El arte contemporáneo no puede ser contemplado únicamente bajo la aureola de esteticidad. Precisamente este es uno de los supuestos desplegados en los textos que componen esta publicación, desarrollados bajo la perspectiva de un horizonte acuoso. Una mirada donde la ondulación y la discontinuidad fueron clave para el abordaje de una serie de prácticas artísticas entendidas como expresiones de una estética corresponsal del gerundio. Como actos que, sucedidos a partir del siglo XXI, anticipan las experiencias actuales de tráfico entre la labor artística y la curaduría alimentando los procesos de contra-escritura del “Gran Arte”.
Diseño: Joaquina Parma
Traducción al inglés: Tamara Stuby
Corrección: Tomás Boasso
Año de publicación: 2024
Lanzamiento: 16/05/2025, en el marco de la exposición Rosario Congregacional, curada por Ángeles Ascúa, con un panel conformado por Ángeles Ascúa, Pablo Montini y Nancy Rojas en el Centro Cultural Parque de España, Rosario, Argentina.
viernes, 16 de mayo de 2025
Un horizonte acuoso. Ondulación y discontinuidad en el arte contemporáneo argentino
Publicado por la editorial Diego Obligado, este libro cuenta con una serie de ensayos donde la autora despliega un auspicioso análisis de las prácticas artísticas que tuvieron lugar a partir del siglo XXI:
miércoles, 19 de agosto de 2020
Toque de seda | El devenir libidinoso de la nueva muralla táctil
“El olor como forma vaporosa / vaporal (recuérdese Vick Vaporub) de una energía fuertemente libidinizada que pone en movimiento máquinas de recordaciones, de pensamientos, de fantasías”.
Néstor Perlongher [1]
En sueños o en estado de vigilia, aún no lo sabemos, hemos pasado a formar parte de una nueva muralla táctil que, entre otras peoridades, avanza años luz hacia cierta resequedad corporal.
El tiempo se volvió elástico y los motores de la SF[2] (sin ficción) se reactivaron como se activa el castañeo de un gato a punto de cazar su presa.
Como en el mundo silvestre, el olfato es el leitmotiv de una nueva espacialidad donde quienes sobreviven están adaptándose a la viralidad de la desmesura, expresada en las hazañas de ciertos monstruos.
En este hábitat humeante, los objetos avanzan, pero no podremos tocarlos salvo que se vuelvan de seda y así, solo así, quizás suavicen nuestro imaginario. E inclusive nos conviertan en verdaderas medusas capaces de experimentar la “espacialización (la trayectoria por los territorios y cuerpos)” y la “especialización (la erección de un punto ideal y máximo de gozo)”, en palabras de Perlongher.[3]
La muralla táctil ya existe, y por lo tanto es hora de hacer valer otro tipo de contacto. Llamémosle a esta alternativa “toque de seda”. Entonces, que los pelajes olientes sean de seda, que las lenguas, los cuerpos orgánicos y las pieles sean de seda. Que las geometrías tranquilizadoras sean de seda también. Porque en la seda puede hallarse el origen surreal del mundo. Si de seda fuéramos nos aunaríamos definitivamente con las especies silvestres para conspirar contra las grandes máquinas de exterminio de humanes y animales deviniendo entre retazos de tela.
En esta dislocación emblemática del sentido, “Toque de seda” es nuestra balada más externamente sintomática. Una muestra que, en este contexto particular, expone a las obras como si fueran capaces de devenir-con, de imaginar sugestiva y colectivamente otras alternativas de apreciación epidérmica. En esta sala, y también en nuestro humilde pensamiento figurativo, el magnetismo se vuelve una ley posible pese a la evidencia de los impedimentos.
¿Y las obras? ¿Se activarán sus imanes? ¿Se desplazarán fantasmagóricamente en el espacio hasta tocarnos?
De momento parecen estar ahí, inmóviles, suspendidas y mudas como alguna vez estuvieron los objetos del surrealismo.[4] A lo mejor se encuentren reviviendo las amenazas de bestias equivocadas, o simplemente de criaturas borradas por el solo hecho de haberse territorializado barrosas. O quizás estén mostrándonos su capacidad de auto-percepción-reconocimiento; potencial que según Donna Haraway tienen las palomas, los chimpancés, las urracas, los delfines y los elefantes,[5] si se los pone ante un espejo.
Hacia este limbo de supuestas vivencias animistas viaja esta muralla táctil paradójicamente palpable y contradictoriamente clausurante, adicta a un suspenso transgeográfico y transtemporal.
¡Toque de seda! Es la aclamación sudorosa y olorosa que promete introducirnos a un clima donde se juega a abandonar el dogmatismo de la visibilidad naturalista. Es nuestro lema para propiciar la entrada performativa a una sala como si se estuviera ingresando a un campo silvestre donde una serie de leopardos no amansados yacen quietos, donde los objetos se constituyen como textualidades metafóricas de lo poroso de la clandestinidad, donde ver, oler y tocar forman parte de un contrato inevitable. En este paisaje conviven el esteticismo gótico y trash (Shiva / Ork Gotik y El pelele) con la sensualidad pop y ominosa (Nina Kunan y Matías de la Guerra), el diseño de una tecnología eco-sexual (Victoria Papagni) con la invención de una eco-magia inter-especies (Trinidad Metz Brea).
Cabe señalar que los destellos de estas objetualidades ritualísticas y quimérico-teatrales provienen de una fluorescencia multi-sensorial. La misma que, en el campo de la cultura, viene defendiendo a raja tabla las necesarias condiciones de una otra surrealidad, y que refuerza la capacidad de estas piezas de generar “fabulaciones especulativas” para los largos intervalos del presente.
Nota: el proceso de escritura de este texto fue inspirado por las obras de les artistas de esta muestra y por las conversaciones que mantuvimos colectivamente a través de nuestras pantallas entre marzo y julio de 2020. También intervinieron fenómenos como la co-adopción de un felino, las lecturas en penumbra de los textos citados y de otros tantos que aún yacen en mi mesa de trabajo, la atención prestada a los diversos ciclos sobre arte y futuro en el marco de un período de confinamiento que aún continúa, el recuerdo permanente de las muestras sobre surrealismo de los últimos seis años y las cenas junto a series como Sense8, entre otros.
NOTAS
[1] “El deseo de pie” en: Néstor Perlongher, Prosa plebeya (Christian Ferrer y Osvaldo Baigorria comp.), Buenos Aires, Excursiones, 2013, pp. 132-133.
[2] Utilizo esta sigla en honor y a la vez como malversación de la que usa Donna Haraway en Seguir con el problema, para referirse a: ciencia ficción, fabulación especulativa, figuras de cuerdas, feminismo especulativo, hechos científicos y hasta ahora. Donna Haraway, Seguir con el problema. Generar parentesco en el Chthuluceno, Buenos Aires, Consonni, 2019.
[3] Néstor Perlongher, op. cit., p. 135.
[4] La muestra Le Surréalisme et l'objet puede operar como referencia de esta aseveración. Es una exposición que vi en el Centre Pompidou, en Paris, en 2014, de la cual conservo algunas fotos y el catálogo.
[5] Donna Haraway, op. cit., p. 43.
Texto curatorial publicado en el marco de la exposición Toque de seda, de Matías de la Guerra, Nina Kunan, Trinidad Metz Brea, Victoria Papagni, El Pelele y Ork Gotik, Buenos Aires, galería Quimera, desde el 19 de agosto de 2020. Enlace al Instagram de la galería: click aquí.
Flyer: Matías de la Guerra.
Nancy Rojas
NOTAS
[1] “El deseo de pie” en: Néstor Perlongher, Prosa plebeya (Christian Ferrer y Osvaldo Baigorria comp.), Buenos Aires, Excursiones, 2013, pp. 132-133.
[2] Utilizo esta sigla en honor y a la vez como malversación de la que usa Donna Haraway en Seguir con el problema, para referirse a: ciencia ficción, fabulación especulativa, figuras de cuerdas, feminismo especulativo, hechos científicos y hasta ahora. Donna Haraway, Seguir con el problema. Generar parentesco en el Chthuluceno, Buenos Aires, Consonni, 2019.
[3] Néstor Perlongher, op. cit., p. 135.
[4] La muestra Le Surréalisme et l'objet puede operar como referencia de esta aseveración. Es una exposición que vi en el Centre Pompidou, en Paris, en 2014, de la cual conservo algunas fotos y el catálogo.
[5] Donna Haraway, op. cit., p. 43.
Texto curatorial publicado en el marco de la exposición Toque de seda, de Matías de la Guerra, Nina Kunan, Trinidad Metz Brea, Victoria Papagni, El Pelele y Ork Gotik, Buenos Aires, galería Quimera, desde el 19 de agosto de 2020. Enlace al Instagram de la galería: click aquí.
Flyer: Matías de la Guerra.
viernes, 6 de octubre de 2017
La hipótesis del masturbador imbécil
Exposición colectiva en el estudio de Mauro Guzmán
Laprida 627, Rosario, Argentina
Inauguración: 6 de octubre de 2017
Cierre: noviembre de 2017
Artistas: Gustavo Cabrera, Bruce LaBruce, Mauro Guzmán, Brian Kenny, Leo Peralta, Gorka Postigo, Verónica Uguet y Dani Umpi
Autores de los manifiestos: Diego Bonzi, Diego de Aduriz y Duen Sacchi-Magdalena de Santo
Activación: Clara Miño
Diseño gráfico: Rafael Beltrán
Curaduría: Nancy Rojas
La hipótesis del masturbador imbécil opera como una alegoría viciosa del mostrismo. Como una exposición que pretende activar el sentido de un conjunto de obras y manifiestos, los cuales ponen en escena la existencia paralela de un activismo disidente y de una nueva plataforma de mostración queer difundida desde el interior de la cultura mainstream.
Considerando que la radicalidad del arte no se encuentra en las instituciones sino en la construcción de ficciones, LAHDMI, que cuenta con artistas de distintas nacionalidades y situaciones generacionales, se despliega sobre el fantasma de cierta cartografía erotizante, tropi-camp y pos-pornográfica, dentro de una casa. Construye un itinerario dispuesto a ficcionalizar un diálogo mutante y diacrónico, a través del tráfico de las imágenes y palabras de Diego Bonzi, Gustavo Cabrera, Diego de Aduriz, Bruce LaBruce, Mauro Guzmán, Brian Kenny, Leo Peralta, Gorka Postigo, Duen Sacchi, Magdalena de Santo, Verónica Uguet y Dani Umpi.
Discursivamente, este ensayo recupera el sentido de lo que metafóricamente Paul B. Preciado llamó La hipótesis del masturbador imbécil, para señalar la inscripción acrítica que tiene la pornografía, cuando es pensada como un código cerrado y repetitivo. Como si escribiera un manifiesto, y a expensas de recuperar en sus prácticas el porno, los dildos, la cultura BDSM, las estéticas butch/femme y drag King y el post-porno, Preciado advierte que quizás “haya llegado la hora de formular una ecología política general de la cultura interesada en re-evaluar la producción, la definición y el reciclaje de sus detritos culturales, así como de apostar por una posible revolución de objetos sexuales y masturbadores imbéciles, capaces de convertirse en productores subversivos y usuarios críticos de la pornografía”.
En efecto, en el marco de la realización de la Marcha del Orgullo LGBTI en Rosario y como antesala del proyecto Simposio Peluca, esta hipótesis formula un desvío posible para la activación de un pensamiento crítico en favor de la masturbación de los imbéciles, como figura y como palimpsesto político, estéticamente cursi y tendencioso. Como brújula que al día de hoy sigue marcando la hegemonía de códigos cómplices de la normalización del héteropatriarcado y de las tecnologías de género.
Este proyecto es posible gracias a la cortesía de La Fresh Gallery y del Festival Asterisco.
Cuenta con el apoyo de Espacio Santafesino y del Fondo Nacional de las Artes.
SITIO WEB DE LA EXPOSICIÓN / https://lahdmi.blogspot.com
FANZINE / Descargar acá
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La hipótesis del masturbador imbécil | Fanzine
Fanzine publicado en en el marco de la exposición La hipótesis del masturbador imbécil, con obras de Gustavo Cabrera, Bruce LaBruce, Mauro Guzmán, Brian Kenny, Leo Peralta, Gorka Postigo, Verónica Uguet y Dani Umpi, y manifiestos de Diego Bonzi, Diego de Aduriz, Duen Sacchi y Magdalena de Santo (artista invitada: Clara Miño). La muestra fue realizada en la casa-taller de Mauro Guzmán, en Rosario, desde el 6 de octubre a noviembre de 2017. Fue concebida como parte del proyecto Simposio Peluca.
Enlace al sitio web de la exposición: click aquí.
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LAHDMI: una hipótesis para pensar el tráfico del deseo como zona estético-performativa de disidencia
Por Nancy Rojas
Desde hace varios años que, en el mundo, los estudios queer forman parte de las prácticas curatoriales, diseminando numerosas perspectivas en torno a la representación del deseo, las relaciones sociales y políticas de poder dentro de la sexualidad y la crítica al sistema sexo-género.
En este contexto asoma como clave, y cada vez más influyente, un nuevo canon asociado a los usos del tacón y la peluca. Objetos que forman parte de una iconografía, que hoy pareciera señalar la necesidad de una discusión en torno a los trayectos y tácticas de activación-desactivación ideológica de producciones que en el pasado forjaban un espacio de discrepancia.
En este sentido, la apropiación de la metáfora de La hipótesis del masturbador imbécil opera como un Dimmer para divisar esta nueva fenomenología estética. Como una jalea para hacer de esta exposición una alegoría viciosa del mostrismo, poniendo en escena la existencia paralela de un activismo divergente y de una nueva plataforma de mostración queer difundida desde el interior de la cultura mainstream.
Cuando Paul B. Preciado advirtió el desprecio académico que suscita la pornografía, considerada como basura cultural, se jactó de aventar otro de sus derrames teóricos con lo que denominó La hipótesis del masturbador imbécil. Quería señalar la inscripción acrítica que tiene la pornografía, cuando es pensada como un código cerrado y repetitivo. Como si escribiera un manifiesto, y a expensas de recuperar en sus prácticas el porno, los dildos, la cultura BDSM, las estéticas butch/femme y drag King y el post-porno,[1] en su texto “Museo, basura urbana y pornografía”, señaló que quizás “haya llegado la hora de formular una ecología política general de la cultura interesada en re-evaluar la producción, la definición y el reciclaje de sus detritos culturales, así como de apostar por una posible revolución de objetos sexuales y masturbadores imbéciles, capaces de convertirse en productores subversivos y usuarios críticos de la pornografía”.[2]
Considerando que la radicalidad del arte no se encuentra en las instituciones sino en la construcción de ficciones, LAHDMI reflota esta hipótesis desplegándose sobre el fantasma de cierta cartografía erotizante, tropi-camp y pos-pornográfica. Dentro de una casa, construye un itinerario dispuesto a ficcionalizar un diálogo inestable y diacrónico, a través del tráfico de imágenes y palabras de artistas de distintas nacionalidades y situaciones generacionales.
En su manifiesto “Afrodita”, Diego Bonzi concibe al placer como capital colectivo. Como fuerza disruptiva en un contexto socio-político abatido por el necroliberalismo.
Su llamamiento al sudor se magnetiza en la mixtura de un somos variable, fundando un cóctel donde “la perla de puro plástico de cotillón” puede devenir “subversiva”.[3]
El espectro fronterizo de su manifiesto hace eco en el trabajo de Dani Umpi. Artista uruguayo cuyas compulsiones se cristalizan en piezas que abarcan la industria cultural, la cultura popular, la tradición drag y distintas expresiones artísticas.
En 2014, Umpi empezó a realizar sus Parangolés rígidos. Una serie de obras que, en sí mismas, trascienden su objetualidad cuando son activadas performativamente. El ímpetu intertextual de estas creaciones conduce directamente a la figura heroica del brasilero Hélio Oiticica, quien además de introducir el concepto-obra de Parangolé, abrió una ruta para revisar la noción de camp, acuñada por Susan Sontag en su célebre ensayo de 1964.[4] Fue Oticica quien en 1971, viviendo en Nueva York, usó el término tropicamp, “para caracterizar un elemento de resistencia a la gradual comercialización de las estéticas queer de la época”.[5]
Con esta herencia, la obra de Umpi invoca la pregunta sobre ¿cómo podemos interpelar hoy los usos que hace del camp, y también del trash, la historiografía de las prácticas artísticas latinoamericanas?
Es que si de algo se jacta LAHDMI es del uso de concepciones y materiales manipulables y disputables. En el work in progress de Gustavo Cabrera hay una insistencia en poner a los materiales en crisis, en ensayar modelos fugaces para un diario personal reservado a un vouyerismo afanoso de los flujos del homoerotismo. Efusiones candentes y explícitamente visibles en las producciones de Bruce LaBruce, Mauro Guzmán, Brian Kenny y Gorka Postigo.
El caso de LaBruce —cineasta, fotógrafo, escritor y artista con sede en Toronto– es significativo por la impronta que dejó en Argentina la circulación subterránea de The Raspberry Reich (2004), años después de ser estrenada. Una película que trata sobre alemanes de la izquierda moderna adoptando la cultura de los movimientos de la extrema izquierda de los años setenta. Se volvió Icónica en el ámbito de la pornografía gay de culto, habilitando paradójicamente la propagación de eslóganes como: "Masturbation is counter-revolutionary”.
El abordaje decisivo del cuerpo como materia política y visual y como pilar de desactivación de interpretaciones normalizadoras en torno al género, al sexo y la identidad también es un basamento de las fotografías de Mauro Guzmán. En ellas, la impronta pornográfica se halla sujeta a una idea de la masculinidad alterada, cuya genitalidad erecta se confunde entre los paisajes barrosos y fantasmales. Son imágenes cuya oscuridad consigna la probabilidad de un ocaso verde fluorescente, en un cosmos litoraleño.
“(…) fuego húmedo y a veces mojado en la boca pene vagina pechos y ano”.[6] Podemos decir que “Tres sexos”, de Diego de Aduriz, avanza alegóricamente sobre las fotos aquí mostradas.
En su texto, la deconstrucción del género no sólo es figurada sino también trasladada a visiones surrealistas que registran lo aparentemente indocumentado. Un mundo trans cuya sensualidad admite materias como piedra, metal y brillantina, y situaciones de misterio, caída libre y muerte gozoza.
Surrealidad y sexualidad conforman aquí una dialéctica presente en los trabajos de Leo Peralta, Gorka Postigo y Brian Kenny. Tres artistas que, a través de sus retratos, confabulan con lo monstruoso entre el refinamiento propio de un diseño de sí, la suntuosidad de la fotografía de moda y, específicamente en el caso de Kenny, el homoerotismo en su versión más fidedigna de la cultura mainstream. Por ende y a colación, en esta cartografía erotizante, tropi-camp y pos-pornográfica, ¿qué lugar ocupa el feminismo? ¿Hay un espacio para el lesboerotismo en el campo de la producción de imágenes? LADMI también formula estas preguntas, anunciando la inscripción de otra posible hipótesis para futuros ejercicios críticos.
La producción de Verónica Uguet puede ser visualizada bajo esta perspectiva.
La artista, que luego de viajar por Argentina y Bolivia adaptó su trabajo al consumo callejero y a las variables productivas que estos tránsitos le proveían (materiales, paisajes, rostros, arquitecturas y escenas historiográficas y sociales), hoy presenta una serie de dibujos en los que aparece, al igual que en sus poemas, una iconografía erótico-feminista. Un teatro, que visualizado en el contexto de sus itinerarios ambulantes y de la defensa de un alma libre y mutante, sintoniza con las claves del anticolonialismo presentes en los proyectos de Duen Sacchi y Magdalena de Santo. Pareja argentina de artistas, performers, escritoras, investigadoras, ex-filósofas y docentes, que vive en España.
En su texto-pancarta Populismo cuir, aparece una tradición literaria que vincula la emancipación, con la politización y las expresiones sexo afectivas.
“Quería llegar con vos por primera vez a la pirámide de Plaza de Mayo, salir del confort de cada manifestación lésbica para reunirnos en esos icónicos ladrillos blancos rebalsantes de historias”.[7]
A lo largo de este cuento, Sacchi-De Santo asumen el paradigma de la colectivización mediante imágenes que tienen a la manifestación como estética y como estela de la resistencia.
El deseo, el sudor y el placer, tanto en sus piezas como en el resto de las producciones de esta muestra, funciona como motor y como zona de divergencia, formulando un desvío posible para la activación de un pensamiento crítico. Un sudario teórico y visual que pretende discurrir sobre la masturbación de los imbéciles como figura posible y como palimpsesto político, estéticamente cursi y tendencioso. Como brújula que al día de hoy sigue marcando la hegemonía de códigos cómplices de la normalización del héteropatriarcado y de las tecnologías de género.
NOTAS
[1] Julia Masacesse, “Prólogo”, en: Posmuseo, Buenos Aires, Malba, 2017, pp. 14-15.
[2] Paul B. Preciado, “Museo, basura urbana y pornografía”, en: Posmuseo, op. cit., p. 45.
[3] Diego Bonzi, “Manifiesto Afrodita”, 2017, publicado en este fanzine y en el portal El Corán y el Termotanque.
[4] Susan Sontag, “Notas sobre lo camp”, en: Contra la interpretación, Madrid, Alfaguara, 1996, pp. 355-376.
[5] Max Jorge Hinderer Cruz, “TROPICAMP: Pre- y Pos-Tropicália. Algunas notas sobre el contexto de producción de Hélio Oiticica en 1971”, en: AAVV, Ur_versitat 2012. Lecturas recíprocas y alternativas de la modernidad, Valencia, Editorial Universitat Politècnica de València, 2013, p. 72.
[6] Diego de Aduriz, “3 sexos”, 2013, publicado en este fanzine y también por Ediciones Belleza y Felicidad, Buenos Aires.
[7] Duen Sacchi y Magdalena de Santo, Populismo Cuir, 2017, Pancarta, ficción Social.
Texto curatorial publicado en en el marco de la exposición La hipótesis del masturbador imbécil, con obras de Gustavo Cabrera, Bruce LaBruce, Mauro Guzmán, Brian Kenny, Leo Peralta, Gorka Postigo, Verónica Uguet y Dani Umpi, y manifiestos de Diego Bonzi, Diego de Aduriz, Duen Sacchi y Magdalena de Santo (artista invitada: Clara Miño). La muestra fue realizada en la casa-taller de Mauro Guzmán, en Rosario, desde el 6 de octubre a noviembre de 2017. Fue concebida en el marco del proyecto Simposio Peluca.
NOTAS
[1] Julia Masacesse, “Prólogo”, en: Posmuseo, Buenos Aires, Malba, 2017, pp. 14-15.
[2] Paul B. Preciado, “Museo, basura urbana y pornografía”, en: Posmuseo, op. cit., p. 45.
[3] Diego Bonzi, “Manifiesto Afrodita”, 2017, publicado en este fanzine y en el portal El Corán y el Termotanque.
[4] Susan Sontag, “Notas sobre lo camp”, en: Contra la interpretación, Madrid, Alfaguara, 1996, pp. 355-376.
[5] Max Jorge Hinderer Cruz, “TROPICAMP: Pre- y Pos-Tropicália. Algunas notas sobre el contexto de producción de Hélio Oiticica en 1971”, en: AAVV, Ur_versitat 2012. Lecturas recíprocas y alternativas de la modernidad, Valencia, Editorial Universitat Politècnica de València, 2013, p. 72.
[6] Diego de Aduriz, “3 sexos”, 2013, publicado en este fanzine y también por Ediciones Belleza y Felicidad, Buenos Aires.
[7] Duen Sacchi y Magdalena de Santo, Populismo Cuir, 2017, Pancarta, ficción Social.
Texto curatorial publicado en en el marco de la exposición La hipótesis del masturbador imbécil, con obras de Gustavo Cabrera, Bruce LaBruce, Mauro Guzmán, Brian Kenny, Leo Peralta, Gorka Postigo, Verónica Uguet y Dani Umpi, y manifiestos de Diego Bonzi, Diego de Aduriz, Duen Sacchi y Magdalena de Santo (artista invitada: Clara Miño). La muestra fue realizada en la casa-taller de Mauro Guzmán, en Rosario, desde el 6 de octubre a noviembre de 2017. Fue concebida en el marco del proyecto Simposio Peluca.
Enlace al sitio web de la exposición y descarga del fanzine en pdf: click aquí.
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miércoles, 18 de mayo de 2016
Curaduría expandida en el horizonte institucional de la contingencia
"Curaduría expandida en el horizonte institucional de la contingencia". Texto publicado en: Federico Baeza et al., Oasis: afinidades conocidas e insospechadas en un recorrido por la producción artística de nuestro tiempo, Buenos Aires, Fundación arteBA, 2016, pp. 99-121.
martes, 1 de septiembre de 2015
Ten cuidado / Ciclo El borde de sí mismo
Dirección: Mauro Guzmán
Intérpretes: Nancy Rojas, Luciano Ciarrocca, Mauro Guzmán
Libreto: Nancy Rojas
Escenografía: Mauro Guzmán
Visuales | Fotografía: Rafael Beltrán
Funciones: 04/09 20.00 hs. | 05/09 16.00 hs. | 06/09 18.30 hs. | 10/09 20.00 hs. | 11/09 18.30 hs.
Funciones: 04/09 20.00 hs. | 05/09 16.00 hs. | 06/09 18.30 hs. | 10/09 20.00 hs. | 11/09 18.30 hs.
En el marco del ciclo El borde de sí mismo. Ensayos entre el teatro y las artes visuales | Jérôme Bel (Francia), Ariel Farace (Argentina), Bruno Gruppalli & Daniel Joglar (Argentina), Mauro Guzmán & Nancy Rojas (Argentina), Silvio Lang (Argentina), Richard Maxwell (Estados Unidos), Liliana Porter (Argentina), Rubén Szuchmacher (Argentina) | Curaduría: Javier Villa y Alejandro Tantanian | Del 14/08 al 27/09 de 2015 | Museo de Arte Moderno de Buenos Aires | Av. San Juan 350 - Buenos Aires - Argentina
Ten cuidado es un proyecto que toma al género del biodrama como punto de partida, interpelado por la idea de la biografía como ficción generadora de una puesta en escena expandida. [*]
Se trata de un ensayo escénico constituido por una suma de textos basados en la historia personal de una agente del campo del arte, documentos de archivo, acciones e imágenes cinematográficas interpretadas en voz alta. Un work in progress con flashbacks subjetivos, alusivos a cierto escenario artístico y socio-cultural argentino, que expone la pulsión entre construcción y quebrantamiento de una identidad familiar, social y de género.
En escena, una curadora, ensayista y productora de arte asume el rol de intérprete. Es dirigida y, por ende, situada en un espacio de negociación con su propia biografía. Dispone su cuerpo para jugar narrativamente con los aspectos de la identidad, atravesando diferentes tópicos que van desde la propiedad del nombre como alegoría de una autoría inestable hasta la relación entre poder y desigualdad.
Tácticamente, la propuesta procura ahondar en complejidades escénicas experimentales e inconclusas, haciendo de la performance un módulo de alteración espacial, dispuesto a subvertir la actuación guionizada.
Conceptualmente, en tanto presentada dentro de un museo, esta producción habla de la curaduría como manifiesto y como drama, y también del drama como curaduría. Dentro y fuera de estos límites, explora los alcances de la interpretación y la dirección teatral como fases experimentales de lo curatorial.
Se trata de un ensayo escénico constituido por una suma de textos basados en la historia personal de una agente del campo del arte, documentos de archivo, acciones e imágenes cinematográficas interpretadas en voz alta. Un work in progress con flashbacks subjetivos, alusivos a cierto escenario artístico y socio-cultural argentino, que expone la pulsión entre construcción y quebrantamiento de una identidad familiar, social y de género.
En escena, una curadora, ensayista y productora de arte asume el rol de intérprete. Es dirigida y, por ende, situada en un espacio de negociación con su propia biografía. Dispone su cuerpo para jugar narrativamente con los aspectos de la identidad, atravesando diferentes tópicos que van desde la propiedad del nombre como alegoría de una autoría inestable hasta la relación entre poder y desigualdad.
Tácticamente, la propuesta procura ahondar en complejidades escénicas experimentales e inconclusas, haciendo de la performance un módulo de alteración espacial, dispuesto a subvertir la actuación guionizada.
Conceptualmente, en tanto presentada dentro de un museo, esta producción habla de la curaduría como manifiesto y como drama, y también del drama como curaduría. Dentro y fuera de estos límites, explora los alcances de la interpretación y la dirección teatral como fases experimentales de lo curatorial.
[*] Surgió en el marco del seminario-taller de Biodrama, dictado por Vivi Tellas en Rosario, en 2013, organizado por el Centro Cultural Parque España/AECID y La Comedia Teatro Municipal de Rosario.
Entradas: en la recepción del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires o en Alternativa Teatral (www.alternativateatral.com)
Mas información sobre el ciclo: http://www.buenosaires.gob.ar/noticias/el-borde-de-si-mismo-ensayos-entre-el-teatro-y-las-artes-visuales

jueves, 25 de septiembre de 2014
La curaduría como modalidad discursiva: convergencias entre la práctica curatorial y artística

Dictado por Nancy Rojas en el marco del Programa de talleres y seminarios del Fondo Nacional de las Artes
25, 26 y 27 de Septiembre de 2014
Mac (Museo de Arte Contemporáneo)
Zuviría 90, ciudad de Salta, Argentina
Presentada como uno de los avatares de la cultura contemporánea, actualmente la curaduría opera como una práctica cuyos límites suelen desdibujarse cuando el campo de actuación transmuta hacia otras dimensiones.
Una serie de proyectos curatoriales disponen el perfil mutante de la curaduría como una anti-disciplina, como una modalidad de “producción artística” que incorpora investigación, creación y gestión para mostrar sus alcances como tendencia en vías de reformulación.
domingo, 13 de abril de 2014
Linda Bler y otras obras insoladas
Linda Bler y otras obras insoladas | Mauro Guzmán
Comisaria: Nancy Rojas
Inauguración: 24 de abril de 2014, 19 h
Cierre: 30 de mayo de 2014
La Fresh Gallery
Conde de Aranda, 5 - 28001 - Madrid
Linda Bler y otras obras insoladas es la primera exposición de Mauro Guzmán en España. Presenta al conocido proyecto Linda Bler. Artista poseída junto a las piezas inéditas de La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas y algunas producciones realizadas a partir de procesos de insolación. Procesos basados en investigaciones en torno al empleo de la imagen en diálogo con plataformas virtuales, donde se somete a las imágenes propias de archivo a situaciones excesivas de manipulación para transponerlas al ámbito de la post-producción. Procesos donde la acción de quemar las imágenes es concebida a partir de la relación análoga entre la temperatura desbordante de los colores y el frenesí de los conflictos climáticos. Las obras del proyecto Linda Bler y las fotografías, dibujos y videos de Guzmán aquí reunidos exploran la naturaleza febril del color, el cuerpo y la iconografía bajo el umbral del trash, el pop y las estéticas queer. Tanto en La Guzmania como en Linda Bler, estos universos visuales son extremados en el uso del retrato como instrumento al servicio del tráfico de la propia identidad.
Acerca de Linda Bler
En 2006 Mauro Guzmán se duplica, se traviste y se transforma dando luz a una figura emblemática, a la que da a conocer con el nombre de Linda Bler. En sus intenciones no está el propósito de usar un sobrenombre, sino la creación de un personaje cuyo epígrafe de artista poseída –con referencia al papel de la actriz Linda Blair en El exorcista- responde a la institución de un alter ego femenino en el campo del arte. Encarnado por el autor, este fenómeno protagoniza las tituladas Trilogía del terror (2006-2008), Trilogía del amor trágico (2008) y Trilogía animal (2009). Tres entregas fílmicas del sello Studio Brócoli, que funcionan como eslabones de un circuito determinado por el uso, el abuso y la fisura de ciertos mecanismos de construcción de las artes visuales y el cine.
www.proyectolindabler.studiobrocoli.com
Comisaria: Nancy Rojas
Inauguración: 24 de abril de 2014, 19 h
Cierre: 30 de mayo de 2014
La Fresh Gallery
Conde de Aranda, 5 - 28001 - Madrid
Linda Bler y otras obras insoladas es la primera exposición de Mauro Guzmán en España. Presenta al conocido proyecto Linda Bler. Artista poseída junto a las piezas inéditas de La Guzmania & el amante de las hiedras hermafroditas y algunas producciones realizadas a partir de procesos de insolación. Procesos basados en investigaciones en torno al empleo de la imagen en diálogo con plataformas virtuales, donde se somete a las imágenes propias de archivo a situaciones excesivas de manipulación para transponerlas al ámbito de la post-producción. Procesos donde la acción de quemar las imágenes es concebida a partir de la relación análoga entre la temperatura desbordante de los colores y el frenesí de los conflictos climáticos. Las obras del proyecto Linda Bler y las fotografías, dibujos y videos de Guzmán aquí reunidos exploran la naturaleza febril del color, el cuerpo y la iconografía bajo el umbral del trash, el pop y las estéticas queer. Tanto en La Guzmania como en Linda Bler, estos universos visuales son extremados en el uso del retrato como instrumento al servicio del tráfico de la propia identidad.
Acerca de Linda Bler
En 2006 Mauro Guzmán se duplica, se traviste y se transforma dando luz a una figura emblemática, a la que da a conocer con el nombre de Linda Bler. En sus intenciones no está el propósito de usar un sobrenombre, sino la creación de un personaje cuyo epígrafe de artista poseída –con referencia al papel de la actriz Linda Blair en El exorcista- responde a la institución de un alter ego femenino en el campo del arte. Encarnado por el autor, este fenómeno protagoniza las tituladas Trilogía del terror (2006-2008), Trilogía del amor trágico (2008) y Trilogía animal (2009). Tres entregas fílmicas del sello Studio Brócoli, que funcionan como eslabones de un circuito determinado por el uso, el abuso y la fisura de ciertos mecanismos de construcción de las artes visuales y el cine.
www.proyectolindabler.studiobrocoli.com
lunes, 24 de junio de 2013
Nancy Foundation Tumblr
Nancy Foundation es mi Tumblr.
Una plataforma que acabo de crear bajo el formato de un archivo personal y público de imágenes, videos, speeches, entrevistas, textos, escenas de películas, personas, libros, temas, referencias y muchas otras cosas que recopilo y edito de blogs, páginas y publicaciones.
Es también una forma caprichosa de ordenar mis pensamientos e intereses en categorías.
Un lugar para situar mi método ideológico de "copy and paste".
Un universo para abordar mi práctica curatorial.
Un sitio íntimo y caótico que se volvió indispensable para pensar, desarrollar y llevar a cabo mis proyectos y works in progress individuales y colectivos.
martes, 21 de mayo de 2013
Acerca del proyecto UM UND UM DIE ZUKUNFT
En 2011 Studio Brócoli comenzó a trabajar en esta pieza escénica junto con Paula Fernández y Anabel Martin, con la idea de hacer confluir lenguajes como el teatro, el cine, la performance, la danza y el objeto escultórico.
En este marco, UM UND UM DIE ZUKUNFT se ha constituido como proyecto de investigación en torno a las disciplinas artísticas que trabajan con el cuerpo, los objetos y el espacio.
El objetivo ha sido poner en práctica el método de trabajo de Studio Brócoli intentando corromper ciertos esquemas de narración y poniendo en el centro de la escena al cuerpo en movimiento en tensión con la abstracción.
Paralelamente, UM UND UM DIE ZUKUNFT se ha formulado como propuesta curatorial para pensar lo escénico desde una perspectiva performativa. Mirada que cuenta con numerosos antecedentes y que permite abandonar ciertas convenciones acerca del hecho teatral, para ubicarnos en un terreno determinado no sólo por las prácticas artísticas sino también por metodologías y líneas de trabajo procedentes de otros campos.
Se ha planteado como un modo de abordar el arte a partir del cuerpo como máquina de interpretar, inscripto en las discusiones sobre los límites del teatro y la performance extendidas de los años 60 en adelante.
En este sentido, UM UND UM DIE ZUKUNFT muestra al teatro como un módulo a editar y a la performance como una manera de replantear las estructuras disciplinares del ámbito cultural.
Ensaya y teoriza en torno a la realización escénica como lugar de producción de acontecimiento, como espacio de transacciones, apropiaciones y renovaciones, de tensiones entre la prueba y el resultado final.

UM UND UM DIE ZUKUNFT (alrededor el futuro) | Performance: Paula Fernández Besso - Anabel Martin | Dirección: Mauro Guzmán | Curaduría y producción: Nancy Rojas | Asistencia de dirección: Rocío Martin | Diseño y producción de vestuario: Nicolás Biolatto | Composición musical y performance sonora: Diego Liñan | Fotografía y Diseño gráfico: Georgina Ricci | Registro videográfico: Conrado Gonzalo | Registro fotográfico de funciones en el CEC y en La Toma: Gastón Miranda, Ani Emón Ferri | Estreno: 11 de Mayo de 2013 - CEC (Centro de Expresiones Contemporáneas de Rosario) - Argentina. Sitio web: click aquí.
jueves, 24 de mayo de 2012
Ciclo La trastienda del curador / Edición V

La curaduría como tendencia productiva: del espacio oficial al ámbito privado y viceversa
Considerada como uno de los avatares de la cultura contemporánea, actualmente la curaduría opera como una práctica cuyos límites suelen desdibujarse cuando el campo de actuación transmuta hacia otras dimensiones.
En esta conferencia presento una serie de proyectos curatoriales, que muestran el perfil mutante de la curaduría como una anti-disciplina, como una modalidad de “producción artística” que incorpora investigación, creación y gestión para revelar sus alcances como tendencia en vías de reformulación.
En esta conferencia presento una serie de proyectos curatoriales, que muestran el perfil mutante de la curaduría como una anti-disciplina, como una modalidad de “producción artística” que incorpora investigación, creación y gestión para revelar sus alcances como tendencia en vías de reformulación.
Jueves 24 de mayo de 2012 - 18.30 a 20 hs.
Cedip (Centro de Documentación, Investigación y Publicaciones del Centro Cultural Recoleta) - Junín 930 - Buenos Aires - Argentina
Ciclo organizado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte y el Centro Cultural Recoleta.
Cedip (Centro de Documentación, Investigación y Publicaciones del Centro Cultural Recoleta) - Junín 930 - Buenos Aires - Argentina
Ciclo organizado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte y el Centro Cultural Recoleta.
viernes, 11 de mayo de 2012
Fader. Imágenes y contrapuntos
Las obras de Fernando Fader pertenecientes a la colección del museo Castagnino+macro fueron incorporadas durante los años donde se cristalizaron los debates que abrieron camino al desarrollo del arte moderno en Argentina.
Fechadas entre 1905 y 1926, estas pinturas constituyen el punto de partida de una exposición que indaga sobre algunas de las tramas, debates y correspondencias del arte en nuestro país en los comienzos del siglo XX. La puesta curatorial se completa con una selección de piezas de autores que también protagonizaron esta instancia decisiva para la formación del campo artístico argentino.
Cabe señalar, en primer término, que los artistas incluidos se circunscriben históricamente a una pregunta recurrente en aquellos años: ¿qué es lo nacional en arte? Una inquietud que perduró en los discursos de críticos e historiadores, y que aquí aparece desplegada para ofrecer un panorama recortado pero complejo. Pues fueron diferentes las vertientes de la búsqueda de la argentinidad que llevó a los creadores de entonces a asumir, a través de géneros como el paisaje, el retrato, el desnudo o la naturaleza muerta, posiciones estéticas e ideológicas contrastadas del llamado nacionalismo cultural.
Es inevitable mencionar dentro de esta muestra las resonancias del grupo Nexus considerando la presencia de varios de sus integrantes (el propio Fader, Martín Malharro, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Carlos Ripamonte y Pío Collivadino). Pero el intento es ir más allá de los focos tradicionalistas y advertir también, a través de piezas emblemáticas como las pertenecientes a la serie de La vida de un día, otras preocupaciones latentes en dicha época que dieron cabida a discusiones específicamente estéticas.
En este sentido, el diálogo aquí expuesto entre Fader y figuras como Malharro, Eduardo Sívori, Ramón Silva, De Quirós, Ernesto de la Cárcova, Walter de Navazio, Manuel Musto y Collivadino, nos acerca a esa zona de la colección útil para mostrar procesos arraigados en los aportes del impresionismo. Son, justamente estos autores, los que han engendrado en este ámbito un interés por los efectos de la luz en función de conceptos pictóricos fundadores de rasgos sensoriales en el lienzo.
La tentativa de plasmar la impresión visual, el momento, es una constante de varios de los paisajes de los artistas recién nombrados. Clásicos como La mañanita, de Fader, Nocturno, de Malharro, Arco Iris, de Sívori, Palermo, de Silva y Álamos de De Navazio hoy figuran como creaciones arquetípicas del museo en este plano. Son cuadros indicadores ya sea de un espacio vibrante o bien de un temperamento romántico que en casos como en el Nocturno de Malharro deriva lógicamente hacia una atmósfera simbolista.
Entre los retratos exhibidos, el de Emilio Pettoruti brinda una versión confrontada tanto con los mencionados paisajes como con los desnudos de Fader, Alfredo Guido y Musto. En la vereda de un nacionalismo asociado a una actitud más cosmopolita, en los años 20 Pettoruti se identificó con el concepto de lo nuevo. En tanto introductor del cubismo en Argentina, instaló el camino hacia la abstracción instaurando un espacio en sintonía con los postulados de las vanguardias europeas. El pintor Xul Solar fue realizado en 1920. Aquí Pettoruti abogó por la utilización de formas geométricas superpuestas que evocan los rasgos del retratado a través de un contraste de tintes acentuado por la modulación de la luz.
En La paz moderna de José Malanca también se lee una búsqueda constructiva, que confluye en la estructuración geométrica de formas alusivas a un paisaje oriundo de Bolivia. En el marco de un postimpresionismo de raíz americana, este autor trabajó cada plano del cuadro recurriendo a una paleta de colores intensos y aplicando la técnica del puntillismo, reflejando así su afinidad con el italiano Giovanni Segantini.
Dentro de este compendio de imágenes y contrapuntos, los desnudos de Alfredo Guido y Manuel Musto proponen puntos de vista diferenciados, no sólo con relación a la temática y al lenguaje sino también porque aportan una mirada local del arte moderno. Junto con Augusto Schiavoni, estos artistas rosarinos se destacan dentro del desarrollo de los modernismos en la plástica argentina.
Entre los lineamientos estéticos de Fader y la tendencia hacia la abstracción de Pettoruti, Schiavoni irrumpió con una perspectiva intimista, en cierto modo aislada, pero sólida en cuanto a la adopción de un sistema de producción alejado de cualquier pretensión naturalista y reservado a la construcción de un relato propio.
El camino que transitó su obra durante las primeras décadas del siglo XX se caracterizó por el culto al dibujo, a la línea, y por la elección de una paleta sobria y reducida que compuso en planos apenas modulados. Asimismo, sus realizaciones materializaron claras referencias primitivistas a través de una simplificación formal tendiente a diluir la idea de volumen.
Musto es otro exponente que surgió entre aquellos dos polos señalados. En la muestra se presentan dos óleos de su autoría: Mañana de Otoño y El descanso de la modelo. Dos casos singulares para revisar la valoración que la crítica de la época hizo de sus paisajes en detrimento de su trabajo con la figura humana. Es que existe una gran diferencia en el tratamiento de ambos. “En el primero jugaba con la luz y con la división de la paleta en toques que fragmentaban la superficie para captar el instante particular, ese estado transitorio de la naturaleza que pronto se desvanecería (…) En los desnudos puede advertirse la morosidad del pincel recorriendo la superficie de la piel: predominan el detenimiento y el encuadre para mostrar cuerpos extendidos de modelos descansando”.1
En otro desnudo, La chola de Alfredo Guido, aparece otro tipo de resolución con respecto a la confección de la figura humana. “Si Musto podría remitir a Gauguin o a Matisse, Guido lo hace a la tradición española de la maja desnuda de Goya (…)”.2 Premiada en el Salón Nacional de Buenos Aires en 1924, e incorporada en esta colección en 1925, esta pintura pondera el carácter americanista que definió a otra de las posturas nacionalistas de nuestro país, poniendo de manifiesto una forma de conjugar la apropiación de la iconografía indígena con el reciclaje de elementos de la estética colonial.
Esta versión del nacionalismo de Guido, difundida también a través de su trabajo como co-director de la revista de El Círculo entre 1923 y 1925, se enmarcó en las ideas que Ricardo Rojas plasmó en Eurindia intentando conformar un programa de acción en respuesta al fenómeno de la inmigración. Rojas proponía a la fusión y a la síntesis como operaciones que permitirían superar los vaivenes entre indianismo y exotismo en una totalidad armónica.3 Algo que subyace en esta imagen, donde aparece una mujer acompañada por un plato de frutas tropicales descansando sobre telas estampadas cuyos motivos rememoran los diseños de Gustav Klimt al mismo tiempo que remiten a tejidos norteños.
Frente a estos desnudos, el de Fader, fechado en 1921, completa este itinerario desplegado entre la producción al aire libre, plasmada en los paisajes, y la pintura dentro del taller.
Los desnudos de Fader nacieron justamente como consecuencia de su necesidad de suspender las incursiones al aire libre por su estado de salud y por las condiciones climáticas. Con empastes y pinceladas sólidas, el que pertenece a esta colección pone en escena otro de los modos del arte moderno: el expresionismo. Una estética que asocia a este pintor con las vanguardias alemanas, y que también se descubre en su Autorretrato de 1925.
De alguna manera, el recorte ensayado en esta exhibición se definió con el afán de mostrar aquella batalla por la modernidad que en los primeros decenios del siglo XX quedó librada principalmente en el paisaje, el desnudo y el retrato. Más allá de los lineamientos aquí esbozados, cabe subrayar que estas piezas de la colección Castagnino+macro abordan también otros conceptos estéticos cardinales para leer nuestra historia del arte que en esta instancia no han sido remarcados. En este caso, preferimos centrar la mirada en figuras que junto con Fader nos permitieran reconstruir un relato parcial en torno a ciertas formas, temáticas y tácticas que, entre otras, han sentado las bases para poner en crisis los parámetros de la figuración naturalista en el marco de la afirmación de un nacionalismo cultural que tiñó las discusiones de entonces. En diversas claves, esta crisis ha sido la que fomentó un espacio para el nacimiento de una conciencia sobre la pintura como lenguaje y como fundamento ideológico de posicionamientos artísticos sujetos a nuevas investigaciones.
N. R. mayo de 2012
[1] Giunta, Andrea, “Aislados y malditos: la modernidad hecha ficción”, en: AA.VV., La Sociedad de los Artistas. Historias y debates de Rosario, Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino, 2004, p. 38.
[2] Ibídem.
[3] Armando, Adriana, “Entre los Andes y el Paraná: La Revista de El Círculo de Rosario”, Cuadernos del CIESAL, año 4, núm. 5, Rosario, UNR, 1998, p. 82.
Texto publicado en el catálogo de la exposición Fader y sus contemporáneos, San Juan, Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, curaduría de Fernando Farina y Nancy Rojas, 11 de mayo a fines de junio de 2012, pp. 24-40.
martes, 13 de septiembre de 2011
Concepto espacial Vol. 1
Fondo Nacional de las Artes Alsina 673, Buenos Aires, Argentina
Inauguración: 13 de septiembre de 2011
Cierre: 11 de octubre de 2011
Artistas: Raúl Flores, Luciana Paoletti, Cecilia Szalkowicz, Sofía Bohtlingk, Mauro Guzmán, Marcelo Galindo y Nicolás Mastracchio
Curaduría: Nancy Rojas
Concepto espacial es un proyecto de curaduría en serie, pensado a partir de la tradición espacialista instaurada por Lucio Fontana en el siglo XX.
Frente al desafío de poner en jaque el desarrollo del concepto de espacio en las imágenes actuales, hace hincapié en aquellos discursos que procesan anárquicamente dicha noción desde diferentes campos de pensamiento y producción.
Solamente una premisa se repite en la puesta en práctica de esta idea-programa: la imposición de un eje. Una especie de pista que tiende a operar como relato moderador exponiendo datos indicadores de otras dimensiones en cada instancia de trabajo.
Pautas del proyecto:
1. A modo de código, una pieza de carácter ajeno intervendrá el campo expositivo impactando sobre su perfil visual narrativo.
2. La naturaleza reguladora de esta pieza con relación al resto deberá permitir la fluidez de una versión desplazada de la denominada guerra de las imágenes.1
3. Serán, éstos, combates ya sea moderados o desequilibrados, diseñados para advertir la presencia de conceptos espaciales producidos con lenguajes actuales.
4. Cada resultante será considerada un terreno ávido para la proyección de planteos estéticos curatorialmente empíricos y divergentes.
5. Estos planteos quedarán supeditados a los factores dominadores de cada conjunto de obras.
Volúmen 1
Punto de referencia:
“[…] he aquí mi búsqueda más allá del plano usual del cuadro, hacia una nueva dimensión. El espacio. Un gesto de ruptura con los límites impuestos por la costumbre, por los usos, por la tradición, pero —que sea claro- madurada en el honesto conocimiento de la tradición, en el uso académico del escalpelo, del lápiz, del pincel, del color.
Hace tiempo, un cirujano que vino a mi estudio me dijo que ‘esos agujeros’ podía hacerlos él perfectamente. Le contesté que yo también sé cortar una pierna, pero después el paciente muere. Si la corta él, en cambio, el asunto es distinto. Fundamentalmente distinto.” 2
Desarrollo:
La proyección de un partido de tenis femenino de los años 703 opera como código inicial de esta partida curatorial.
Dentro de un espectro heterogéneo, la propuesta especula con obras de siete artistas que, a través de la fotografía, el video, la pintura, el objeto y la instalación, desarrollan discursos de distinta índole creando ámbitos propios de circulación narrativa y conceptual.
Espacios expansivos, inestables, fluidos, articulados, estáticos y opresivos —categorías de la Arquitectura- aparecen expresados en este despliegue de contenidos abiertos respaldado por el espíritu de la tradición espacialista.
En este sentido, se ha pensado en los tagli como una faltante codiciada pero también en ciertas escenas cinematográficas que harían eco de una visualidad fragmentada.
El contexto ha forjado la necesidad de pensar cada obra-núcleo en función de una disposición que permita ahondar en la posibilidad de una espacialidad organizada en torno a los vicios de la mirada ilusionista. Aquella que es capaz de evocar el artificio y la venida de nuevas dimensiones.
En la era del 3D, de eso trata esta puesta en escena. Y también de un presente que sincroniza con esos tantos niveles de ficción que los espectadores crean y reinventan para salvar al mundo de las realidades adversas.
En este caso, Raúl Flores, Cecilia Szalkowicz, Luciana Paoletti, Nicolás Mastracchio, Mauro Guzmán, Sofía Bohtlingk y Marcelo Galindo son los encargados de recalar en la idea de la ilusión como argumento y de la acción como basamento. Situaciones, ambas, trasladables a aquel histórico partido de tenis y a cualquier relación que implique desplazamientos, coexistencia, enfrentamientos, utopías y la irradiación de múltiples dimensiones en el espacio.
NOTAS
[1] Idea introducida por Serge Gruzinski en su libro La guerra de las imágenes. De Cristóbal Colón a Blade Runner (1492-2019), México, Fondo de Cultura Económica, 2003 (primera edición: 1990).
[2] Lucio Fontana, fragmento del artículo “Defiendo mis tajos”, publicado originalmente en: Una domanda sull'arte contemporanea. Perchè non capiamo?, en La Nazione, Florencia, 24 de junio de 1966, Supplemento núm. 1 - L'uomo - le arti - il sapere, p. 21.
[3] Martina Navratilova vs. Chris Evert. Partido final del Campeonato de Wimbledon 1978, en la categoría individual femenino.
Curaduría: Nancy Rojas
Concepto espacial es un proyecto de curaduría en serie, pensado a partir de la tradición espacialista instaurada por Lucio Fontana en el siglo XX.
Frente al desafío de poner en jaque el desarrollo del concepto de espacio en las imágenes actuales, hace hincapié en aquellos discursos que procesan anárquicamente dicha noción desde diferentes campos de pensamiento y producción.
Solamente una premisa se repite en la puesta en práctica de esta idea-programa: la imposición de un eje. Una especie de pista que tiende a operar como relato moderador exponiendo datos indicadores de otras dimensiones en cada instancia de trabajo.

Delante: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, fotografía enmarcada / Sin título, 2010, fotografía enmarcada / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón. Detrás: Nicolás Mastracchio / Memento Mori, 2011, c-print / Espejo, 2011, DVD color- 39" en loop.

Centro: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón / Sin título, 2010, fotografía, marco con pie. Pared lateral: Nicolás Mastracchio / Memento Mori, 2011, c-print / Espejo, 2011, DVD color- 39" en loop.
Pared fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.
Pared fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.
Pautas del proyecto:
1. A modo de código, una pieza de carácter ajeno intervendrá el campo expositivo impactando sobre su perfil visual narrativo.
2. La naturaleza reguladora de esta pieza con relación al resto deberá permitir la fluidez de una versión desplazada de la denominada guerra de las imágenes.1
3. Serán, éstos, combates ya sea moderados o desequilibrados, diseñados para advertir la presencia de conceptos espaciales producidos con lenguajes actuales.
4. Cada resultante será considerada un terreno ávido para la proyección de planteos estéticos curatorialmente empíricos y divergentes.
5. Estos planteos quedarán supeditados a los factores dominadores de cada conjunto de obras.

Delante: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón / Sin título, 2010, fotografía, marco con pie. Pared fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.

Nicolás Mastracchio / Memento Mori, 2011, c-print / Espejo, 2011, DVD color- 39" en loop.
Volúmen 1
Punto de referencia:
“[…] he aquí mi búsqueda más allá del plano usual del cuadro, hacia una nueva dimensión. El espacio. Un gesto de ruptura con los límites impuestos por la costumbre, por los usos, por la tradición, pero —que sea claro- madurada en el honesto conocimiento de la tradición, en el uso académico del escalpelo, del lápiz, del pincel, del color.
Hace tiempo, un cirujano que vino a mi estudio me dijo que ‘esos agujeros’ podía hacerlos él perfectamente. Le contesté que yo también sé cortar una pierna, pero después el paciente muere. Si la corta él, en cambio, el asunto es distinto. Fundamentalmente distinto.” 2

Delante: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, cerámica, impresión giclée sobre papel de algodón. Pared: Luciana Paoletti / Mi fiesta de cumpleaños, 2009, registro microbiológico de la fiesta de cumpleaños de Luciana Paoletti realizada el 30 de abril de 2009, a partir del aislamiento y crecimiento de las bacterias y hongos presentes en el aire durante el transcurso del evento, fotografía digital, 12 piezas.

Pared lateral izquierda: Sofía Bohtlingk / Letra, 2011, óleo sobre tela. Centro: Cecilia Szalkowicz / Sin título, 2010, fotografía, marco con pie. Fondo: Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.
Desarrollo:
La proyección de un partido de tenis femenino de los años 703 opera como código inicial de esta partida curatorial.
Dentro de un espectro heterogéneo, la propuesta especula con obras de siete artistas que, a través de la fotografía, el video, la pintura, el objeto y la instalación, desarrollan discursos de distinta índole creando ámbitos propios de circulación narrativa y conceptual.
Espacios expansivos, inestables, fluidos, articulados, estáticos y opresivos —categorías de la Arquitectura- aparecen expresados en este despliegue de contenidos abiertos respaldado por el espíritu de la tradición espacialista.
En este sentido, se ha pensado en los tagli como una faltante codiciada pero también en ciertas escenas cinematográficas que harían eco de una visualidad fragmentada.

Campeonato de Wimbledon 1978 (individual femenino) / Partido final, Martina Navratilova vs. Chris Evert, proyección manipulada.
El contexto ha forjado la necesidad de pensar cada obra-núcleo en función de una disposición que permita ahondar en la posibilidad de una espacialidad organizada en torno a los vicios de la mirada ilusionista. Aquella que es capaz de evocar el artificio y la venida de nuevas dimensiones.
En la era del 3D, de eso trata esta puesta en escena. Y también de un presente que sincroniza con esos tantos niveles de ficción que los espectadores crean y reinventan para salvar al mundo de las realidades adversas.
En este caso, Raúl Flores, Cecilia Szalkowicz, Luciana Paoletti, Nicolás Mastracchio, Mauro Guzmán, Sofía Bohtlingk y Marcelo Galindo son los encargados de recalar en la idea de la ilusión como argumento y de la acción como basamento. Situaciones, ambas, trasladables a aquel histórico partido de tenis y a cualquier relación que implique desplazamientos, coexistencia, enfrentamientos, utopías y la irradiación de múltiples dimensiones en el espacio.
NOTAS
[1] Idea introducida por Serge Gruzinski en su libro La guerra de las imágenes. De Cristóbal Colón a Blade Runner (1492-2019), México, Fondo de Cultura Económica, 2003 (primera edición: 1990).
[2] Lucio Fontana, fragmento del artículo “Defiendo mis tajos”, publicado originalmente en: Una domanda sull'arte contemporanea. Perchè non capiamo?, en La Nazione, Florencia, 24 de junio de 1966, Supplemento núm. 1 - L'uomo - le arti - il sapere, p. 21.
[3] Martina Navratilova vs. Chris Evert. Partido final del Campeonato de Wimbledon 1978, en la categoría individual femenino.

Raúl Flores / Serie En tránsito, 2006, fotografía color.

Mauro Guzmán / Venus y Marte, 2009, foto-performance, toma directa con intervención digital, impresión color sobre lona.

Marcelo Galindo / GALINDO 2006, 2006, video monocanal, DVD color y sonido- 26' 3''.
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jueves, 8 de septiembre de 2011
Juan Grela. Del realismo intimista a la abstracción total
Complejo de Salas San Martín, 4 de Enero 1510, Santa Fe, Argentina.
Inauguración: 8 de septiembre de 2011.
Cierre: 9 de octubre de 2011.
Inauguración: 8 de septiembre de 2011.
Cierre: 9 de octubre de 2011.
Curaduría: Nancy Rojas.
Coordinación general: Nadia Insaurralde.
Entidad organizadora: Gobierno de Santa Fe, Ministerio de Innovación y Cultura.
Colecciones presentadas: familia Grela Correa, Emilio Ellena, Edith Busleiman y Rodolfo Elizalde, familia D’ Aloisio, familia D’ Ambroggio, Leónidas Hugo Gambartes, Emilio Ghilioni y Norma Giorgetti, familia Messing, Adolfo Nigro, Mario Schujman, Mele Bruniard y Eduardo Serón, museo Castagnino+macro, Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez.
Esta muestra se completa con un libro, que cuenta con textos de Emilio Ellena, Guillermo Fantoni, Andrea Giunta, Nadia Insaurralde y Nancy Rojas, a los que se suma una cronología de Yanina Bossus. Dicha publicación se halla actualmente en proceso de edición.
Acerca de la exposición
Juan Grela es uno de los referentes de la historia del arte de Santa Fe. Su obra se define en el contexto de un proceso cultural específico del siglo XX en la Argentina; aquel que manifestó un cambio en las producciones artísticas a partir de una serie de búsquedas determinantes para la consolidación de los lenguajes modernos en el campo del arte.
Esta exhibición cumple con la aspiración de volver a presentar la producción de este gran maestro en uno de los museos de la ciudad que lo recibió en variadas oportunidades.
La selección de obras responde a la decisión de exponer sus principales etapas de creación y su posición ideológica frente a los avatares de la modernidad. Asimismo, hace hincapié en las inquietudes y contradicciones del artista a la hora de definir sus elecciones en materia de lenguaje y de tendencias políticas.
Las piezas, pertenecientes a distintas colecciones públicas y privadas, nos permiten visualizar un recorrido desarrollado desde una suerte de realismo intimista hacia una concepción estética basada en las pautas de una abstracción total. Junto a estas obras, presentamos también algunos documentos pertenecientes al archivo Grela, relacionados con su participación en dos de las formaciones artísticas más importantes de Rosario: la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos, en los 30, y el grupo Litoral, en los 50.
El guión curatorial consiente una posible interpretación sobre la funcionalidad de ciertas líneas de referencia que, como el universalismo constructivo enunciado por Joaquín Torres García, definieron su discurso volcándolo hacia una versión inaudita del arte moderno argentino.
Juan Grela nace en Tucumán en 1914 y en 1925 se radica en Rosario, ciudad donde muere en 1992. Desde 1939 participa en numerosas exposiciones individuales, colectivas y salones en varias provincias. Realizó una importante labor en el campo de la enseñanza en su casa-taller, por donde pasaron varias generaciones de artistas. Recibió numerosos premios, entre los que se hallan el Premio Emilio Pettoruti en pintura, otorgado por el Fondo Nacional de las Artes y el Premio Rosario discernido por la Academia Nacional de Bellas Artes e instituido por la Fundación del Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino, ambos de 1982. Integró la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos de Rosario (1934-1937) y co-fundó el Grupo Litoral (1950-1959). En la formulación de su discurso estético-crítico tomó como referente a Antonio Berni, su maestro inicial y padre de la Mutualidad, y a Joaquín Torres García, de quien aprehendió las premisas estético-filosóficas del Universalismo Constructivo las cuáles guiaron su producción entre mediados de la década del 50 y durante los años 60.
Datos de la obra reproducida: La negrita, 1947, óleo sobre madera, 55 x 45,5 cm, colección familia Grela Correa.
Crédito fotográfico: Norberto Puzzolo.
Coordinación general: Nadia Insaurralde.
Entidad organizadora: Gobierno de Santa Fe, Ministerio de Innovación y Cultura.
Colecciones presentadas: familia Grela Correa, Emilio Ellena, Edith Busleiman y Rodolfo Elizalde, familia D’ Aloisio, familia D’ Ambroggio, Leónidas Hugo Gambartes, Emilio Ghilioni y Norma Giorgetti, familia Messing, Adolfo Nigro, Mario Schujman, Mele Bruniard y Eduardo Serón, museo Castagnino+macro, Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez.
Esta muestra se completa con un libro, que cuenta con textos de Emilio Ellena, Guillermo Fantoni, Andrea Giunta, Nadia Insaurralde y Nancy Rojas, a los que se suma una cronología de Yanina Bossus. Dicha publicación se halla actualmente en proceso de edición.
Acerca de la exposición
Juan Grela es uno de los referentes de la historia del arte de Santa Fe. Su obra se define en el contexto de un proceso cultural específico del siglo XX en la Argentina; aquel que manifestó un cambio en las producciones artísticas a partir de una serie de búsquedas determinantes para la consolidación de los lenguajes modernos en el campo del arte.
Esta exhibición cumple con la aspiración de volver a presentar la producción de este gran maestro en uno de los museos de la ciudad que lo recibió en variadas oportunidades.
La selección de obras responde a la decisión de exponer sus principales etapas de creación y su posición ideológica frente a los avatares de la modernidad. Asimismo, hace hincapié en las inquietudes y contradicciones del artista a la hora de definir sus elecciones en materia de lenguaje y de tendencias políticas.
Las piezas, pertenecientes a distintas colecciones públicas y privadas, nos permiten visualizar un recorrido desarrollado desde una suerte de realismo intimista hacia una concepción estética basada en las pautas de una abstracción total. Junto a estas obras, presentamos también algunos documentos pertenecientes al archivo Grela, relacionados con su participación en dos de las formaciones artísticas más importantes de Rosario: la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos, en los 30, y el grupo Litoral, en los 50.
El guión curatorial consiente una posible interpretación sobre la funcionalidad de ciertas líneas de referencia que, como el universalismo constructivo enunciado por Joaquín Torres García, definieron su discurso volcándolo hacia una versión inaudita del arte moderno argentino.
Juan Grela nace en Tucumán en 1914 y en 1925 se radica en Rosario, ciudad donde muere en 1992. Desde 1939 participa en numerosas exposiciones individuales, colectivas y salones en varias provincias. Realizó una importante labor en el campo de la enseñanza en su casa-taller, por donde pasaron varias generaciones de artistas. Recibió numerosos premios, entre los que se hallan el Premio Emilio Pettoruti en pintura, otorgado por el Fondo Nacional de las Artes y el Premio Rosario discernido por la Academia Nacional de Bellas Artes e instituido por la Fundación del Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino, ambos de 1982. Integró la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos de Rosario (1934-1937) y co-fundó el Grupo Litoral (1950-1959). En la formulación de su discurso estético-crítico tomó como referente a Antonio Berni, su maestro inicial y padre de la Mutualidad, y a Joaquín Torres García, de quien aprehendió las premisas estético-filosóficas del Universalismo Constructivo las cuáles guiaron su producción entre mediados de la década del 50 y durante los años 60.
Datos de la obra reproducida: La negrita, 1947, óleo sobre madera, 55 x 45,5 cm, colección familia Grela Correa.
Crédito fotográfico: Norberto Puzzolo.
viernes, 3 de junio de 2011
Abstracciones/ Un recorte en la colección Castagnino+macro

Inauguración: 3 de junio de 2011, sede Castagnino, planta baja, Av. Pellegrini 2202.
Curaduría: equipo curatorial Castagnino+macro conformado por María de la Paz López Carvajal, Nancy Rojas, Leandro Comba y Marcelo Villegas.
Artistas: Emilio Pettoruti - Pablo Curatella Manes - Gyula Kosice - Marcelo Bonevardi - Claudio Girola - Julio Vanzo - Enio Iommi - Lucio Fontana - Julio le Parc - Eduardo Serón - Carmelo Arden Quin - Juan Melé - Ary Brizzi - María Suardi - Raúl Lozza - Yente (Eugenia Crenovich) - Roberto Aizenberg - Pablo Siquier - Magdalena Jitrik - Fabián Burgos - Graciela Hasper - Jorge Gumier Maier - Sergio Avello - Nicolás Guagnini - Fabio Kacero - Nicolás García Uriburu - Marta Minujín - Rubén Naranjo - Oscar Herrero Miranda - Kasuya Sakai - Raquel Forner - Juan Del Prete - Gowland Moreno - Kenneth Kemble - Clorindo Testa - Esteban Lisa - Víctor Magariños - Domingo Candia - Fernando Espino - Alfredo Hlito - Claudia del Río - Guillermo Kuitca - Ernesto Ballesteros - Eduardo Stupía - Roberto Elía - León Ferrari.
Abstracciones/ Un recorte en la colección Castagnino+macro reúne a un conjunto de pinturas, dibujos, esculturas y grabados, con los que intentamos desplegar aspectos de la relación de los artistas argentinos con los principios y fundamentos del concepto de abstracción a lo largo del siglo XX y en los inicios del siglo XXI.
Asumiendo inevitables omisiones y lejos del propósito del relato historiográfico, la aspiración de esta propuesta no es otra que trabajar curatorialmente la colección del museo para revelar y descubrir correspondencias, interpretaciones, apropiaciones, reelaboraciones y derivaciones formuladas por los artistas argentinos en torno a algunas de las vanguardias y modernismos estéticos medulares en la historia del arte.
Artistas: Emilio Pettoruti - Pablo Curatella Manes - Gyula Kosice - Marcelo Bonevardi - Claudio Girola - Julio Vanzo - Enio Iommi - Lucio Fontana - Julio le Parc - Eduardo Serón - Carmelo Arden Quin - Juan Melé - Ary Brizzi - María Suardi - Raúl Lozza - Yente (Eugenia Crenovich) - Roberto Aizenberg - Pablo Siquier - Magdalena Jitrik - Fabián Burgos - Graciela Hasper - Jorge Gumier Maier - Sergio Avello - Nicolás Guagnini - Fabio Kacero - Nicolás García Uriburu - Marta Minujín - Rubén Naranjo - Oscar Herrero Miranda - Kasuya Sakai - Raquel Forner - Juan Del Prete - Gowland Moreno - Kenneth Kemble - Clorindo Testa - Esteban Lisa - Víctor Magariños - Domingo Candia - Fernando Espino - Alfredo Hlito - Claudia del Río - Guillermo Kuitca - Ernesto Ballesteros - Eduardo Stupía - Roberto Elía - León Ferrari.
Abstracciones/ Un recorte en la colección Castagnino+macro reúne a un conjunto de pinturas, dibujos, esculturas y grabados, con los que intentamos desplegar aspectos de la relación de los artistas argentinos con los principios y fundamentos del concepto de abstracción a lo largo del siglo XX y en los inicios del siglo XXI.
Asumiendo inevitables omisiones y lejos del propósito del relato historiográfico, la aspiración de esta propuesta no es otra que trabajar curatorialmente la colección del museo para revelar y descubrir correspondencias, interpretaciones, apropiaciones, reelaboraciones y derivaciones formuladas por los artistas argentinos en torno a algunas de las vanguardias y modernismos estéticos medulares en la historia del arte.
CATÁLOGO / Descargar archivo PDF
viernes, 27 de mayo de 2011
Entrevista / Portal XTRart
Entrevista realizada por Alma Ramas López –miembro de la Asociación madrileña de Críticos de Arte (AMCA) y actualmente directora de la Fundación Fondo internacional de las Artes (FiART)- para el portal español XTRart. Fecha: 26 de mayo de 2011. Enlace al sitio: click aquí.
Pareciera que actualmente la figura del curador es imprescindible para el éxito o el fracaso de un artista. ¿Comparte esta visión?
Pareciera que actualmente la figura del curador es imprescindible para el éxito o el fracaso de un artista. ¿Comparte esta visión?
Hay que reconocer que el curador se convirtió en un agente imprescindible en los procesos de legitimación de la producción artística contemporánea. Se tomó el trabajo de desarrollar una re-estructuración de los modos de circulación de la creación artística. Y se convirtió en una alternativa a la hora de buscar parámetros de contención de los lenguajes de la actualidad posibilitando lecturas históricas y actualizadas, articuladoras y proyectuales, abriendo variados debates en torno al arte como un eslabón indispensable de la cultura.
Ahora bien, no creo que el rol adquirido por el curador, la sobrevaluación de su figura ni tampoco los efectos colaterales que esto trajo –la bienalización del arte, por ejemplo- incidan en el éxito o en el fracaso de un artista.
Pienso que el horizonte utópico de las conquistas artísticas hoy es tan amplio que las perspectivas concentradas en torno a la posibilidad del éxito en el campo del arte son sólo parte de un imaginario. Es decir, los artistas producen en un rango más extenso que el que marcan los espacios globalizados de legitimación. Esto es algo que se ve muy claramente en los lugares donde se fueron multiplicando cada vez más los núcleos de proyección de lo que paradójicamente se sitúa en el ámbito de la periferia. Justamente en estos contextos, donde la gestión aparece como factor determinante de alianzas entre productores y curadores, espacios e instituciones o entre artistas y gestores hay, en mi opinión, una mayor tendencia a anular las visiones que tengan que ver con la búsqueda del triunfo en un ámbito tan incierto como el del arte.
¿Qué estudios son necesarios y se exigen a la hora de actuar como curador?
Hay que marcar una diferencia entre las exigencias y las necesidades. En el entorno donde desarrollo la mayoría de mis proyectos, la actividad curatorial no está sujeta a la exigencia de estudios específicos.
Festejo, aunque está sucediendo principalmente en Buenos Aires, que haya crecido la necesidad de indagar sobre este fenómeno con plataformas de investigación variadas. Artistas, investigadores y directores de espacios oficiales y alternativos son los que llevan adelante este proceso de investigación colectivo, con acciones que se realizan inclusive más allá del ámbito académico.
Convengamos que históricamente la curaduría plantea una perturbación en la división del trabajo. Y en este punto, acuerdo con la idea de Cuauhtémoc Medina de que el curador representa una cierta desprofesionalización. Tiene una función que debe replantearse continuamente y que va mucho más allá del montaje de exposiciones y del cuidado de obras de arte.
Por esto es que pienso en una curaduría que además de disponer conocimientos los investigue y los ponga en cuestión. Una curaduría que integre la faceta experimental y autodidacta, pero que a la vez opere con herramientas capaces de garantizar una puesta en escena cuyo concepto y estética genere preguntas más que respuestas.
¿Formar parte del equipo curatorial de un museo significa que sus criterios deben adaptarse a la política artística institucional?
La misión de un museo es la base de una política artística, con lo cual como curadores actuamos en función del proyecto museístico que nos define.
Hay que tener en cuenta que además de trabajar con los criterios de producción discursiva del museo, formamos parte de la definición del proyecto cultural de la institución.
Hay casos donde los planteos curatoriales no sólo enriquecen sino que problematizan la política artística institucional. Y hay otras instancias donde los proyectos son absorbidos por una política institucional que termina por desprenderlos de su esencia.
Creo que una buena clave de trabajo se halla en el cruce entre una política artística institucional definida y un discurso curatorial que, en el marco de esa política, opere críticamente generando un espacio tanto para reflejar los contenidos de esa política como para abrir un debate que supere los postulados de la misma.
¿Considera que la visión de lo curadores latinoamericanos difiere de la de los del mundo occidental en cuanto a la apreciación del arte latinoamericano, o ya está superada esta diferencia?
Indudablemente esa diferencia va a existir siempre porque tenemos perspectivas distintas que dependen del contexto de formación y producción.
Creo que el arte latinoamericano sigue encarnando hoy por hoy una problemática no resuelta sujeta a un asunto de categorías. Es decir, se piensa en una categoría de arte latinoamericano aplicable a un conjunto de producciones articuladas primero geográficamente y luego conceptual y estéticamente. Y ahí radica el conflicto, promotor de múltiples hipótesis en torno a lo local y lo global.
Muchos de los curadores que ejercemos nuestras tareas en países de esta región del continente hemos recalado en la necesidad de redefinir ciertas concepciones categóricas cuestionando aquellas perspectivas negadoras de las tensiones que realmente constituyen al arte en este contexto. Venido al caso, en la última década, el Castagnino+macro decidió fortalecer el conocimiento de lo local a través de la incorporación en el patrimonio de obras de artistas representativos de distintos polos culturales de Argentina, extendiendo la mirada más allá de Buenos Aires y Rosario. Y así como ésta, hubo varias iniciativas que asumieron una política de descentralización jugando a favor de un proceso de revisión de las consignas con las que se venía discutiendo sobre el arte.
En definitiva, creo que muchas de las complejidades de nuestras producciones son invisibles para el mundo occidental. Pero no veo en esto un problema mayor, porque la existencia de distintas ópticas puede ser fructífera a la hora de establecer cruces. De hecho, los intentos de cruzar ambas realidades hoy aparecen con más frecuencia que antes, encarnados en debates y exposiciones, realizados gracias al trabajo de ciertas instituciones que convocan en forma conjunta a curadores y productores de uno y otro lado del océano.
¿Por qué cree que ahora está tan en boga el Arte Latinoamericano?
Porque lo hemos trabajado discursivamente hasta el hartazgo. Es decir, tanto artistas como curadores, historiadores, críticos y también galeristas se esforzaron por crear una plataforma discursiva para incorporar los discursos latinoamericanos en el mapa internacional. Por supuesto, esto se logró gracias a la riqueza de las creaciones que los representan, y a un proceso simultáneo de rescate de figuras y proyectos que definieron la relectura de ciertas etapas de la historia del arte a nivel internacional. Me refiero al papel que tuvieron producciones como Tucumán Arde, críticos de arte como Marta Traba o figuras medulares como Ana Mendieta, Lygia Clark, Hélio Oiticica e incluso, yendo más atrás, los muralistas mexicanos y Joaquín Torres García. Todos ellos constituyen referencias indispensables para comprender algunos de los núcleos sobre los que este ámbito desarrolla contextos culturales específicos para hacer dialogar sus prácticas y ponerlas en boga.
¿Cuál ha sido su trabajo como curador que más satisfacciones le ha dado?
Como parte del equipo curatorial del museo, las exhibiciones del ciclo macro-incorporaciones. La más reciente fue macro-incorporaciones. La crisis como prospecto(2010). Una muestra donde me fié de la crisis como fenómeno del nuevo milenio, a partir de la catástrofe económica mundial que hizo eclosión en 2008. En este caso, me sentí atraída por la idea de abordar la crisis como concepto y como escenario a partir de algunas de las incorporaciones recientes en la colección. El reto principal era poner en foco, desde el propio museo y con todo lo que eso implicaba, mis preguntas sobre los mecanismos de supervivencia que hoy asumen las instituciones y los artistas frente a contextos de gran desconcierto.
Por otra parte, los proyectos que resultaron más satisfactorios a nivel personal fueron la muestra individual de Mauro Guzmán, con la puesta en escena en 2009 del Proyecto Linda Bler. Artista poseída, y El diario personal, una exposición colectiva itinerante que desarrollé entre 2008 y 2009 con la Oficina Cultural de la Embajada de España de Buenos Aires.
En cualquier caso, el desafío que generalmente me propongo es la construcción de un espacio para ensayar conversaciones, probar estéticas, diseñar hipótesis y, por supuesto, elaborar pensamientos y ficciones a partir de un diálogo fluido con los artistas.
Por eso hoy rescato la realización de El diario personal y el trabajo con la superproducción de Mauro Guzmán, donde logré imbuirme realmente en la práctica de trabajar proyectualmente; lo que considero un legado muy valioso para precisar en la actualidad mis propios parámetros en la curaduría.
¿Qué proporción de artistas extranjeros exponen en el museo? ¿Trabajan de forma activa con España?
Si bien el fuerte del museo en los últimos diez años ha sido la puesta en escena de la producción artística argentina, tanto a partir del rescate de autores de la colección como de la incorporación de creaciones contemporáneas, hubo en la programación propuestas de artistas e instituciones extranjeros que promovieron diálogos renovadores con nuestra escena.
Se trabajó con España en varias ocasiones. Fundamentalmente, a partir de proyectos organizados con entidades dependientes de la Agencia Española de Cooperación Internacional.
Mostramos a Eugenio Ampudia en 2008, curado por Mariano Navarro. En el mismo año, albergamos la gran exposición Midi-Minuit / Mediodía-Medianoche, proveniente del Palais de Tokyo. En 2009 trajimos a Jacqueline Lacasa de Uruguay, que curó una colectiva de artistas contemporáneos de su país. Y en 2006 abrimos el museo a artistas de Chile, a partir de la propuesta Entrecruces: Biobío-Paraná, de Simonetta Rossi y Justo Pastor Mellado.
Desde la apertura del macro, también generamos algunas acciones con el Musac, que nos permitieron mostrar el trabajo de artistas de distintos países, sobre todo de España. En 2006, por ejemplo, incluimos una conferencia donde Rafael Doctor Roncero y la actual galerista Topacio Fresh presentaron videos del acervo del Musac en el macro. Y después en 2009 alojamos la muestra Huésped. Colección Musac en Rosario, que estuvo montada en nuestras dos sedes, Castagnino y macro.
¿Cuáles son los fondos más valiosos que posee el museo?
La colección cuenta con casi 4.000 piezas de origen nacional y extranjero. El conjunto de arte contemporáneo argentino es considerado el más importante del país.
En primer lugar, destacamos entre los fondos más valiosos a las obras que forman parte del legado del histórico coleccionista Juan B. Castagnino. Un repertorio en el que figuran grabados de Francisco de Goya y Lucientes, obras flamencas del siglo XVI atribuidas a Mabuse y a Gerard David y pinturas barrocas italianas y españolas como las de Juan de Valdés Leal, José de Ribera, Luca Giordano y Francesco Furini. También, gracias a otras donaciones como las de Carlos Carlés y la familia Astengo, el museo cuenta con pinturas de origen europeo de Alfred Sisley, Camille Pissarro, Charles Daubigny, Ignace Fantin Latour, Constant Troyon y Joaquín Sorolla y Bastida, entre muchos otros.
Entre los artistas representativos del arte argentino moderno y contemporáneo figuran más de mil autores con piezas que documentan períodos y tendencias relevantes de la historia y del presente. Lucio Fontana, Antonio Berni, Emilio Pettoruti, León Ferrari, el Grupo de Vanguardia de Rosario (Tucumán Arde), Alberto Greco, Marta Minujín, Federico Peralta Ramos, Gyula Kosice, Carmelo Arden Quin, Raúl Lozza, Julio Le Parc, Luis Felipe Noé, Clorindo Testa, Guillermo Kuitca y Jorge Macchi, son sólo algunos de los artistas argentinos que conforman este patrimonio en constante crecimiento.
¿Qué relaciones tienen con otros museos?
Una de las premisas del Castagnino+macro es justamente trabajar en forma conjunta con personas e instituciones externas, ya sea a través de intercambios expositivos o de formación. Esto es algo que nos favorece a la hora de reforzar los propios programas y de hacer extensiva nuestra política de producción a nivel nacional.
Por eso es que existe un vínculo activo entre el Castagnino+macro y otros museos y espacios de arte del país y del exterior, con los que continuamente promovemos proyectos, por supuesto, con mayor o menor alcance.
¿Cuál es la filosofía conceptual que persigue el museo?
Desde hace unos años, el museo se sumergió en un proceso de re-definición del arte argentino, donde se tomó como base el conjunto de discursos que hasta hace un tiempo circulaban en los libros de historia del arte de nuestro país.
Respondiendo a esto, el programa de acción está apoyado en la conjunción de una investigación destinada a revisar los argumentos constituyentes del arte en Argentina y una producción determinada por la búsqueda de nuevos lenguajes, donde se intenta reparar en faltantes localizadas en el patrimonio.
Tomando como parámetro la necesidad de crear escena, el museo hoy entiende a su colección como un cimiento para la elaboración de su filosofía. Y la usa implementando una política de descentralización que se circunscribe a toda una tradición de debates activos dentro del complejo y versátil campo de la cultura.
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