viernes, 13 de octubre de 2000

Entrevista a Rodolfo Elizalde / Edición fragmentada

Después del paisaje urbano cambié y ahora pinto paisaje rural. Hay varias razones que yo encuentro, porque opinar de la obra de uno es un peligro, es como hablar del hijo. Claro. Entonces se agotó un poco aquello, porque además recién ahora me doy cuenta de que esa pintura de paisaje urbano se había convertido un poco en algo muy relacionado con el proceso militar, con esa opresión, una pintura donde había puertas y ventanas cerradas, nunca hubo un personaje, una planta, nada. Entonces era una pintura muy tensa. Estaban muy relacionados los valores, los colores. Eso se agotó y me agotó un poco porqué era muy duro llevarlo adelante.
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Soy observador, creo que todos los pintores, por lo menos todos los dibujantes son observadores. Es fundamental. Yo era muy observador de chico, detallista, analista. Yo veo una película y estoy una semana hablando de la misma si vale la pena. Soy así muy analítico. No creo ser intelectualizado, pero quiero entender, desentrañar, tratar de pasar los sentidos, la simple lectura de los sentidos porque es una verdad muy aparente la de los sentidos, la.de los ojos, la del tacto, la del oído, es muy del envase de las cosas.
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No estoy muy seguro de lo que digo, trato de ser honesto. Uno tiende a hablar bien de uno, como dijo Benedetti: «Hay que tener cuidado con la autocrítica porque el público lo puede creer». Entonces yo creo que lo que estoy haciendo ahora tiene que ver con la tierra, con las plantas, de alguna manera como referente de algo de lo que hoy nos hemos apartado demasiado. Creo que yo le tengo afecto a eso. Para mí serían como modelos de algo, personajes estoicos sufridos, de una vida sin pretensiones y sin concesiones. Es decir, la lectura de eso en el nivel humano sería lo contrario a estar sumidos en un egoísmo fatuo superficial, frívolo, reductor, empobrecedor espiritualmente, porque creo que si algo podemos hacer por nosotros los humanos es enriquecernos espiritualmente.
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Ya estoy harto de sistemas económicos de gente enriquecida, incluso el sindicalismo argentino ha sido economicista durante muchos años. Yo no estoy en contra del pan y del trabajo como dijeron muchos, pero me parece muy poco decir nada más que eso. Yo creo que sí, tenemos derecho al pan y al trabajo y creo que la mayor parte de los habitantes argentinos ahora no lo tienen y lo lamento mucho, y creo que deberían tenerlo, pero la vida debe ser más que eso.
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Estoy harto de una sociedad consumista, estúpida. No estoy bautizado en las aguas de la pureza, ni me vacunaron contra el aplauso ni contra las fotos en el diario. Pero solamente eso me parece muy estúpido. Creo que vale la pena vivir para algo más que eso.
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Creo que mi comunidad se merece que yo haga esfuerzos para dejarle algo inevitablemente mío. Creo que hago esfuerzos con toda mi sabiduría y mi contracción al trabajo para dejarles algo inevitablemente mío. Bueno, si no sirvo o no les gusta... qué se yo. Pero creo que ese es el riesgo y la prueba.
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Yo no tengo un referente. A mí me gusta muchísimo pintar, y me gusta mucho ver pintura, también me gusta mirar la de los chicos, la de mis nietos. Hay pintores a quienes reconozco como maestros, de los que yo aprendo muchísimo y creo que hay otros pintores que me impactan, que me emocionan o que me conmocionan inevitablemente, como algo, inevitable, un golpe, un mensaje que va más allá de mi decisión o de mi lectura. Ahora, cuando pinto, no pienso ni en fulano ni en mengano; es más, pinto lo que pienso y siento por mi cuenta.
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Creo que Rosario es una ciudad muy productiva, es lo que más me gusta de Rosario, es decir, gente que hace cosas que me parecen importantes. No solamente en el campo de la plástica y del arte. Pero creo que inevitablemente también, dentro de la sociedad en que vivimos los apoyos que nos faltan son muchos. Hoy son escasos y tendenciosos y tal vez no con mala intención pero se apoyan solamente determinadas tendencias. Es decir, yo creo que si hay algo que vale la pena, es estimar la diversidad.
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Hay una cosa que es básica e irrenunciable y esas son las cosas que a mí me interesan. Las cosas básicas fundamentales, como es poner en contacto a la obra con su público. Eso no puede ser ni tendría que ser evitado: auspiciar la exhibición de la obra de los artistas plásticos locales para el público de Rosario.
El espectador tiene que tomar iniciativa para penetrar en la obra plástica, tiene que entrenarse de alguna manera para penetrar esa pasividad aparente que tiene la obra plástica. Hay que estimularlo y hay que darle educación.
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No me preocupo por ser coherente. Porque yo escucho música, y me gusta mucho Bach, Mozart y Beethoven. Yo no soy creyente pero Bach es el mejor argumento que he escuchado a favor de Dios. Creo que realmente creía en Dios y hacía todo lo posible por él. Pero yo no me preocupo por ser coherente.
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Creo que se aprende arte haciendo, si bien aprender artes plásticas no es solamente aprender un oficio, una artesanía. Creo que fundamentalmente hay que enseñar y aprender el lenguaje, o siquiera los lenguajes de la plástica, o mejor, los elementos de esos lenguajes que han quedado como aportes y que pueden ser utilizados por todos nosotros con nuestras intenciones y propuestas personales. Pero se aprende sólo cuando esos elementos se ponen en juego en nuestros intentos plásticos expresivos.
La originalidad no surge copiando la originalidad de otro. Sí, se puede aprender de otro para hacer algo que debo hacer yo y no otros.
¿Cómo hago yo lo que no puede hacer otro por mí?
Siendo humilde conmigo mismo, siendo sincero conmigo mismo, siendo respetuoso conmigo mismo y con los demás. Si nos exigimos éxito inmediato acudimos al macheteo, al robo, si nos permitimos el error, la búsqueda, el juego, hasta la sensualidad de disfrutar la tarea de pintar, entonces nos familiarizamos y nos apropiamos de elementos que se nos incorporan.
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Creo que en última instancia lo importante es reconocer una obra de arte como tal, reconocerla aunque cueste un tiempo, claro. ¿Cómo voy a reconocer de inmediato, una obra de arte? Si el que la hizo que es talentoso, hace un tiempo que viene trabajando, madurando una tarea de la cual eso que estoy viendo es sólo un ejemplar. Viene desarrollando, madurando un lenguaje, una temática, una orientación. Entonces puedo no estar a su altura. Puedo necesitar más tiempo. Creo que en vez de hacernos definidores y normativos... ¿Por qué somos tan normativos? ¿Por qué no aprendemos a convivir con la variedad?
A mí, lo único que me interesa como productor es que nadie haga lo que hago yo. Y que me dejen hacer a mí lo que yo quiero hacer.


"Entrevista. Fragmentos", por Nancy Rojas. Edición sintetizada de entrevista a Rodolfo Elizalde, realizada en Julio de 1999, Cátedra de Sociología del Arte, Escuela de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.
Publicada en: Rodolfo Elizalde. Pinturas 1989-1999, Rosario, UNR Editora, octubre de 2000, pp. 81-83.

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