lunes, 23 de marzo de 2015

Augusto Schiavoni | El outsider del siglo de las vanguardias

Augusto Schiavoni ha sido catalogado de diferentes maneras, siempre recala su rareza en su aislamiento. Tal como señalan varios estudios existentes sobre su obra, esta era una cualidad latente propicia para pensarlo como a un artista que se desarrolló a partir de lineamientos antiacadémicos, igualmente alejados de los postulados del arte de vanguardia producidos en la Argentina entre los años veinte y treinta.
Emilio Pettoruti, amigo y seguidor de su trabajo, lo presentó como “un artista extraño y sugestivo”. Gustavo Cochet no dudó en recomendar ver su arte “haciendo abstracción por un momento de la mala pintura” que circulaba en ese entonces.
Posiblemente, al igual que su contemporáneo boloñés Giorgio Morandi (1890-1964), Schiavoni fue “un hombre que, estando profundamente inserto en la vida cotidiana de su ciudad y de sus vecinos, buscó […] la pureza de su soledad y la desarrolló”. [1]
Lo cierto es que, seguramente obsesionado con problemas pictóricos y con los vaivenes de su enfermedad, solo encausó sus pinturas según los dictámenes surgidos en su laboratorio del alejado barrio Saladillo de Rosario, provincia de Santa Fe. Así, se convirtió en un outsider durante el transcurrir de ese agitado siglo, que también celebró la existencia de numerosos pintores y escritores “solitarios”; creadores “curtidos en el fracaso” como Paul Cézanne, Vincent Van Gogh, Morandi, Nicolas de Stäel y Mark Rothko. [2]
Schiavoni iba a tener una condición a favor: las posibilidades económicas con las que no contaron muchos de los artistas politizados de la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos de Rosario que, para sobrevivir, debieron tener un trabajo complementario, como fue el caso de Juan Grela. Esta posición lo unió, indudablemente, con artistas en su misma situación como Alfredo Guido y Manuel Musto. Ambos eran figuras pertenecientes también a una incipiente burguesía pudiente; ellos dirigieron su arte hacia los postulados americanistas, protectores de un nacionalismo que buscaba la diferenciación de Rosario con respecto a Buenos Aires, o a una mirada derivada del impresionismo, respectivamente. [...]


NOTAS

[1] Berger, John, “Giorgio Morandi”, El tamaño de una bolsa, Buenos Aires, Taurus, 2004, p. 149.
[2] Berger, John, op. cit., p. 150.

Fragmento del ensayo: "Augusto Schiavoni. El outsider del siglo de las vanguardias".
El texto completo se encuentra publicado en: Augusto Schiavoni, colección Pintores Argentinos, Buenos Aires, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2015, pp. 4-11.

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