viernes, 5 de septiembre de 2008

Intimidad y profecía: diarios «personales» en el campo del arte

Por Nancy Rojas[1]


Se escribe un diario para dar testimonio de una época (coartada histórica), para confesar lo inconfesable (coartada religiosa), para «extirpar la ansiedad» (Kafka), recobrar la salud, conjurar fantasmas (coartada terapéutica), para mantener entrenados el pulso, la imaginación, el poder de observación (coartada profesional).

Alan Pauls[2]

Partiendo de la doble acepción del concepto de diario, es posible recalar en ciertos paradigmas de visualización de aquellas producciones artísticas que podríamos considerar como reveladoras de algunas formas del pensamiento y el accionar actual.
Comencemos por una breve referencia a dicha noción desde sus dos posibles significaciones.
Los diarios, en la condición de «diarios personales», son documentos de carácter privado, afines a una forma del discurso ligada a una temporalidad y a un tipo de relato.

«Por su frecuencia regular de escritura, pero también porque es la sede que asila a aquello que en otra parte sonaría demasiado vulgar, demasiado íntimo, demasiado intrascendente −es decir: insoportable−, todo diario tiene algo de un depósito de desechos, y su compulsión tiene más de una afinidad con procesos fisiológicos ligados a la digestión −Kafka−, la evacuación, la retención, etc.»[3]

Si bien la fragmentariedad de los textos que contienen podría ser una constante en ellos, cabe señalar que no hay modelos de «diarios íntimos» que deriven de una clasificación prevista, y no todos permanecen por siempre en una vida de archivo. Algunos son publicados y editados,[4] para cumplir genéricamente con el principio de la posteridad [5] sobre el cual están fundados.
El diario entendido como «periódico», en cambio, es una publicación editada con una periodicidad diaria cuya función principal es presentar las noticias de actualidad y proporcionar información relacionada con distintas áreas de interés general. El diario-periódico desarrolla su discurso manteniendo, de una forma más o menos visible, una postura ideológica específica.
A partir de este doble significado de la idea de diario, emprendemos la elaboración de un ensayo de curaduría atravesado por la intención de mostrar la capacidad de «relato testimonial» que poseen ciertas producciones artísticas del presente. Nos referimos tanto a aquellas que presentan reflexiones vinculadas a una situación personal, como a esos discursos que confeccionan, a través de una perspectiva propia, un argumento sobre el entorno y sus guisas sociales, políticas, culturales y económicas.
Nos basamos en dos arquetípicos binomios conceptuales a los que ponemos en vinculación reiteradamente: arte y subjetividad; arte y contexto.
La propuesta prevé, en primer lugar, la invitación a una serie de autores, cuyos procesos de producción han puesto de manifiesto un compromiso con la práctica artística a partir de obras que asumen, desde cualquiera de sus condiciones estético-conceptuales, algunas de las perspectivas del arte contemporáneo y de su circulación en los años recientes.
El foco está puesto en aquellos individuos que se hallan embarcados en la construcción de un lenguaje anclado en operatorias propias, las cuales derivan a veces en lo conceptual y otras en lo puramente esteticista, en lo macabro o en lo poético, e incluso en lo insólito o en lo clásico.
En efecto, los ejes de la búsqueda giran en torno a dos grandes zonas de orientación:

► La subjetividad como motor de una iniciativa que involucra tanto la individualidad del autor como el mundo de relaciones que lo constituyen como sujeto de y para un espacio determinado.
► La construcción de una mirada sobre el arte y el contexto general como aspecto determinante de la elaboración de un lenguaje diferencial y una conciencia artístico-crítica.

Apostamos a la metáfora del «diario personal» para articular ambos puntos en esta exhibición que a la vez que se plantea como ensayo de un modo de abordar los lenguajes actuales, también sugiere pensarlos con relación al entorno donde surgen, y, paradójicamente, a un género al que a veces se le niega «dignidad literaria». Pues es probable encontrar situaciones donde a los «diarios íntimos» se los degrade «a la categoría de piezas menores, subsidiarias, como los volúmenes de cartas, los relatos de viaje o las listas de compras».[6]
Son, los de esta muestra, ya sea en su condición de obra de arte concluida o en su cualidad de work in progress (WIP), discursos que inscriben una propuesta estética e intelectual de referencia. En este sentido, hay una decisión explícita de incorporar trabajos también ligados a un esquema teórico-crítico, siendo una de las finalidades ampliar el espacio de reflexión en torno a las formas en que se traduce el ejercicio de la enunciación en el ámbito del arte en Argentina. Un país donde principalmente los artistas, escritores e intelectuales han sido vistos como tipos polémicos y críticos con relación a su presente, visionarios con respecto a ciertos conflictos, o simplemente como productores enigmáticos.
Apelamos entonces a la materialización y conceptualización de un conjunto de «diarios personales», en función de poder proporcionar una visión de la esfera pública y privada desarrollada desde las inclinaciones y los intereses de una pequeña pero heterogénea fracción de creadores actuales. En una exhibición cuya tónica también haga alarde de la existencia de una serie de identidades subalternas. Pues, según los postulados de Juan Pablo Lichtmajer, a diferencia de las identidades regionales, las subalternas se constituyen y se redefinen en el proceso mismo de elaboración de los lenguajes. Por eso, la disposición de abrir el campo a la posibilidad de generar una especie de laboratorio de ideas y proyectos de diferentes grados de complejidad.
Como parte de la propuesta, se halla la instancia de elaboración de este «diario», que no sólo se constituye en el catálogo de la muestra sino que también tiende a perfilarse como un documento de registro del proceso de producción de ideas, situaciones, reflexiones y obras que enmarcan y dan solidez a la iniciativa.
Por último, cabe aclarar que, como en otros tantos proyectos coetáneos, se intenta establecer una manera de vincular el arte de forma sistemática y visual con la imagen de ciertos prototipos individuales que se generan en estos tiempos, donde se ha acrecentado visiblemente el interés por la subjetividad. Fotologs, perfiles de facebook y blogs son los modos que pueden dar cuenta con mayor eficacia del supuesto de la «fiebre de los diarios personales».[7] Conjetura paradigmática cuya figuración, en esta circunstancia, nos permite hablar de una realidad inmediata: la que construyen los individuos en tantos artistas o intelectuales con relación a sus ideologías y campos de acción.


NOTAS

[1] Curadora de la muestra El diario personal. Otra de las exhibiciones planteadas como «proyecto procesual» destinado a una continuidad en el marco de otras facetas de producción personal, artístico-teórica y curatorial.
[2] «Prólogo. Las banderas del célibe», Cómo se escribe el diario íntimo, selección e introducción de Alan Pauls, Buenos Aires, El Ateneo, 1996, p. 5.
[3] Alan Pauls, op. cit, p. 3.
[4] Sólo por citar, traemos a colación los diarios de Andy Warhol, que el artista dictaba cada noche a su secretaria y amiga Pat Hackett. Los mismos se publicaron por primera vez en el volumen The Andy Warhol Diaries, Nueva York, Simon & Schuster, 1989. Una versión más reciente en castellano fue lanzada por Editorial Anagrama (Barcelona) en 2007.
[5] Alan Pauls, op. cit., p. 2.
[6] Alan Pauls, op. cit., p. 7.
[7] Cabe destacar la referencia al documental Blogs: la fiebre de los diarios en red, realizado por Manuel Campo Vidal para la productora de Televisión Lua Multimedia, 22’ 41’’, Madrid, 2005.


Texto curatorial de la exposición El diario personal, itinerancia en Argentina 2008/2009, Centro Cultural Parque de España de Rosario, Museo de Arte Contemporáneo de Salta, Complejo Cultural Santa Cruz de Río Gallegos, Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca. Artistas: Leandro Allochis, Adriana Bustos, Rafael Cippolini, Roberto Echen, León Ferrari, Ana Gallardo, Verónica Gómez, Mauro Guzmán, Daniel Joglar, Guillermo Kuitca, Guadalupe Miles, Ariel Mora, Adolfo Nigro. Colaboraciones en la publicación: Leopoldo Estol, Carlos Herrera, Cynthia Kampelmacher, Fernanda Laguna, Beatriz Vignoli. Curaduría: Nancy Rojas. Auspiciada y organizada por la Oficina Cultural de la Embajada de España de Buenos Aires.

ENLACE A LA EXPOSICIÓN click aquí

CATÁLOGO Descargar archivo PDF

Imprimir artículo