viernes, 10 de diciembre de 2010

Acerca de Crudo, una obra de Mauro Guzmán

Crudo: fabricar un terreno para ensayar lenguajes en el marco de un discurso artístico de aspectos empíricos pero profundamente críticos y políticos.
Crudo: o la derivación de un proceso definido por la ambigüedad icónica y conceptual, la puesta experimental y el riesgo a la hora de concebir un film como obra.
Crudo: una interpretación personal de prototipos visuales que ponen en jaque mecanismos de una cierta autorreferencialidad.
En esta ocasión, Crudo y el idilio de Guzmán por Leonardo Favio, por sus imágenes camp, por el brillo saturado y la impostura a la que los actores han sido sometidos. También el factor escenográfico. En este plano, Favio y el paisaje, Favio y el relato, Favio y lo natural, y lo artificial, Favio y la exploración del lenguaje. Y con la misma lógica, Guzmán y la exploración del lenguaje de Favio. Guzmán y un estudio a través del cual lee su propia obra, en este caso, teniendo como base los materiales del rodaje de Nazareno Cruz y el arte.
…el trayecto desde la poética del recurso a la noción del recurso mismo como discurso. Allí es donde se halla la clave procesual de este proyecto.
…el empleo del residuo. La cocina de la puesta en escena y de sus coordenadas. Y finalmente, pulir la totalidad para obtener el cómo de la construcción del enunciado. Pues los restos también hacen a la forma y el contenido. Lugares donde se concreta la esperanza de la materia que quedó fuera de la película.
Crudo: el cuerpo y la apropiación de su contexto… en crudo. Espacio para despuntar tanto el desenfado de lo escenográfico como una visión autoral del amor, de los modos posibles de la acción y de sus fisuras.
De Favio a Guzmán, de Linda Bler a Griselda y así sucesivamente. El autor, su fábula y sus poluciones artísticas.
Crudo: cámara y acción. Convertir un estudio de filmación en un laboratorio para la investigación, para una búsqueda ensayística. El cine y el arte en su máximo grado de putrefacción, a tal punto que la ficción se extingue. Puesto que Crudo también es el absurdo de anular la edición tras otorgarle protagonismo al sobrante y tejer una trama visual y poco narrativa, solamente con piezas de lo que devino en resto.
Crudo: estética de lo residual en un desarrollo que admite el impacto de la referencia. De Favio a Jeff Koons y de este a Andy Warhol. Y por ende, traer a colación la situación de una filmación rodada en una Factory que conceptualmente es una ficción y que se llama Studio Brócoli.
En Crudo, el camino elevado desde el deseo del film terminado a la apertura de un margen para la exhibición del error.
En Crudo, el ocaso de la pantalla grande en favor de un rastreo más bien intimista. Y así, el permiso para penetrar en algo que el propio autor no había previsto mostrar. Esas capas de la producción que constituyen el abismo de aquello que aún está por entrar en otra fase. Es decir, la materia fílmica a la intemperie, limpia de edición y fiel a una realidad. La realidad de Guzmán como artista, como director y cameraman, como Linda Bler y como otras tantas identidades; la realidad de sus actores, la de la puesta en escena y, en este sentido, la de las instalaciones que construyó como escenario.

El proyecto Crudo fue exhibido en Ribuar Espacio de Arte, Rosario, Pasaje Pam, del 26 de junio al 26 de agosto de 2008.

Texto publicado en: revista Arta, núm. 4, Buenos Aires, 2010, p. 16. Enlace al sitio web de la revista: click aquí.

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