[1] Por Nancy Rojas
El impacto provocado por aquel universo de
criaturas flameantes, presentado en Jack
Smith: a feast for open eyes[2] arrojó nuevas luces sobre
Linda Bler[3] y los monstruos y
monstruosidades del proyecto del cual fue protagonista entre 2006 y 2009.
Es también en ese mismo año y en el mismo
escenario geográfico, Londres, cuando se tropieza con John Waters, a quien ya admiraba
desde hacía tiempo y para quien Smith es el
único director de cine verdaderamente underground.[4] El encuentro, completamente
casual, se produce en la puerta de uno de los cines Odeon un 11 de septiembre
culminando con un selfie y un obsequio.
De las manos de Guzmán Waters recibe un regalo: un catálogo cuya tapa es un
primerísimo plano de la artista más
vomitiva de la historia.[5]
Citar estos acercamientos prodigiosos a dos
de los más grandes artífices del trash
fundamenta la necesidad de leer la obra de Mauro Guzmán a la luz de ciertas
culturas subterráneas -el cine experimental de los años 60, el teatro under argentino de los 80, las prácticas camp de los años 70 en adelante tanto queen como king- y de la
propagación libre de imágenes fundada en el éxito de aplicaciones y plataformas
online de difusión colaborativa.
Pasaron cinco años del último rodaje del
proyecto Linda Bler. Sus películas
siguen siendo insoportables. A costa de un método propio, han convertido al error en una cualidad autorizada y admirada. El error,
como también el expresionismo de los gritos desenfrenados, el vómito, las malas
traducciones y el papel celofán como mar son la clave de la fascinación que
provoca Linda Bler. La artista maldita que cambió el destino de una propuesta
formulada con las consignas del fracaso. Su trascendencia la convirtió en la
frustración de la filosofía looser
que alguna vez la había activado.
En esta primera exposición de Guzmán en
España, las nueve películas de dicho proyecto se exhiben junto con dos series
de piezas recientes, no menos perturbadoras: La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas y las
denominadas Obras insoladas.
La primera se halla atravesada por otro
fructífero encuentro. Fue hace unos pocos meses, cuando Guzmán descubrió una
nueva entidad vegetal con la cual entabló una relación fidedigna: la Guzmania. Planta perenne de la familia de las
Bromeliáceas, cuya característica biológica es el hermafroditismo. Su nombre
genérico, otorgado en honor de un Guzmán,[6] y su fisonomía le inspiraron
las imágenes propicias para la creación de videos, dibujos y fotografías donde
su propia identidad fuera nuevamente traficada.
Tal como sucedió con
Linda Bler y también con la videoinstalación Autocine Guzmán (2008),[7] La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas vuelve a
forjar un espacio de negociación con la ficción de la propia autobiografía.[8] Guzmán es y no es la
Guzmania. Y La Guzmania en tanto obra
es el escenario de una mascarada, una forma de impunidad
donde, bajo el velo de diferentes personajes, se oculta un sujeto barbudo, el
artista. Nos hallamos entonces ante una farsa que esta vez redobla la apuesta al
engaño a partir de la identificación inevitable entre el nombre de la planta y
el apellido de su dueño, su autor.
Todos los relatos de
esta producción videográfica objetan lo antitético. Proponen una personalidad
múltiple, un universo móvil donde el propio Guzmán, en tanto director y performer,
se trasviste y se vuelve intérprete de una serie de personajes genéricamente
inclasificables que tienen en común la barba y que hacen las acciones más
disparatadas: besar plantas de forma pasional y desesperada, robarlas, masturbarlas,
comer bananas, chuparlas. Las figuras específicas son, por un lado, una especie
de jeque amante y guardián de su harén, conformado por Guzmanias, y las
Guzmanias, muñecas vivientes, verdaderas musas surreales que yacen en una
imponente naturaleza tropical.
El guiño es, en este
caso, hacia las películas del cine mudo, pero también a un tropicalismo pastoso
y delirante. Lo que hace de estas piezas obras
excesivas, capaces de dar continuidad a ese imperio de la desmesura iniciado
con el proyecto Linda Bler y
continuado también en las Obras insoladas.
Éstas últimas fueron realizadas a partir de
procesos basados en investigaciones en torno al empleo de la imagen en diálogo
con aquellos dispositivos virtuales de transformación que están en boga. El
artista somete a las imágenes propias, obras de años anteriores, descartes y
fotos de archivo, a situaciones excesivas de manipulación para transponerlas al
ámbito de la post-producción. Las quema. Y con esa acción plantea una relación
análoga entre el límite al que puede llegar a elevarse la temperatura del color
y el grado de furor alcanzado por los conflictos climáticos causados por el
calentamiento global.
A nivel iconográfico, son, estas Obras insoladas una acumulación de
cuadros fotográficos homo-eróticos de carácter pop. Entre éstos se halla desde
el mítico beso entre Superman y Cristo, plasmado originariamente en La historia de amor más bella, más grande y
más heroica de todos los tiempos (2007) y ahora en cuatro fotografías de
distinta graduación tonal, hasta un conjunto de flores y retratos de encuadre
no convencional que dialogan con un repugnante Durazno salvaje.[9]
Las Obras
insoladas son fotografías estrictamente trash. En primer lugar, porque
guardan una sensibilidad de la
sobreinformación y de la sobreproducción baja.[10] Y luego, porque hablan de
una apología de lo residual impulsada por el amor
al exceso de visualidad. Escenarios convulsos y retorcidos, cuerpos masculinos sensuales y/o
moribundos y la materia prima vibrante hacen de este universo un paraíso de la impureza.
La misma impureza y hasta cierta obscenidad encontramos en Linda Bler y en La Guzmania.
Imágenes también incandescentes con las que su autor se reinventa lejos de la
fijeza, en el delirio outsider yendo y
volviendo hacia los límites, trasheándolos
y problematizándolos.
NOTAS
[1] Flaming creatures es el título de una de las obras más polémicas y
trascendentales del ícono de la escena under
neoyorkina de los años 60: Jack Smith.
[2] Una quincena de
films, eventos y simposios dedicados a Jack Smith, presentados en el ICA
(Institute of Contemporary Arts), Londres, del 7 al 18 de
septiembre de 2011.
[3] En 2006 Mauro Guzmán
se duplica, se traviste y se transforma dando luz a una figura emblemática, a
la que da a conocer con el nombre de Linda Bler. Este personaje, que
responde a la institución de un alter ego femenino en el campo del arte, protagonizará
las tituladas Trilogía del terror (2006-2008), Trilogía del amor
trágico (2008) y Trilogía animal (2009), del proyecto Linda Bler. Artista poseída. Tres
entregas fílmicas del sello Studio Brócoli que funcionan como eslabones de un
circuito determinado por el uso, el abuso y la fisura de ciertos mecanismos de
construcción de las artes visuales y el cine. www.proyectolindabler.studiobrocoli.com
[4] Mary Jordan,
entrevista con John Waters en: Jack Smith and the destruction of Atlantis,
EEUU, Tongue Press Productions, 2006.
[5] Roberta Valenti,
“Apéndice”, en: catálogo de la exposición Tríada
/ Proyecto Linda Bler. Artista poseída, Rosario, Argentina, museo Diario La
Capital, 23 de septiembre al 1° de noviembre de 2009.
[6] El español Anastasio
Guzmán, farmaceútico y coleccionista de objetos de historia natural.
[7] “La historia familiar
cuenta que en el año 1976, en un autocine de la ciudad de Mendoza, durante una
luna de miel no autorizada, Ana María Migliazzo de 31 años y Demetrio Guzmán de
39, encargaron a quien sería su primogénito en un autocine. La cigüeña era yo:
Mauro Guzmán (1977)”. Este pasaje forma parte del texto que acompaña la
instalación Autocine Guzmán, realizada
en 2008 y recompensada con el Primer Premio arteBA-Petrobras de Artes Visuales.
[8] Cf. Estrella de
Diego, No soy yo. Autobiografía,
performance y los nuevos espectadores, Madrid, Ediciones Siruela, 2011.
[9] Durazno salvaje, 2011, video color y sonido, 1 min 30 seg.
[10] Cf. Inés Katzenstein,
“Trash: una sensibilidad de la sobreinformación y de la sobreproducción baja”, en: Poéticas contemporáneas: Itinerarios en las artes visuales en la
Argentina de los 90 al 2010, Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes,
2010.
Publicado en en el marco de la exposición de Mauro Guzmán Linda Bler y otras obras insoladas, Madrid, La Fresh Gallery, 24 de abril al 30 de mayo de 2014. Enlace a la exposición y descarga del texto en pdf: click aquí.
Datos de la imagen: Mauro Guzmán, La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas, 2014, still, video transferido a DVD, color y sonido, 6 min 26 seg.
Datos de la imagen: Mauro Guzmán, La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas, 2014, still, video transferido a DVD, color y sonido, 6 min 26 seg.


















