas producen en un rango más extenso que el que marcan los espacios globalizados de legitimación. Esto es algo que se ve muy claramente en los lugares donde se fueron multiplicando cada vez más los núcleos de proyección de lo que paradójicamente se sitúa en el ámbito de la periferia. Justamente en estos contextos, donde la gestión aparece como factor determinante de alianzas entre productores y curadores, espacios e instituciones o entre artistas y gestores hay, en mi opinión, una mayor tendencia a anular las visiones que tengan que ver con la búsqueda del triunfo en un ámbito tan incierto como el del arte.
¿Qué estudios son necesarios y se exigen a la hora de actuar como curador?
Hay que marcar una diferencia entre las exigencias y las necesidades. En el entorno donde desarrollo la mayoría de mis proyectos, la actividad curatorial no está sujeta a la exigencia de estudios específicos.
Festejo, aunque está sucediendo principalmente en Buenos Aires, que haya crecido la necesidad de indagar sobre este fenómeno con plataformas de investigación variadas. Artistas, investigadores y directores de espacios oficiales y alternativos son los que llevan adelante este proceso de investigación colectivo, con acciones que se realizan inclusive más allá del ámbito académico.
Convengamos que históricamente la curaduría plantea una perturbación en la división del trabajo. Y en este punto, acuerdo con la idea de Cuauhtémoc Medina de que el curador representa una cierta desprofesionalización. Tiene una función que debe replantearse continuamente y que va mucho más allá del montaje de exposiciones y del cuidado de obras de arte.
Por esto es que pienso en una curaduría que además de disponer conocimientos los investigue y los ponga en cuestión. Una curaduría que integre la faceta experimental y autodidacta, pero que a la vez opere con herramientas capaces de garantizar una puesta en escena cuyo concepto y estética genere preguntas más que respuestas.
¿Formar parte del equipo curatorial de un museo significa que sus criterios deben adaptarse a la política artística institucional?
La misión de un museo es la base de una política artística, con lo cual como curadores actuamos en función del proyecto museístico que nos define.
Hay que tener en cuenta que además de trabajar con los criterios de producción discursiva del museo, formamos parte de la definición del proyecto cultural de la institución.
Hay casos donde los planteos curatoriales no sólo enriquecen sino que problematizan la política artística institucional. Y hay otras instancias donde los proyectos son absorbidos por una política institucional que termina por desprenderlos de su esencia.
Creo que una buena clave de trabajo se halla en el cruce entre una política artística institucional definida y un discurso curatorial que, en el marco de esa política, opere críticamente generando un espacio tanto para reflejar los contenidos de esa política como para abrir un debate que supere los postulados de la misma.
¿Considera que la visión de lo curadores latinoamericanos difiere de la de los del mundo occidental en cuanto a la apreciación del arte latinoamericano, o ya está superada esta diferencia?
Indudablemente esa diferencia va a existir siempre porque tenemos perspectivas distintas que dependen del contexto de formación y producción.
Creo que el arte latinoamericano sigue encarnando hoy por hoy una problemática no resuelta sujeta a un asunto de categorías. Es decir, se piensa en una categoría de arte latinoamericano aplicable a un conjunto de producciones articuladas primero geográficamente y luego conceptual y estéticamente. Y ahí radica el conflicto, promotor de múltiples hipótesis en torno a lo local y lo global.
Muchos de los curadores que ejercemos nuestras tareas en países de esta región del continente hemos recalado en la necesidad de redefinir ciertas concepciones categóricas cuestionando aquellas perspectivas negadoras de las tensiones que realmente constituyen al arte en este contexto. Venido al caso, en la última década, el Castagnino+macro decidió fortalecer el conocimiento de lo local a través de la incorporación en el patrimonio de obras de artistas representativos de distintos polos culturales de Argentina, extendiendo la mirada más allá de Buenos Aires y Rosario. Y así como ésta, hubo varias iniciativas que asumieron una política de descentralización jugando a favor de un proceso de revisión de las consignas con las que se venía discutiendo sobre el arte.
En definitiva, creo que muchas de las complejidades de nuestras producciones son invisibles para el mundo occidental. Pero no veo en esto un problema mayor, porque la existencia de distintas ópticas puede ser fructífera a la hora de establecer cruces. De hecho, los intentos de cruzar ambas realidades hoy aparecen con más frecuencia que antes, encarnados en debates y exposiciones, realizados gracias al trabajo de ciertas instituciones que convocan en forma conjunta a curadores y productores de uno y otro lado del océano.
¿Por qué cree que ahora está tan en boga el Arte Latinoamericano?
Porque lo hemos trabajado discursivamente hasta el hartazgo. Es decir, tanto artistas como curadores, historiadores, críticos y también galeristas se esforzaron por crear una plataforma discursiva para incorporar los discursos latinoamericanos en el mapa internacional. Por supuesto, esto se logró gracias a la riqueza de las creaciones que los representan, y a un proceso simultáneo de rescate de figuras y proyectos que definieron la relectura de ciertas etapas de la historia del arte a nivel internacional. Me refiero al papel que tuvieron producciones como Tucumán Arde, críticos de arte como Marta Traba o figuras medulares como Ana Mendieta, Lygia Clark, Hélio Oiticica e incluso, yendo más atrás, los muralistas mexicanos y Joaquín Torres García. Todos ellos constituyen referencias indispensables para comprender algunos de los núcleos sobre los que este ámbito desarrolla contextos culturales específicos para hacer dialogar sus prácticas y ponerlas en boga.
¿Cuál ha sido su trabajo como curador que más satisfacciones le ha dado?
Como parte del equipo curatorial del museo, las exhibiciones del ciclo macro-incorporaciones. La más reciente fue macro-incorporaciones. La crisis como prospecto(2010). Una muestra donde me fié de la crisis como fenómeno del nuevo milenio, a partir de la catástrofe económica mundial que hizo eclosión en 2008. En este caso, me sentí atraída por la idea de abordar la crisis como concepto y como escenario a partir de algunas de las incorporaciones recientes en la colección. El reto principal era poner en foco, desde el propio museo y con todo lo que eso implicaba, mis preguntas sobre los mecanismos de supervivencia que hoy asumen las instituciones y los artistas frente a contextos de gran desconcierto.
Por otra parte, los proyectos que resultaron más satisfactorios a nivel personal fueron la muestra individual de Mauro Guzmán, con la puesta en escena en 2009 del Proyecto Linda Bler. Artista poseída, y El diario personal, una exposición colectiva itinerante que desarrollé entre 2008 y 2009 con la Oficina Cultural de la Embajada de España de Buenos Aires.
En cualquier caso, el desafío que generalmente me propongo es la construcción de un espacio para ensayar conversaciones, probar estéticas, diseñar hipótesis y, por supuesto, elaborar pensamientos y ficciones a partir de un diálogo fluido con los artistas.
Por eso hoy rescato la realización de El diario personal y el trabajo con la superproducción de Mauro Guzmán, donde logré imbuirme realmente en la práctica de trabajar proyectualmente; lo que considero un legado muy valioso para precisar en la actualidad mis propios parámetros en la curaduría.
¿Qué proporción de artistas extranjeros exponen en el museo? ¿Trabajan de forma activa con España?
Si bien el fuerte del museo en los últimos diez años ha sido la puesta en escena de la producción artística argentina, tanto a partir del rescate de autores de la colección como de la incorporación de creaciones contemporáneas, hubo en la programación propuestas de artistas e instituciones extranjeros que promovieron diálogos renovadores con nuestra escena.
Se trabajó con España en varias ocasiones. Fundamentalmente, a partir de proyectos organizados con entidades dependientes de la Agencia Española de Cooperación Internacional.
Mostramos a Eugenio Ampudia en 2008, curado por Mariano Navarro. En el mismo año, albergamos la gran exposición Midi-Minuit / Mediodía-Medianoche, proveniente del Palais de Tokyo. En 2009 trajimos a Jacqueline Lacasa de Uruguay, que curó una colectiva de artistas contemporáneos de su país. Y en 2006 abrimos el museo a artistas de Chile, a partir de la propuesta Entrecruces: Biobío-Paraná, de Simonetta Rossi y Justo Pastor Mellado.
Desde la apertura del macro, también generamos algunas acciones con el Musac, que nos permitieron mostrar el trabajo de artistas de distintos países, sobre todo de España. En 2006, por ejemplo, incluimos una conferencia donde Rafael Doctor Roncero y la actual galerista Topacio Fresh presentaron videos del acervo del Musac en el macro. Y después en 2009 alojamos la muestra Huésped. Colección Musac en Rosario, que estuvo montada en nuestras dos sedes, Castagnino y macro.
¿Cuáles son los fondos más valiosos que posee el museo?
La colección cuenta con casi 4.000 piezas de origen nacional y extranjero. El conjunto de arte contemporáneo argentino es considerado el más importante del país.
En primer lugar, destacamos entre los fondos más valiosos a las obras que forman parte del legado del histórico coleccionista Juan B. Castagnino. Un repertorio en el que figuran grabados de Francisco de Goya y Lucientes, obras flamencas del siglo XVI atribuidas a Mabuse y a Gerard David y pinturas barrocas italianas y españolas como las de Juan de Valdés Leal, José de Ribera, Luca Giordano y Francesco Furini. También, gracias a otras donaciones como las de Carlos Carlés y la familia Astengo, el museo cuenta con pinturas de origen europeo de Alfred Sisley, Camille Pissarro, Charles Daubigny, Ignace Fantin Latour, Constant Troyon y Joaquín Sorolla y Bastida, entre muchos otros.
Entre los artistas representativos del arte argentino moderno y contemporáneo figuran más de mil autores con piezas que documentan períodos y tendencias relevantes de la historia y del presente. Lucio Fontana, Antonio Berni, Emilio Pettoruti, León Ferrari, el Grupo de Vanguardia de Rosario (Tucumán Arde), Alberto Greco, Marta Minujín, Federico Peralta Ramos, Gyula Kosice, Carmelo Arden Quin, Raúl Lozza, Julio Le Parc, Luis Felipe Noé, Clorindo Testa, Guillermo Kuitca y Jorge Macchi, son sólo algunos de los artistas argentinos que conforman este patrimonio en constante crecimiento.
¿Qué relaciones tienen con otros museos?
Una de las premisas del Castagnino+macro es justamente trabajar en forma conjunta con personas e instituciones externas, ya sea a través de intercambios expositivos o de formación. Esto es algo que nos favorece a la hora de reforzar los propios programas y de hacer extensiva nuestra política de producción a nivel nacional.
Por eso es que existe un vínculo activo entre el Castagnino+macro y otros museos y espacios de arte del país y del exterior, con los que continuamente promovemos proyectos, por supuesto, con mayor o menor alcance.
¿Cuál es la filosofía conceptual que persigue el museo?
Desde hace unos años, el museo se sumergió en un proceso de re-definición del arte argentino, donde se tomó como base el conjunto de discursos que hasta hace un tiempo circulaban en los libros de historia del arte de nuestro país.
Respondiendo a esto, el programa de acción está apoyado en la conjunción de una investigación destinada a revisar los argumentos constituyentes del arte en Argentina y una producción determinada por la búsqueda de nuevos lenguajes, donde se intenta reparar en faltantes localizadas en el patrimonio.
Tomando como parámetro la necesidad de crear escena, el museo hoy entiende a su colección como un cimiento para la elaboración de su filosofía. Y la usa implementando una política de descentralización que se circunscribe a toda una tradición de debates activos dentro del complejo y versátil campo de la cultura.